El furor colectivo que despierta la Copa del Mundo entre fanáticos confesos del fútbol y advenedizos parecía el momento perfecto para estrenar una película peruana que utilizara ese deporte como pretexto para narrar los avatares y las aventuras de una arquetípica 'collera' barrial de Lima.
El título de la cinta, además, propiciaba la inmediata asociación futbolística: en el habla popular, un 'pelotero' viene a ser la versión local, 'chicha' si quieren, de los ultraprofesionales jugadores que acaparan vía satélite la atención del mundo entero en el torneo alemán.
Lamentablemente, "Peloteros", la ópera prima del realizador 'Coco' Castillo, no representa una mejor alternativa de esparcimiento que el más modesto de los partidos del Mundial: en su escrupulosa orfandad de pretensiones, en su humildad recalcitrante, esta cinta no es más que un nuevo -y, otra vez, fallido- ejercicio de costumbrismo urbano que prefiere regodearse en la replana, la chacota o la nimia anécdota barrial (para variar, una de las escenas centrales del filme involucra la iniciación sexual de sus protagonistas, como hace muy poco lo hizo "Mañana te cuento", de Eduardo Mendoza, que además fue producida por los mismos responsables de "Peloteros") en lugar de construir un mundo ficcional complejo, audaz o medianamente innovador.
Entre las buenas intenciones de una voz 'en off' que, al inicio del filme, trae a la memoria esos comerciales de televisión calculadamente sentimentales que suelen inundar las pantallas durante la temporada mundialista (o, ay, cada vez que Perú juega algún partido importante) y el catálogo de clichés del que parece provenir la personalidad de cada uno de los integrantes del equipo de fulbito "Peloteros", hay en realidad muy poco que rescatar, salvo el buen pulso narrativo de su director y algunos hallazgos en el reparto juvenil de la cinta. Y es que, basta con saber que el 'intelectual' del grupo lleva como sobrenombre "Vargasllosita" para entender que estamos en un territorio ampliamente dominado por el lugar común, algo que se hace todavía más patente en la secuencia final de la película, cuando los integrantes del equipo se reencuentran luego de varios lustros: uno de ellos, 'Luchito' (ahora interpretado por Gerardo Zamora), acaba de volver de Estados Unidos, hacia donde migró cuando era todavía un adolescente y, además, el goleador del equipo. Cuando se detiene a recordar los viejos tiempos con Norman (Renzo Schuler en la versión adulta del personaje), que dejó el deporte para dedicarse al consumo de drogas y la delincuencia, la conversación es tan estereotipada que todo ya parece una broma: "La cárcel te cambia"; "Cuando estás allá (por Estados Unidos) siempre eres un extraño". Cualquier teleserie de las nueve de la noche en el canal 2 tiene diálogos más elaborados.
Raúl Cachay A.