Alan García y mandataria chilena recibieron aplausos en la avenida Brasil. Visita a Armando Villanueva sería otra muestra de cercanía ideológica y política
Tal como lo hiciera su antecesor Ricardo Lagos en el 2001, cuando acudió a la toma de mando de Alejandro Toledo, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, participó ayer en el desfile militar de Fiestas Patrias.
Cerca de las 10 a.m., Bachelet llegó al estrado oficial en el óvalo de la avenida Brasil. Desde las tribunas, espontáneos aplausos comenzaron a escucharse.
Unos minutos después hizo su arribo el flamante mandatario Alan García Pérez. Unas cuadras antes de llegar al palco, el gobernante aprista descendió de su vehículo y continuó su trayecto a pie. Las palmas tampoco se hicieron esperar.
Tras recibir los honores, Bachelet ocupó un lugar preferencial a la derecha del jefe del Estado Peruano. La familia de García se ubicó en la tribuna adyacente.
EL CANTO DE MICHELLE
El inicio de la Parada Militar estuvo marcado --como es tradición-- por el Himno Nacional. Sin embargo, lo que más llamó la atención de los asistentes fue ver (y escuchar) a la presidenta chilena entonar sus estrofas.
Quizá muchos no lo sepan, pero --según reveló ella misma en una entrevista-- la letra del Himno Nacional le resulta muy familiar, pues su madre, Ángela Jelia, vivió de niña en el Perú y siempre le habló sobre nuestro país.
Bachelet también relató que cuando su madre le expresaba su cariño le decía: "Vales un Perú".
Al culminar el desfile, García y Bachelet se desplazaron a pie por varias cuadras de la avenida Brasil. Como gesto de aprobación ciudadana, la palmas se oyeron nuevamente.
La mandataria chilena se retiró tras dos o tres cuadras de caminata, mientras que García prosiguió su desplazamiento a pie hasta la altura del Instituto Especializado de Salud del Niño.
El flamante ministro de Defensa, Allan Wagner, fue el encargado de interpretar el calibre de estos gestos políticos.
"Es una presencia emblemática y una señal muy clara que Chile ha querido dar en esta toma de posesión de mando", comentó en alusión al fortalecimiento de las relaciones bilaterales entre ambos países.
Bachelet, en tanto, calificó su estada en el Perú como impecable. En declaraciones a la prensa de su país, señaló que esta visita abre "una oportunidad para dar un nuevo impulso a una relación que hemos venido construyendo Chile y el Perú".
Ella regresó ayer por la tarde a su país.
GESTOS DE CORTESÍA
Antes del desfile hubo dos hechos que refuerzan los lazos ideológicos (y hasta amicales) entre Alan García y Michelle Bachelet.
El primero fue cuando el presidente peruano recibió en Palacio de Gobierno al canciller chileno, Alejandro Foxley, y a líderes políticos de ese país, entre ellos Camilo Escalona, presidente del Partido Socialista de Chile, y Sergio Bitar, presidente del Partido por la Democracia. Ambas agrupaciones son de la Coalición Democrática, alianza de gobierno.
También asistieron representantes de la oposición, como Carlos Larraín, presidente del Partido Renovación Nacional.
El segundo gesto fue la visita que Bachelet hizo en su domicilio al histórico líder aprista Armando Villanueva.
Allí estuvieron el embajador de Chile en el Perú, Cristián Barros; el primer ministro Jorge del Castillo; la esposa del patriarca aprista, Lucía Ortega; y el publicista Hugo Otero.
Gerardo Caballero Rojas