Del consultor: Hay que desatar los nudos

Por Javier Torres, antropólogo

Cada día nos enteramos de que hay una nueva paralización o una protesta regional. Ante estas acciones, el Gobierno Central responde acusando a los sospechosos de siempre y crea nuevos programas sociales que, en realidad, son más de lo mismo y que tienden a reproducir el centralismo.

Aunque dicha oferta es loable, el problema es que el Gobierno Central se equivoca si piensa que el asunto se resuelve así, ya que la mayoría de las demandas tiene que ver con la modificación o el incumplimiento de una serie de derechos que el mismo Estado alguna vez le reconoció a la ciudadanía que hoy se moviliza.

El Gobierno Central, en lugar de inflar a los grupos radicalizados que siempre existen, debería ponerse a la altura de la demanda ciudadana y empezar a desatar los nudos de las protestas.

Los presidentes regionales, por su lado, deben empezar a ejercer el poder que les dieron los ciudadanos para gobernar, y si consideran que las demandas son legítimas, promover alternativas de solución viables.

En el caso de Ucayali --aunque la razón nos diga que toda exoneración es perniciosa para la economía--, sus pobladores no están dispuestos a asumir el costo que otros tampoco quieren asumir. Al final, se comportan de igual forma que los gobiernos regionales, que no quieren compartir el canon minero o las empresas mineras que no quieren pagar más impuestos.

Mientras el Estado no nos trate igual a todos, las protestas aumentarán, pues el problema no es la pobreza sino la equidad.