Chile puede seguir comprando armas, pero habrá información para saber en qué gasta
Tras la reunión del dos más dos en Santiago, algunos auguraban erradamente que Chile dejaría de comprar armas y equipos bélicos. Sin embargo, ayer los ministros Allan Wagner (Defensa) y José Antonio García Belaunde (RR.EE.) aclararon los alcances de esa importante cita.
Por lo pronto, Wagner reconoció que "nunca" existirá una homologación exacta de gastos militares con Chile, aunque destacó que el proceso de intercambio de información sobre las adquisiciones será de largo plazo.
"Este es un punto de partida hacia un cierto balance, que no será nunca una homologación exacta en términos de las adquisiciones, porque cada país seguirá teniendo el tipo de Fuerzas Armadas que responda a sus necesidades y a sus recursos", afirmó en CPN radio.
El ministro destacó, en cambio, que el intercambio de información sobre bases comparables entre los dos países permitirá saber cuánto y en qué se gasta.
Enfatizó que el inicio de este proceso "por sí mismo constituye un elemento de confianza" y remarcó que la desconfianza no sirve para avanzar en la construcción de las relaciones con Chile.
"Si partimos de la desconfianza, mejor nos quedamos cada uno en nuestra casa a armarnos en todo lo que podamos", dijo.
Asimismo, el canciller García Belaunde aclaró que tanto el Perú como Chile pueden continuar --si lo consideran conveniente-- con la adquisición de material de defensa para sus respectivas Fuerzas Armadas.
"El Perú puede seguir comprando armas, no hemos hecho un tratado de limitación", indicó cuando se le preguntó por las declaraciones de la ministra chilena de Defensa, Vivianne Blanlot, quien sostuvo que el compromiso de homologar la metodología en el cálculo de gastos no signfica limitar las adquisiciones.
PARA TENER EN CUENTA
Lección de historia
El ministro Wagner también dijo que la renovada relación con Chile es un camino que no se asemeja a"una mesa de billar", pues tiene dificultades en las que se debe trabajar.
Agregó que este énfasis responde al propósito de pensar en términos del siglo XXI.
"No se trata de olvidar la historia ni el pasado, sino sacar lecciones de qué cosa se debe hacer", indicó.