TLC: ¿Y lo acordado?

Es inaceptable que, habiéndose llegado a un acuerdo para la ratificación del TLC por parte del Perú y de Estados Unidos, un grupo de congresistas demócratas, auspiciados por intereses sindicales de ese país, pretenda incluir requerimientos adicionales en materia laboral.

Pocas veces se va a tener un acuerdo comercial que haya sido negociado y ratificado en ocasiones distintas por dos gobiernos sucesivos en el Perú. Algo similar ocurrió en Estados Unidos: el texto del acuerdo que ahora está listo para ser ratificado por su Congreso es el resultado de modificaciones realizadas para atender las preocupaciones de la nueva mayoría demócrata. En síntesis, es un acuerdo que cuenta con la aprobación del Ejecutivo estadounidense y fruto del consenso entre demócratas y republicanos. ¿Qué mayor nivel de consenso multipartidario se puede pedir en ambos países? ¿O es que estamos ante un tratado bilateral en el que intervienen tres partes?

Por otro lado, el acuerdo debe necesariamente entrar en vigencia a inicios del próximo año para evitar que afecte el flujo de exportaciones peruanas cuando concluyan, dentro de ocho meses, los beneficios arancelarios del ATPDEA. En este lapso el Perú deberá haber realizado los ajustes normativos a que se obliga por el TLC.

Un tema adicional es que sentaría un nefasto precedente que la primera potencia mundial reniegue o contradiga lo ya acordado en un tratado con otro país, lo que afectaría su credibilidad en las negociaciones a todo nivel.

Por todo ello es preocupante el retraso de la ratificación del TLC por parte del Congreso de Estados Unidos. Por tanto, debemos exigir que lo antes posible, y a más tardar en el mes de setiembre, cumplan con lo acordado y se ratifique el TLC entre el Perú y Estados Unidos.