ELECTRICIDAD ES MÁS CARA QUE EN LIMA
Proyectos mineros aumentarán la demanda eléctrica en regiones sureñas. Precios en la zona podrían continuar elevándose ante la falta de oferta
Por Manuel Marticorena Solís
En abril pasado, el Osinergmin disminuyó el precio de la energía eléctrica para Lima en aproximadamente 3%; por el contrario, a las regiones del sur las castigó con un aumento de hasta un 5%. La imposición de esta variación no es arbitraria, el organismo regulador lo único que hizo fue reflejar en las tarifas un problema que se veía venir desde hace mucho tiempo: la escasez de energía eficiente y barata en el sur del país.
A diferencia de esta región, en el centro del país (que incluye a Lima) la construcción de nuevas plantas hidroeléctricas y térmicas ha permitido aumentar la oferta y disminuir las tarifas, mientras que en el sur, en los últimos cuatro años, no hubo inversión en plantas de generación eléctrica.
Pese a que ambos sistemas (el del centro y el del sur) se encuentran interconectados por la línea de transmisión Mantaro-Socabaya, y en teoría el sistema central podría 'exportar' energía al sur, la capacidad de transmisión es limitada, pues solo se transportan 256 megavatios (MW) y actualmente trabaja al tope de su capacidad.
Juan Carlos Liu, gerente general de Consultores Supervisores y Asesores Nacionales (Cosanac), señala que la congestión de la línea Mantaro-Socabaya hace que ambos sistemas se desvinculen económicamente, generando dos realidades distintas. "Mientras en el sur los precios comienzan a subir, en el centro bajan", indica Liu.
"El problema de la falta de energía en el sur sería la punta del iceberg de un problema que año a año podría agravarse", señala Rafael Laca, consultor de Elemix. Y es que se avecinan una serie de proyectos mineros como Las Bambas (Apurímac), Antapaccay (Puno), Quellaveco (Moquegua), Tía María (Arequipa) y las ampliaciones de Tintaya (Cusco), Cerro Verde (Arequipa) y la refinería de Southern Perú (Moquegua). Estos programas exigirán grandes volúmenes de electricidad. Laca indica que al insertar mayor demanda y no aumentar la oferta, los precios continuarían subiendo en el sur, amenazando con ello su desarrollo.
Consultado sobre el tema, el ministro de Energía, Juan Valdivia, indica que para el sur se contemplan una serie de plantas hidroeléctricas con las que se espera enfrentar la difícil situación de precios. En proyecto está la ampliación de la central hidroeléctrica de Machu Picchu (Cusco), la de San Gabán (Puno) y Tarucani (Arequipa), aunque hasta el momento solo la primera ha asegurado su financiamiento. Y, de conseguir recursos las otras dos, la construcción de las plantas demoraría entre cuatro y cinco años, tiempo en el cual el problema continuaría agravándose.
AL FUTURO
A través de un decreto supremo, el Ministerio de Energía y Minas encargó ayer a Pro Inversión que realice una licitación para reforzar la línea de transmisión Mantaro-Socabaya, lo que significa construir una segunda línea de transmisión de 300 MW que permita enviar más energía al sur. Carlos Ariel Naranjo, gerente general de Red de Energía Eléctrica del Perú, señala que esta línea permitirá transportar más energía desde el centro y atender las necesidades del sur, aunque concuerda que lo más eficiente es que haya más proyectos de generación eléctrica en el sur para atender el crecimiento de su demanda.
Liu asegura que la construcción de una segunda línea es una solución temporal, considerando que en tres o cuatro años también podría coparse, por lo que considera la necesidad de que las autoridades hagan un planeamiento integral del problema de energía del sur, evaluación que pasa por el imperativo de llevar gas natural al sur para impulsar la generación térmica con un insumo barato que permita, a la vez, menores tarifas eléctricas e impulse su desarrollo.
Se debe indicar que actualmente las empresas Suez Energy, Petro-Perú y Petrobras realizan un estudio para transportar gas natural hasta Matarani, recorriendo la costa y partiendo desde Pisco.
A diferencia de esta propuesta, Liu señala que se debería estudiar la construcción de un gasoducto que parta desde la zona de Kepashiato (Cusco) y una las ciudades de Cusco, Puno y Arequipa, atendiendo a los proyectos mineros de estas regiones, pero sobre todo abaratando la energía.
"En este caso se beneficia a mucha más gente y a más industrias que yendo por la costa, cuyo alcance es limitado. Además, se tendría un segundo gasoducto que permitiría reducir los riesgos en el abastecimiento del gas natural al sector eléctrico", señala.
Y si bien esta podría ser una alternativa, el Ministerio de Energía y Minas, Osinergmin y Pro Inversión son los que deberán definir una estrategia para tratar de solucionar el problema de energía del sur en una forma integral y urgente. El tiempo apremia.
EN PUNTOS
4Con costos de energía elevados en el sur, una empresa industrial lo pensaría dos veces antes de invertir en esa región, indica Rafael Laca, de Elemix, y se detendría la expansión industrial.
4De optar por llevar el gas natural al sur, el Gobierno deberá buscar que este llegue a un precio competitivo frente al que se vende en Lima, con la finalidad de interesar a los inversionistas eléctricos a instalarse en el sur.
4El Ministerio de Energía y Minas considera mantener el pago de la garantía por red principal que hacen los consumidores eléctricos (que permitió el financiamiento del gasoducto de Camisea) para, de igual forma, financiar la construcción de gasoductos a otros puntos del país.
Paradójicamente, Camisea se ubica en el Cusco, pero no lo beneficia, pese a que esta zona y las demás regiones del sur son las más necesitadas.