Amplían el estado de excepción en localidades de cuatro departamentos
El Gobierno Central dispuso ayer prorrogar por sesenta días más el estado de emergencia en las localidades de Huanta y La Mar (Ayacucho), Tayacaja (Huancavelica), La Convención (Cusco), Satipo, Andamarca, y Santo Domingo de Acobamba (Junín). En la mayoría de estos lugares se han detectado en los últimos meses la presencia de remanentes terroristas.
En el Decreto Supremo 001-2006-PCM publicado en "El Peruano", el Poder Ejecutivo también precisa que durante ese tiempo quedarán suspendidos los derechos constitucionales que se refieren a la inviolabilidad del domicilio y a la libre participación en reuniones privadas.
Pero eso no es todo. El Ministerio de Defensa, a través de la Resolución Suprema 016-2006-DE/SG, dispuso que las Fuerzas Armadas asuman el control del orden interno en las localidades señaladas y por el tiempo que dure el estado de emergencia. La policía, además, contribuirá con el logro de este objetivo.
LAS CONSECUENCIAS
El temor ante la presencia de terroristas en Satipo ya empezó a afectar el turismo, tanto así, que numerosos visitantes han desistido de viajar a la selva central.
"Todas las reservaciones en los hoteles y lugares de hospedaje de las provincias de Chanchamayo, Satipo y Oxapampa se cancelaron y las que se produjeron para la época de vacaciones son mínimas, habiéndose reducido la afluencia turística en más de un 50%", dijo Mario La Rosa, regidor de la comisión de Turismo de la Municipalidad Provincial de Chanchamayo.
Según el concejal, los propietarios de hoteles y hospedajes manifestaron su preocupación porque sus establecimientos lucen vacíos cuando en esta época del año permanecían copados por turistas extranjeros y los que provienen de Lima y el centro.
Aunque dijo que muchas de las informaciones son alarmistas, reconoció que hay remanentes que operan en las zonas altas del río Ene y se encuentran a unos 500 kilómetros de Puerto Ocopa, en Chanchamayo.
La Rosa manifestó que las provincias de Chanchamayo y Satipo se habían convertido en lugares de gran afluencia turística, por lo que los empresarios invirtieron en locales de recreo y alojamiento. Sin embargo, según el regidor, esta situación se fue diluyendo por el temor a los subversivos.