El observador

TLC laboral plus

El tema laboral era uno de los ejes centrales de los demócratas para que el TLC pueda ser aprobado por el Congreso estadounidense. Las adendas son un avance

Por Jorge Toyama [Abogado laboralista]

¿Cuáles son los cambios fundamentales introducidos por las adendas al TLC? Primero, ahora existe una mayor limitación para hacer cambios en ciertos aspectos de la legislación interna vinculados a los derechos fundamentales del ámbito laboral. Y segundo, el Perú se compromete a elevar --aun más-- el índice de fiscalización y cumplimiento de la normativa laboral. El TLC no incide en la soberanía del Perú para incorporar modificaciones a su legislación interna, siempre que tales cambios no afecten los derechos fundamentales de la OIT: prohibición del trabajo forzoso, erradicación del trabajo infantil, libertad sindical, negociación colectiva y no discriminación.

Esto no representa un problema, pues el Perú es miembro fundador de la OIT y ha ratificado todos los convenios sobre derechos fundamentales, así como la Declaración de la OIT sobre estos derechos. La nueva cláusula laboral del TLC, entonces, recoge un compromiso internacional ya asumido. Sin embargo, se establece que el Perú no podrá modificar de modo relevante su legislación laboral interna para afectar el comercio internacional. Esta cláusula pretende regular el 'dumping social', esto es, los casos de intervención gubernamental para subsidiar costos laborales y obtener una ventaja internacional para los productos de un país. Salvo esto, nada impide al Perú modificar su legislación laboral, introduciendo reformas que, apuntando a la generación de empleo formal y decente, pudieran flexibilizar alguna parte de la regulación del trabajo.

De otro lado, el TLC laboral plus obliga en mayor medida al Estado a velar por el efectivo cumplimiento de las obligaciones en el trabajo: a tener un mayor y mejor sistema de inspecciones. Para ello, el Estado deberá destinar mayor presupuesto e infraestructura para tener un sistema de fiscalización integrado, moderno y con políticas que apunten al efectivo ejercicio y respeto a los derechos laborales fundamentales. En suma, la regulación laboral del TLC debiera provocar una mejora en las políticas públicas del sector a favor de los trabajadores. Ciertamente, el TLC no es la dulce hada que colocará al país en altos estándares de cumplimiento laboral. Tal como lo revela la experiencia de México, es necesaria una activa participación gubernamental, un compromiso de los actores laborales, así como la ayuda de la contraparte para, progresivamente, tener mejores índices de trabajo decente.