Jueves, 7 de diciembre de 2006
Reinoso critica ascensos y cambios en el Ejército


Jefe saliente dijo que renunció por falta de apoyo político ante acusaciones. Nueva cabeza delEjército, Edwin Donayre, le declara la guerra a la corrupción



Por Orazio Potestá

Nunca se caracterizó por tener un rostro amable o alegre. Eso se notó en el 2005, durante el discurso que brindara cuando --contra todos los pronósticos-- fue nombrado comandante general del Ejército: sorprendió a los periodistas que llegaron hasta el Pentagonito porque gritaba en lugar de hablar. Y por momentos nada se le entendía.

Ayer, el general EP César Reinoso Díaz se despidió del Ejército. Y sus palabras de despedida y agradecimiento no fueron precisamente eso. Más bien, descargó encendidos alegatos en su defensa y cuestionó con dureza los recientes cambios y ascensos en el Ejército, lanzando morteros que llegaron hasta el Ministerio de Defensa y Palacio de Gobierno.

¿Qué dijo Reinoso Díaz? Sin decir nombres, criticó el nombramiento del general EP Edwin Donayre Gotzch, miembro de la promoción 1975 de la Escuela Militar de Chorrillos, en el cargo de jefe del Ejército, medida que en buena cuenta sepulta a los integrantes de la hornada 1974 en la carrera hacia ese honroso puesto.

Al ser Reinoso Díaz de la hornada 1973, se esperaba que su sucesor perteneciera a la siguiente promoción. Ocurre que para algunos sectores del Ejército, pasar por alto a los egresados en 1974 es un atentado contra la institucionalidad de esa arma. Así las cosas, Reinoso Díaz hizo voz parlante: "Soy un viejo soldado y nunca voy a comulgar con acciones que infringen el marco legal debidamente establecido, siendo los recientes ascensos y movimientos en la estructura del Ejército totalmente antirreglamentarios y anticonstitucionales".

Lo cierto es que Reinoso Díaz hizo el papel de kamikaze, aunque trepado en el confortable y seguro estribo del retiro: nadie lo va a poder sancionar.

Pero hubo otras perlas en su discurso: "Tales intromisiones en los ascensos y en los cambios mellan la disciplina y la moral de los soldados, los mayores valores que constituyen el corazón y la defensa misma del Ejército".

Ya desde el pasado martes se rumoraba en los cuarteles del Ejército que Reinoso Díaz iba a patear el tablero. Fue por eso, seguramente, que el ministro de Defensa, Allan Wagner, fue a una emisora radial para reforzar el principal argumento que sustenta los cambios en el Ejército: "Los recientes nombramientos buscan abrirle paso a las reformas y eliminar la corrupción". Y aparentemente es Edwin Donayre el oficial del Ejército indicado para dar esa vuelta de tuerca.

Si bien tiene la suficiente experiencia como para sortear embestidas y enroques, el titular de Defensa bien pudo sentirse incómodo en el Pentagonito. El flamante comandante general del Ejército, Edwin Donayre, prefirió no correr riesgos: inubicable en el lugar, probablemente vio la ceremonia con un largavistas y desde alguna oficina del citado complejo, en San Borja.

Finalmente, Reinoso Díaz dio a conocer que su renuncia a la jefatura del Ejército fue causada por el poco apoyo recibido de sus jefes políticos, después de ser acusado de haber cometido actos de corrupción en la compra irregular de pertrechos y comida para la tropa.

EL SUCESOR TOMA LA POSTA
Pasadas las 11 de la mañana, Edwin Donayre, natural de Ayacucho, hizo suya la vara de mando del Ejército. Como era de suponerse, no hizo caso a los cuestionamientos de su antecesor y le declaró la guerra a la corrupción: "Expulsaré de sus puestos a los militares que incurran en actos irregulares o en coimas. No me temblará la mano para sancionar los actos de corrupción".

Eso sí, Donayre Gotzch sorprendió al anunciar que no solamente iba a solicitar el apoyo del Consucode para vigilar las licitaciones públicas y compras del Ejército, tanto de material de guerra como de repuestos y uniformes, sino que tenía en sus planes convocar a la Contraloría General de la República.

El flamante jefe del Ejército sostuvo que su institución atraviesa por momentos complicados, críticos y cruciales, por lo que su gestión apunta a ser transparente y basada en el control y la fiscalización de los recursos.

Ser provinciano le dio a Donayre el plus para lanzar una frase que quizá quede en el recuerdo: "No son las malas hierbas las que ahogan las cosechas, sino la negligencia del campesino".

LAS FRASES

"La moral y el sacrificio no requieren presupuesto, al igual que la honradez y el valor. No me temblará la mano para sancionar los actos de corrupción y expulsar a los elementos nocivos del Ejército"
Edwin Donayre Gotzch
COMANDANTE GENERAL EP

"Me preocupa que elementos ajenos al Ejército decidan los cambios y los ascensos en la institución. Renuncio para defender el honor de mi Ejército, frente a acusaciones sin fundamento"
César Reinoso Díaz
JEFE SALIENTE DEL EJÉRCITO

PARA RECORDAR
Parece una costumbre que los jefes salientes de las FF.AA. aprovechen sus discursos de despedida para brindar explosivas declaraciones. En el 2004, José Graham y Orlando Denegri, jefes del Ejército y la FAP respectivamente, señalaron que los ascensos habían sido alterados en Palacio. En el 2001 se evitó que la prensa escuchara el mensaje de despedida del destituido jefe de la Marina de Guerra Alfredo Palacios Dongo, quien iba a lanzar duras críticas al gobierno de entonces.



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