Feria Internacional del Libro de Lima. Entrevista
Federico Andahazi presenta en Lima su más reciente novela. "El Conquistador" cuenta la historia de un adelantado Azteca que, antes del viaje de Colón, intentará conquistar Europa
Por Enrique Planas
EL CONQUISTADOR
Autor Federico Andahazi / Editorial Planeta / Nacionalidad argentina
El lector que haya seguido de cerca las novelas históricas del argentino Federico Andahazi encontrará que, desde la imprescindible "El anatomista" hasta libros más recientes, como "El secreto de los flamencos", sus personajes son marcados por la obsesión del descubrimiento. En todos ellos hay algo de Cristóbal Colón. En su última novela, "El conquistador" (Planeta), Andahazi nos presenta a Quetza, un azteca que, al partir de México en sus precarias naves en busca de Aztlán, el mítico lugar original de su cultura, llega a una España primitiva y semisalvaje. Una historia que pone de cabeza los viajes de Cristóbal Colón. "De hecho, desde Mateo Colón, el protagonista de 'El anatomista', la mayoría de mis personajes tiene el afán por descubrir --cuenta Andahazi--. 'El conquistador' podría ser la historia del primer hombre en conjeturar los mapas íntegros del cielo, el primero en comprobar que la Tierra era redonda dando la vuelta al mundo, y, especialmente, el primero en descubrir un nuevo continente y a los 'salvajes' que lo habitan, solo que el continente es Europa y los salvajes, los europeos".
Quetza es un reflejo invertido, como el de un espejo, de Cristóbal Colón...
Efectivamente, esta novela es una especie de venganza poética sobre el proceso español de conquista. Creo que, además de Cristóbal Colón, el personaje Quetza sintetiza a Copérnico, a Toscanelli, a Magallanes es una contrafigura del conquistador. Las referencias a estos personajes europeos son innegables y buscadas.
El argumento de un inca o azteca a la conquista del Viejo Continente, la idea de pasar de conquistados a conquistadores, ha sido usado antes destacando el lado humorístico. Supongo que fue un reto evitar cualquier posibilidad cómica en una novela claramente épica...
Yo estoy siempre en esa cornisa peligrosa, muy cercano a la parodia. Todo el tiempo, cuando uno emprende novelas que ocurren en épocas remotas, se está muy cerca de la caricatura y hay que evitarla con mucho cuidado. Hubo muchas obras que tomaron esta idea del americano que llega a Europa antes de Colón, pero una novela no es el simple desarrollo de una idea. Creo que si algún mérito de originalidad tiene este libro, es no tomar con humor esta posibilidad. Claro, es una idea tentadora, a mí siempre me gustó invertir los términos de la historia que nos han contado y retomar personajes que parece inverosímil que hayan existido. ¿Quetza existió o no? La respuesta la deberá dar el lector. De hecho, este libro surgió de un viaje a México, estando en el Palacio Nacional del D.F., cuando apreciaba un fantástico mural de Diego Rivera. Uno puede ver en la sección dedicada a los aztecas, un personaje muy fuerte y extraño, en una barca navegando al levante. Detrás suyo, Rivera pinta un sol invertido, con la cara al revés. Creí ver allí los elementos de un libro que parte de preguntarnos qué hubiese pasado si la historia hubiese sido al revés, qué hubiese visto el azteca del mural de Rivera si hubiera llegado a Europa. No es muy difícil imaginar que los hubiera creído salvajes al descubrir cómo la Santa Inquisición quemaba vivos a los herejes, por ejemplo.
Hay un extraordinario cuento de Cortázar, "La noche boca arriba", sobre un motociclista porteño que, en un juego de tiempos superpuestos, termina convertido en un sacrificado de los aztecas. ¿Tenía este cuento en la memoria al escribir la novela?...
Yo soy motociclista y siempre temo terminar la noche boca arriba (ríe). Es un cuento que, evidentemente, está siempre presente, como tantas otras lecturas. Es interesante porque allí Cortázar aborda la idea opuesta a la que nosotros barajamos: que no es la otra cultura lo que nos provoca sorpresa, sino cómo ambas conviven entre nosotros. Y esto también está presente en mi novela. También se ven los puntos de convivencia y comunión. Por más lejana que esté una cultura de otra, compartimos la especie. La idea última que subyace en el libro no es tanto el choque entre dos culturas, sino las profundas coincidencias.
¿Después de que "El Código Da Vinci" ha puesto de moda las novelas históricas, no le molesta, de pronto, verse rodeado por gente que escribe temas parecidos?
Empecé en esto diez años antes que Dan Brown. Hay una cuestión que me deja muy tranquilo: pareciera ser que se puede confundir muy fácilmente al lector y esto no es así. Yo nunca me fijo en las listas de 'best sellers' ni de ventas, pero hay algo que sí me gusta ver: en la página web de Amazon, si tú buscas un autor, te da un dato que me parece revelador. Por ejemplo, el que compra los libros de Andahazi, ¿qué otros libros lleva? Eso es fantástico. Allí me encuentro con los lectores a los que yo quería llegar. Porque el tipo que me lee, lee a Patrick Suskind, a Umberto Eco, a Marguerite Yourcenar. No lee "El Código Da Vinci". Y eso está muy bien. Ya ves que por un camino o por otro llegas a tu propio lector.
EL DATO
Anatomista en cine
Algo que entusiasma al escritor argentino es el proyecto de llevar "El anatomista", su primera novela, al cine. Una productora independiente de EE.UU., con un financiamiento de 15 millones de dólares, empezará en breve el rodaje que dirigirá Gabriela Tagliarini.