El 59% de partículas dañinas suspendidas en el aire proviene de vehículos
Por Iván Herrera Orsi
La avenida Abancay es una vieja herida en la piel de Lima. O mejor: en su garganta. Para quienes transitan por ella, no es ningún secreto el hollín pegado a sus paredes, ni los nubarrones por los que uno debe abrirse paso ni esa sombra picante que se mete al pecho y a los ojos con solo avanzar unas cuadras. Todo esto se entiende mejor al saber que allí, durante el año pasado, el volumen de partículas contaminantes suspendidas en el aire duplicó el nivel permitido.
CULPABLE CON MOTOR
En la segunda cuadra de Abancay, sobre el edificio de la Confederación Nacional de Comerciantes (Conaco), puede verse algunos instrumentos de la estación de vigilancia de la calidad de aire instalada por el Consejo Nacional del Ambiente (Conam) el año pasado. Puede verse también el panel en que se leía, desde la calle y en tiempo real, el grado de contaminación, el cual ha permanecido apagado en lo que va del año. Por ahora, el Conam ha informado que, en ese punto, la concentración promedio anual de las partículas de menos de 10 micras de diámetro (PM10) --fragmentos minerales o sustancias orgánicas más pequeños que el grosor de un pelo y especialmente peligrosos-- ha sido, en el 2006, de 110 ug/m3 (microgramos por milímetros cúbicos). El estándar nacional es de apenas 50 ug/m3.
Como los niveles de contaminación atmosférica saltan más que un bus con los amortiguadores malogrados, vale la pena indicar que hubo 14 días en los que se sobrepasó el promedio diario fijado por la norma (150 ug/m3). Según el Conam, solo se considera aceptable superar este valor un máximo de tres veces al año.
Esta entidad dio a conocer estos datos luego de presentar el trabajo realizado con el Instituto de Meteorología e Hidrología de Suecia (SMHI, por sus siglas en inglés), con el propósito de fortalecer el programa nacional A Limpiar el Aire. Se trató de un estudio centrado principalmente en las ciudades de Huancayo y Chimbote, pero que echó también un rápido vistazo a la situación de Lima.
Lars Gidgahen, coordinador del equipo sueco, explicó que, como parte del estudio, se analizó la composición de las partículas suspendidas en el aire captadas en la estación de Conaco. Así se ha establecido que el 59% de ellas procede de los tubos de escape de los vehículos, 7,7% corresponde al polvo de la calle y el 3,5%, a sales marinas. Hay un 28% cuya procedencia no se ha podido identificar con claridad. Como ya lo indicaba la Defensoría del Pueblo en un informe presentado esta semana, el parque automotor es el principal culpable de la contaminación del aire en Lima, y a ello contribuyen el tipo y la calidad del combustible utilizado (la emisión de material particulado se relaciona al uso de diésel con alto contenido de azufre).
La Dirección General de Salud Ambiental (Digesa) está coordinando la Comisión para la Descontaminación de la Avenida Abancay, en la que participan el Conam, la Municipalidad de Lima, el Ministerio de Transportes y la Policía Nacional, entre otros. Está elaborando un plan de corto plazo que propone medidas preventivas y correctivas. Respirar para creer.
PRECISIONES
Propuestas en discusión
A Entre las medidas barajadas por la Comisión para la Descontaminación de la Av. Abancay figuran campañas de sensibilización, medición directa de las emisiones vehiculares y medición del ruido.
B También se plantea volver a usar el panel instalado en el edificio de la Conaco para dar información sobre la calidad del aire minuto a minuto.
C Restringir el flujo vehicular y ordenar el comercio en la zona son otras de las acciones que se busca impulsar.
D Dado el efecto que tiene en su salud, se analiza el modo de reducir el período de exposición de los agentes de la Policía de Tránsito.