Polémica. La herencia de Wagner

Las valquirias cabalgan de nuevo

Mañana comienza una nueva edición del Festival de Ópera de Bayreuth los ojos del mundo están puestos en la tremenda rivalidad de las tres bisnietas del músico alemán por la dirección del festival

Bayreuth [EFE]. El Festival de Bayreuth abre mañana una nueva edición con las entradas en el mercado negro a 3.000 euros y las fanfarrias en son de guerra por la sucesión del octogenario Wolfgang Wagner al frente de la ópera en la 'verde colina' (como llaman a Bayreuth).

Un año más, la organización del festival advirtió desde su página en Internet contra la floreciente reventa de entradas y reiteró su recomendación de adquirirlas en alguna de las tres agencias autorizadas para ello, es decir, apuntarse en la lista de espera y confiar en que la suerte tocará la puerta en cinco o diez años.

LA HERENCIA EN JUEGO
El festival comenzará mañana con el estreno de "Los maestros cantores de Nuremberg", en versión de Katharina Wagner, una de las tres bisnietas del compositor Richard Wagner que aspiran a la herencia de Bayreuth.

Katharina, de 29 años, es hija del matrimonio en segundas nupcias de Wolfgang Wagner y Gudrun, considerada por muchos la jefa extraoficial de Bayreuth. Un poder en la sombra, porque --según los estatutos del consejo de la Fundación del Festival de Bayreuth-- el contrato vitalicio firmado con Wolfgang Wagner sería revocado si se probara que este no ejerce la dirección solo.

Wolfgang Wagner cumplirá el 30 de agosto 88 años, sin síntomas de demencia senil y sin que nadie haya podido o querido probar que Gudrun, de 63 años, es quien mueve los hilos.

En el 2001, los 24 notables que integran el consejo de la Fundación del Festival de Bayreuth, en gran parte nutrida con fondos públicos, nombraron sucesora en la dirección del certamen a Eva Wagner-Pasquier, hija también de Wolfgang.

Wolfgang ignoró la decisión. La candidata secreta de Gudrun, su propia hija, tenía entonces 23 años, demasiado joven para tanta responsabilidad. Había que esperar y prepararla.

Katharina, con un currículo acorde con su edad y tres únicas experiencias como directora de escena --"El tríptico", de Puccini, se estrenó en Berlín en medio de abucheos--, ha declarado estos días que está preparada para cualquier examen. Y lo hizo con bombos y platillos, con amplias entrevistas a diarios de alcance nacional, incluidos los más críticos con su anacrónica familia y la forma de dirigir un festival que, pese a recibir fondos públicos, antepone derechos de sangre a profesionalidad.

Además de Katharina, a la que una parte de la prensa se refiere como 'Barbie Wagner', las otras candidatas al trono son su hermana Eva y su prima Nike Wagner. Ambas tienen 62 años, tal vez demasiado maduras para un cambio generacional, pero con amplia experiencia.

Nike Wagner, la más cosmopolita, es directora del Festival de Weimar, y Eva, la más intelectual, consejera artística del Festival de Aix-en-Provenza y habitual en las salas de óperas de Londres, París, Madrid y Nueva York.

Como vemos, los descendientes de Wagner se enfrentan en una guerra sin cuartel, tal como lo hacen los personajes de sus óperas más inspiradas.