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Martes, 5 de diciembre de 2006
Ejecutivas: "Este es mi caballito de Troya"


Entrevista 4 LISETTE ORÉ
Harta de ser pieza clave para su empleador y no ser reconocida, ella se independizó. Tenía US$2.000. Olfateó el mercado. Se lanzó. Con esponjas está conquistando al respetable



Por Antonio Orjeda

Lisette Oré es tímida. Responde las primeras preguntas cuando estas aún no han terminado de ser planteadas. Son los nervios. Le cuesta estar frente a la grabadora, a la cámara fotográfica, pero continúa. Su historia vale la pena, lo sabe. También sus productos: sus esponjas vegetales. Por eso no descansó hasta verlas en un supermercado.

Su meta es exportar. Sus aliados, los nativos que trabajan sus cultivos de 'luffa acutangula Roxb' (su materia prima) en Pampa Michi, en Chanchamayo, Junín. Ellos le enseñaron la palabra que ahora es su marca: Kametsa. Sentirse bien, eso significa.

Sus productos ya están en Chiclayo, en Trujillo. Sin bien sus ventas aún no son enormes...
Es que, como al inicio los clientes creían que nuestras esponjas raspaban, pusimos a mi hermana como impulsadora. Ella, con los productos en rodajas, los humectaba, les demostraba que no eran como ellos creían...

Lo que quiero saber es: si bien aún no factura mucho, sus productos ya son solicitados, incluso en provincias. ¿Qué se siente?
¡Ahhh!... Hacer empresa es una bonita aventura, porque al final también creas trabajo. Con esto, mis hermanas van a empezar a estudiar comercio exterior --ya les ha gustado la idea--, ahora son un poco más independientes.

Comenzó el 2003. Ante la dificultad para hacer empresa en el país, ¿cuántas veces pasó por su cabeza tirar la toalla?
Al inicio es bastante complicado: yo no sabía vender. Si bien la universidad te da la carrera, lo que no te da son las pautas sobre cómo administrar. Entonces me puse a estudiar, pero es difícil porque te ponen ¡tantas trabas! Después, convencer a los de Tottus, por ejemplo, me tomó como 3 o 4 meses. Tuve que estar tras, tras, tras...

Usted parece ser una persona tímida. ¿Cómo convenció a una empresa grande de que su producto es realmente bueno?
Para cuando viajé y encontré esto (las esponjas vegetales, en Chanchamayo), yo ya había visto los productos de la competencia, sobre todo sus debilidades, y las traté de revertir. Todavía no tenía mi producción, solo mis diseños, ¡pero me fui tras ellos! Me la pasé regalándoles muestras y muestras hasta que logré una reunión, y ahí les planteé todas mis ideas, les expliqué por qué lo estaba haciendo, lo que ellos no tenían en su tienda ¡y todo lo que podían conseguir con mis productos! Que podíamos sembrar, trabajar con las comunidades; y los convencí, pues. Y luego, las otras tiendas ya vinieron por añadidura. Sabían que estaba en Tottus, y eso te crea cierta imagen.

Contactar con una empresa grande también debió fortalecerla como persona.
Claro, ¡y me dio más ganas! Yo decía: estoy en Tottus, y ya no tenía que hacer tanto trámite. Así ocurrió en Trujillo: era un sábado, les presenté mis productos y me dijeron que debía conversar con la gerenta. Yo me regreso a Lima en media hora, les dije. Ya, está bien; y les dejé mis esponjas (ríe).

Siempre ha sido entradora.
Sí. También hemos querido exportar yerbas, ¡siempre estamos analizando qué hacer! Porque nuestros productos son para el público AB y el Perú no es tan grande, así que tenemos que buscar otras posibilidad afuera.

¿En qué momento se dio cuenta de que quería hacer empresa?
A ver... cuando me di cuenta de que me explotaban (ríe)...

Cuénteme...
Yo trabajaba para una empresa que exportaba condimentos. Siempre he trabajado en el área de investigación y diseño. Yo les diseñaba sus productos, ellos crecían y mi sueldo seguía igual. Entonces dije: ¿por qué yo no puedo hacerla? Y renuncié.

¿Llegó a pedir aumento?
No... es que iba a pasar lo mismo que ocurre siempre en el Perú.

A muchos peruanos les queda una de dos: seguir aguantando o buscar una alternativa.
Y hacer negocio es todo un reto, porque puedes ganar o perder. Yo pienso que el inicio es difícil, después todo se va dando, ¡pero hay que trabajar duro!

¿Qué es trabajar duro?
Sacrificarte. Si estuviera como mis amigos, en una empresa, de repente ganaría un poco más. ¿Qué más? No salir: sacrificas tus horas...

Tu diversión.
Así es, pero se están dando otras cosas: con este dinero podemos hacer la maestría, podemos estudiar y, al final, vas sumando.

Todo esto empezó con solo US$2.000.
Sí.

El común de la gente es creer que para iniciar una empresa se necesita mucho dinero.
¡Y nosotros no teníamos la materia prima! Cuando nos contactamos con Tottus, nosotros solo teníamos los diseños. Nos pidieron no sé cuántas unidades ¡y ni siquiera tenía las etiquetas! Pero en ese momento solo tienes que lanzarte y convencer a tus proveedores de que te den crédito, y ya.

Al renunciar, ¿cuál fue la reacción de sus colegas? No le dijeron: oye, ¿qué estás haciendo?
Me decían: por qué no esperas un poco más, de repente con el tiempo... Pero la decisión ya estaba tomada.

De profesión usted es ingeniera agroindustrial. ¿Cómo adquirió las nociones de administración, para organizarse como empresa?
Me orientó la gente del CID (la ONG Colectivo Integral de Desarrollo). También llevé cursos en ESAN.

¿Qué tan importante es que personas como las que integran esa ONG dediquen su tiempo a colaborar con quienes están haciendo empresa?
Bien importante, porque en la universidad a veces no te enseñan esas cosas. Hace poco leí un libro de la Universidad del Pacífico sobre la mentalidad del empresario peruano, y qué pasa: muchas veces los padres forjan la empresa y luego los hijos o nietos lo destruyen todo. No hay cultura. En el libro también diferencian empresario de emprendedor: de quien pese a todo continúa porque tiene un objetivo bien definido.

Usted apunta a ser una emprendedora.

¿Por qué eligió las esponjas?
Porque si quería estar en el rubro alimentos y meterme en los supermercados, iba a necesitar una planta, y mi capacidad en ese instante no daba. Esto (en referencia a su empresa) es como un caballito de Troya: me va abriendo a varias cosas.

¿Pero por qué lo escogió? ¿Por qué no fue otro su caballito?
Yo venía investigando sobre yerbas, colorantes, pero la esponja me interesó porque no necesitaba de tanto capital y porque, además, había una oportunidad en el mercado: había cosas por mejorar respecto a los productos de la competencia. Ahora nos copian, pero nosotros siempre estamos un paso adelante.

Y ahora quiere entrar al Japón.
Le hemos enviado muestras a un amigo.

Se queja del empresario que no ve por sus empleados. Sus hermanas trabajan para usted, ¿cómo se porta usted con ellas?
Ellas saben que tienen su sueldo, que tienen a su cargo un grupo de tiendas y que estas les tienen que producir, porque así es como ellas se pagan sus estudios.

¿Cuál es su objetivo?
He leído que en Paraguay hay un modelo similar al que queremos desarrollar: trabajar con las comunidades nativas para poner los productos en el exterior, pero siguiendo las pautas del comercio justo.

Ese es un tema interesante, porque a mucho empresario le interesa solo beneficiarse a sí mismo. Usted tiene por proveedores a nativos agricultores de Pampa Michi.
Y les pagamos lo justo. A veces les pedimos que nos vendan la esponja ya lavada, ya procesada, para que así tengan un mayor margen; y lo hacemos también porque ya queremos dedicarnos solo a la comercialización. Queremos concentrarnos en eso para así poder ver más oportunidades de desarrollo.

Su apellido materno es Coraje. ¿Lo vincula con el punche que tiene para salir adelante?
Yo creo que sí, porque la infancia fue un poco difícil: por haber venido de la sierra... Encontrar oportunidades, acá, es difícil.

¿Qué es lo más fregado de venir de la sierra? ¿Hacer frente al racismo limeño?
Sí, pues (ríe)... Pero ahí estamos: haciendo algo... ¡demostrando que se puede con coraje!

LA FICHA
Nombre:
Lisette Bertila Oré Coraje.
Colegio: 2 de Mayo, en Caraz, Áncash.
Estudios: Ingeniera Agroindustrial en la Universidad Federico Villarreal. Está siguiendo una maestría en Agronegocios en la Universidad Agraria.
Edad: 29 años.
Cargo: Propietaria y gerenta general de Kametsa Export.





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