Entrevista. Luis Hernán Castañeda

En el bosque encantado

En su libro de relatos, el escritor limeño revela cómo la verde urbanización de la encantada de villa puede convertirse en el espacio literario de la soledad y el desasosiego

Por Enrique Planas

Hay distritos limeños que nuestra tradición literaria ha convertido en fértiles espacios para la ficción: la Lima colonial que conocemos es la de Ricardo Palma y no la que nos proponen historiadores o arqueólogos. De igual manera, Miraflores y Surquillo no serían los mismos sin Julio Ramón Ribeyro, así como la Magdalena con sus esquineros que cuenta Óscar Malca es tan real como la físicamente evidente. Ahora uno de los más atendibles escritores de la última promoción, Luis Hernán Castañeda (Lima, 1982), nos trae nuevos planos de un territorio literario en su más reciente libro de cuentos: "Fotografías de sala", en el que comparte relatos que solo podrían ocurrir en la verde y aislada urbanización de La Encantada de Villa. "Es el lugar donde crecí y viví hasta que salí de casa. Un barrio de muchos contrastes, dentro y a la vez fuera de la ciudad, construido deliberadamente lejos de Lima y cerca de la playa. Un lugar de familias de clase media-alta, muy cercano a zonas marginales de la ciudad. Creo que lo literario de La Encantada es, justamente, esa sensación de lejanía, y su relación tirante, ambigua con la ciudad", explica el autor, quien actualmente sigue el posgrado en Literatura de la Universidad de Colorado, en Boulder (EE.UU.).

En "Fotografías de sala" cada vecino del barrio tiene una historia...

Yo tenía ciertas historias, no de vecinos específicamente. Buscaba enfocar distintos momentos de la vida de personas del lugar, sobre todo conflictos familiares, cruzados todos por la pertenencia al espacio de la urbanización.

Un lugar en que convergen algunos de los personajes de los cuentos es el muelle (que no existe en La Encantada), un símbolo de escape, un puente hacia lo desconocido...

De hecho no hay un muelle en La Encantada, pero sí es una idea muy presente en el libro. Se parece mucho al símbolo del título "Fotografías de sala". El muelle es el punto de contacto entre el mar y la tierra firme, y las fotografías de sala son las representaciones familiares que los padres ofrecen a los visitantes del exterior. El libro intenta ser un puente que comunique con este mundo íntimo.

Sin quererlo, se ha convertido en vocero de una clase social limeña, refugiada de la ciudad, nostálgica por su poder perdido...

Los personajes de los cuentos dicen pertenecer a una especie de aristocracia. En verdad es una aristocracia falsa, que cree pertenecer a una estirpe superior. En realidad, lo que intento en estos cuentos es desmontar esta construcción ficticia, colocar la voz del narrador en una zona ambigua: por momentos parece ser un vocero y luego pasa a criticar a esta clase social desde dentro, revelando sus miedos, paranoias y mitos.

Finalmente, mucho se ha dicho que su generación, la de escritores más jóvenes, se caracterizaba por ser muy lectora, de estilo impecable, pero que les faltaba saber qué historias contar. ¿Está de acuerdo con esa crítica?

Una cosa que se dice de mi generación es que goza de una gran variedad temática. Creo que esta supuesta virtud puede ser peligrosa, pues si hay tanta multiplicidad de temas es porque, en realidad, no hay ningún tema importante que nos defina como grupo. Espero que haya escritores que definan su propia obra a partir de sus demonios y fantasmas recurrentes. Eso es lo que le da valor a la obra de un escritor: una columna vertebral que recorra su obra y que se traduzca en algo importante que contar. Es cierto que esta generación tiene estilísticamente muchos méritos, pero creo que el qué contar es una tarea pendiente.

Fotografías de sala
Autor Luis Hernán Castañeda / Editorial Alfaguara/ Nacionalidad peruana/ Págs. 190