Por David Rivera, Economista[Editor]
El lamentable y patético caso de Minera Casapalca está dejando también algunas lecciones y consecuencias importantes. Una de ellas, que podría ser la más relevante, es la posición inicial asumida por la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), la cual, si confiamos en las palabras de su presidente Ysaac Cruz, podría implicar el inicio de un cambio de actitud de los gremios empresariales frente a aquellos socios que incumplen con las normas laborales, ambientales, etc.
La primera reacción de este tipo del gremio minero fue por el caso de Doe Run, empresa que, alegando falsos problemas financieros, logró que un Estado carente de autoridad le prorrogara su programa de adecuación ambiental. Sin embargo, esta primera respuesta fue tímida, tibia, pues no todos los socios de la SNMPE compartían la posición que debía asumir el gremio frente a los conflictos sociales que enfrentaba el sector en general. La pregunta hoy es si las palabras de Cruz, ante la inminencia de casos como Casapalca, donde se incumple con derechos elementales de 1.800 trabajadores y con el cuidado del medio ambiente, darán paso a decisiones más drásticas para estas empresas.
Y este podría ser el resultado más importante, porque si bien desde el Gobierno también han habido reacciones oportunas, como la de la ministra de Trabajo, Susana Pinilla y luego la del titular de Energía y Minas, Juan Valdivia, lo ideal sería que el sector empresarial cree sus propios mecanismos para minimizar las posibilidades de ocurrencia de casos como el de Casapalca. De este tipo de actitud y colaboración se va a necesitar en diversos campos para poder cumplir con las adendas al TLC con EE.UU., por ejemplo, algo que los empresarios pedían a gritos. Cierto es que no será suficiente, pero para ello esperamos que el Gobierno no dé marcha atrás en su intención de modificar la ley o los contratos de concesiones mineras para supeditar su permanencia al cumplimiento de las normas laborales. En el aspecto ambiental, si bien las condiciones están más claras, es necesario reforzar las labores de fiscalización y los procedimientos y sanciones ante el incumplimiento de los compromisos asumidos por las empresas.
Lo negativo, además del caso en sí mismo y de la mala actitud de la minera, que el miércoles pasado publicó un comunicado de prensa inaceptable en el cual no asumía ninguna responsabilidad, ha sido la reacción de algunos miembros del partido y del propio Gobierno. Es el caso del ministro de Economía Luis Carranza, quien señaló que la huelga estaba siendo utilizada políticamente y pidió buscar soluciones "adecuadas" en lugar de pensar en reacciones como el retiro de la concesión. ¿Sabe el ministro cuántas veces fue citada la empresa por el Ministerio de Trabajo? ¿Sabe lo que en realidad viene ocurriendo en Casapalca? Si lo sabe, entonces solo habría que responderle que no solo las hiperinflaciones y el SNIP son importantes. Así como las hiperinflaciones son difíciles de vencer con gradualismos, casos como el de Casapalca no se solucionan con agüita tibia.
Lo sucedido en Casapalca abre una oportunidad para concretar cambios desde el Estado y desde el sector privado. No hacerlo conllevaría a que Casapalca sirva solo como ejemplo de cómo es que los problemas sociales deben ser puestos en la agenda pública para ser solucionados: con paros y muertes de por medio. Y eso es algo que no queremos.