Paz y desarrollo contra el narcoterrorismo. Representante de la sociedad civil se podría definir en las próximas semanas. Anuncian que plan de inversiones entraría en vigencia a partir del 2007.
Por Norka Peralta Liñán, Enviada especial
Siete ministros de Estado llegaron el pasado lunes hasta la base contraterrorista de Boca Saniveni, próxima a un pequeño poblado del mismo nombre, que forma parte del convulsionado valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE). La comitiva, presidida por el ministro de Defensa, Allan Wagner, recorrió la zona para informar a la población que esta vez el Estado sí dirá presente.
Los ministros fueron recibidos por treinta soldados del Ejército y un número similar de nativos famélicos y con escopetas antiguas, que integran uno de los 467 comités de autodefensa de la zona. Ambos grupos han participado activamente en la pacificación de la región durante el reinado del terrorismo, pero ayer recibieron por primera vez la visita de representantes del Gobierno.
El ministro Wagner les agradeció su destacada lucha y les informó que su presencia en el lugar servirá para definir las obras prioritarias para el VRAE. "No es una promesa, es un compromiso", afirmó el titular de Defensa. Los ministros Pilar Mazzetti (Interior), Juan Valdivia (Agricultura), Verónica Zavala (Transportes), Hernán Garrido Lecca (Vivienda), Carlos Vallejos (Salud), Virginia Borra (Mujer y Desarrollo Social) anunciaron también sus intenciones de comprometerse con el desarrollo del VRAE, actualmente en estado de emergencia, con peligrosos remanentes terroristas en alianza con el narcotráfico. Al trabajo conjunto de los ministerios se le ha denominado Plan de Opción de Paz y Desarrollo para los Pueblos de los ríos Apurímac y Ene y entraría en vigencia a partir del 2007.
La comitiva recorrió durante dos días diversas localidades del VRAE, a bordo de un helicóptero blindado, para determinar las medidas más urgentes que permitirán que el Estado se gane la confianza de una población que está siendo captada por el narcoterrorismo. Son unos 220 cabecillas terroristas, con un poder de corrupción avasallante. Promocionan el cultivo de la hoja de coca en comunidades alejadas y compran en dólares la coca ya procesada.
TRES NUEVAS AUTORIDADES
Entre las medidas urgentes destaca el nombramiento de un general de brigada como jefe militar del VRAE, pues en la actualidad hay dos jefes militares: uno en Junín y otro en Cusco. El nuevo jefe militar asumiría el control de las 19 bases contraterroristas que operan en el valle. Asimismo se nombrará a un coronel de la Policía Nacional como autoridad policial de la zona y a un representante de la sociedad civil. "La idea es unificar criterios", detalló el ministro Garrido Lecca. Las nuevas autoridades entrarían en funciones en enero del 2007 y serán elegidos por el Consejo de Ministros, aunque la unificación de los dos comandos militares de Junín y Cusco podría definirse en la próxima reunión del Gabinete.
"La autoridad civil se podría determinar en las siguientes tres semanas y será una decisión presidencial. Le sugeriré al presidente (Alan García) algunos candidatos con un perfil especial: que conozcan la zona, que vivan en el VRAE, con experiencia política y buenas relaciones con las Fuerzas Armadas", comentó Garrido Lecca.
Antes de dichos anuncios, la comitiva ministerial visitó el pasado lunes, además de Boca Saniveni, otras dos bases contraterroristas del VRAE, cuya presencia es vital para asegurar la tranquilidad en poblados aledaños, pues los comités de autodefensa que existen no están debidamente implementados.
"No tenemos municiones para defendernos", le dijo Darío Guerra, teniente gobernador del poblado de Puerto Unión- Las Palmeras, a Wagner, quien le prometió municiones y escopetas refaccionadas. Los nativos famélicos sonrieron satisfechos. También se les prometió un colegio y una posta médica. Un grupo de niños de cabellos rubios, signo evidente de su crónica desnutrición, bailaron y entonaron cánticos en dialecto asháninka en agradecimiento a esas promesas.
Las mismas escenas, de pobladores que lloran sus desgracias y el abandono del Estado se repitieron en poblados anexos a otras seis bases contraterroristas visitadas por la comitiva ministerial. Es la primera vez que más de medio Gabinete llega a estos poblados y sus representantes aprovechan para entregarles sus peticiones, escritas a mano. Los ministros tuvieron el gesto de firmarles el cargo correspondiente. "No es una promesa, es un compromiso", repitió el ministro Wagner en cada una de las localidades visitadas de las provincias de Satipo (Junín) y de La Convención (Cusco).
Claves
Algunas medidas urgentes
Base potenciada
El nuevo jefe militar del VRAE tendría su centro de operaciones en la base contraterrorista de Pichari, en el Cusco. Dicha base serían potenciada con más efectivos y logística.
Centro policial
El jefe policial operaría desde la base de Palmapampa, en Ayacucho. Se encargaría de la reanudación de operaciones de diversas sedes policiales.
Plan vial
Urgen carreteras de integración entre las provincias de La Convención (Cusco), Satipo (Junín), La Mar (Ayacucho) y Apurímac.
Electrificación
Solo un 30% de toda la población del VRAE cuenta con energía eléctrica, incluso son diversas las bases militares carecen de electricidad.
Reparaciones a víctimas
Los deudos y damnificados de la violencia terrorista exigen ser empadronados y recibir reparaciones.
Seguridad ciudadana
Es necesario la creación de puestos policiales con presencia en diversos puntos críticos del VRAE, pues, además del narcoterrorismo, se está agravando la tala ilegal.
Más información
Vea la infografía: Seguridad en el corazón de la selva central
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Conozca cuáles son las obras urgentes para el VRAE.