Entrevista. Sandro Marcone
El gerente comercial de la Red Científica Peruana celebra la aparente democratización de Internet, gracias a las cabinas, pero critica que los internautas prefieran el chat a los usos productivos
Por Mariana Vega Jarque
¿Recuerda la primera vez que entró a Internet, cuando no había Google, You Tube, blogs ni Messenger? Internet ha cumplido oficialmente 15 años en el Perú. Aunque fue recién en 1994 que comenzó a comercializarse, la Red Científica Peruana (RCP) inició en 1992 la primera conexión entre académicos peruanos y del resto del mundo.
Mientras las tecnologías de la información siguen creciendo vertiginosamente, la RCP parece mantener el principio por el cual se creó: vincular el crecimiento de Internet al conocimiento.
Por ello, según su gerente comercial, Sandro Marcone, participaron en la última licitación para llevar Internet a 1.050 localidades rurales del Perú como parte del Consorcio Yachay. Mientras espera que Pro Inversión resuelva la demanda que la RCP impuso por haber sido descalificada del concurso, Marcone cuenta la experiencia de estos 15 años.
¿Cómo nació la RCP?
Fue creada a fines de 1991 como parte de un proyecto latinoamericano llamado Redalc, un grupo de profesionales financiado por la Unión Latina que buscaba conectar a la comunidad de científicos de la región entre ellos y con el resto del mundo. Suena raro, ¿no? Pero hay que recordar cómo se creó Internet: era una red de 15 computadoras en EE.UU., estaba prohibido cualquier uso que no fuera académico y recién en 1994 se liberalizó su uso.
¿Para entonces no había llegado Internet al Perú?
Como lo conocemos, no. De hecho, el primer correo electrónico que se envía desde el Perú --que decía: "Este es el primer correo electrónico del Perú"-- sale de la RCP.
¿Cómo tomaron los peruanos Internet en sus primeros años?
Los primeros años fueron, como nosotros decimos, de evangelización. Ibas a sitios y hablabas de Internet como si fuera ciencia ficción, les decías: "En Internet te puedes meter a la biblioteca del Congreso de EE.UU." y todos se quedaban boquiabiertos. El problema de esta etapa era que, en el afán de que la gente se interesara por Internet, tenías un discurso un poco frívolo. Cuando buscabas empatía con la gente, le hablabas de ese tipo de contenidos y no de todas las posibilidades que daba a las empresas, de todos los servicios que podía llevar el Gobierno.
¿Y en cuanto a contenidos?
La primera página web del Congreso y las primeras páginas de los ministerios fueron hechas en la RCP. Es más, el primer 'webmaster' de América Latina, Abel del Carpio, es de la RCP. Todas las primeras páginas las hicimos nosotros para generar contenidos, las hacíamos gratis, ¡teníamos que convencer a las empresas para que hubiera páginas web peruanas, y en español! Yo recuerdo haber ido donde una conocida cadena de supermercados a ofrecerles una página web y que ellos me dijeron: " ¿Por qué voy a competir con mi negocio? Yo quiero que vayan a mi tienda".
¿Las empresas no estaban interesadas?
Es que, claro, muchas veces pasaba que nosotros le decíamos a una empresa 'Internet' o 'página web' y ellos nos mandaban a los ingenieros, que eran los que, supuestamente, sabían del asunto, mientras que en otros países los contenidos estaban en manos de marketeros o comunicadores.
Luego vinieron las cabinas.
Claro, es que mientras en el Perú había 500 usuarios en 1992, en EE.UU. había cinco millones. La RCP, entonces, creó la primera cabina de Internet en 1994, en Miraflores. Había 20 computadoras y la gente decía: '¿Quién va a usar eso, los turistas?'. Pero, claro, RCP decía: Si vamos a depender de que exista una computadora, un teléfono y una tarjeta de crédito en cada casa, en el Perú no iba a haber ni cuatro usuarios. Entonces comenzaron a aparecer las cabinas, que por esos años cobraban como S/.6 la hora a la vez, la RCP tenía un equipo de 40 personas generando páginas web. Recuerdo que en 1998 pusimos 'webcams' en Lima y Cusco en una página que actualizaba la imagen cada tres segundos. No le dimos mucha importancia hasta que nos dimos cuenta de que era la pagina más visitada, porque los turistas posaban frente a la cámara con frases en papeles, y quedaban con sus amigos en sus países para que entraran a cierta hora a verlos.
Se dice que los peruanos somos los que más accedemos a Internet, gracias a las cabinas.
Las cabinas públicas han democratizado el acceso, sí. Osiptel dice que hay 35.000 en el Perú, Apoyo dice que el 80% de los usuarios de Internet accede desde cabinas. Conexiones de Internet no tenemos ni un millón, pero usuarios tenemos más de cinco millones. En el Perú, la penetración de uso de Internet es mayor que la televisión por cable, que el uso de celulares. En otros países hay cibercafés por todos lados, pero no tienen penetraciones por encima del 20% en estratos C y D.
Es entonces, democrático
Bueno, el acceso a Internet parece ser muy democrático, pero si nos preguntamos cómo ha cambiado la productividad y la eficiencia el uso de Internet en el Perú, no podría responder. ¿Cómo ha cambiado la desigualdad de acceso a servicios del Estado el uso de Internet? ¿En estos 15 años podemos decir que gracias a Internet los pueblos más alejados pueden tener mejores servicios del Estado? Yo diría que no. En ese sentido, me parece que es histórico el proceso iniciado por el Estado, de poner US$50 millones para llevar Internet a las zonas rurales, en uno o dos años. Porque Fitel, entre 1993 y el 2006, financió proyectos por US$45 millones. Entonces, el próximo año, cuando tengamos ya miles de localidades con acceso, podemos comenzar a soltar esas preguntas.
Telefónica dice que su interés está en llevar el servicio a las zonas alejadas.
No se puede negar que Telefónica ha mejorado mucho el acceso a infraestructura, pero hay puntos que están descuidados. El servicio llega a un pueblo, bien, pero, viéndolo sociológicamente, que sea la dueña de la bodega la que tenga el único teléfono y la computadora con Internet, en el fondo lo que significa es que la llegada de Internet a ese pueblo no ha significado nada, porque quien tenía el poder lo sigue teniendo. Hay que tener cuidado, estamos profundizando la pobreza.
Entonces no solo hay que llevar el servicio, sino saber cómo llevarlo.
No podemos contentarnos con decir: "Internet está desplegado", porque el servicio llega a un lugar y la gente busca el chat, la telefonía IP. En la página de Prompyme, por ejemplo, había 10.000 inscritos y solo el 1% tenía un dominio con el nombre de la empresa, el resto eran Hotmail o Yahoo; y un dominio propio no es una gran inversión, son US$35 al año. Lo que pasa es que no hay una visión de su importancia, porque la misma persona que no tiene una página web o un correo con su dominio, sí tiene una tarjeta de presentación. Entonces hay una democratización del acceso a Internet, pero no del uso productivo de Internet.
¿Y esto es responsabilidad del Gobierno?
Bueno, nosotros, los proveedores de Internet, debemos hacer un mea culpa. Tal vez si hubiéramos sido más insistentes en los resultados económicos del uso de Internet, y no irnos tanto por lo llamativo, probablemente hubiéramos aportado un poco más al resultado de contenidos, hubiéramos convencido antes a las empresas, pero sobre todo al Estado. Porque en Brasil, México y Chile el Estado fue el promotor, no solo de infraestructura en Internet, sino también de los contenidos, del uso. Ellos fueron los primeros que comenzaron a hacer compras estatales por Internet, a gestionar los trámites en Internet, cosas que recién ahora el Perú comienza a mirar.
Hablando de dominios, ustedes tienen la licencia para dar el dominio punto pe (.pe), ¿no?
RCP tiene hoy el .pe, y hay unos 25.000 dominios activos, lo que es muy poco. Chile tiene unas 100.000 páginas con .cl. En el Perú se tiende a preferir .com, y ese ha sido un problema nuestro: no hemos logrado conseguir los procesos que nos hagan más competitivos. Esto está cambiando, pero para hacerlo, como tenemos el monopolio de este dominio, lo hemos consultado con el Gobierno y empresas y ha sido lento. Pero calculamos que a fin de año este proceso pueda hacerse por Internet, en tres o cuatro días, y que haya más empresas que ofrezcan el dominio, para que baje el precio.
¿Por qué cree que la publicidad y las ventas por Internet no han tenido éxito en el Perú?
Hay una racionalidad económica allí: una campaña de publicidad por Internet siempre es más barata y las agencias de publicidad ganan un porcentaje de lo que gastas en campaña, entonces es más interesante hacer campañas de televisión. En cuanto al comercio electrónico, hay que considerar que los países que tienen más desarrollado este proceso son los que tienen una cultura de compra por correo y por catálogo muy alta. En el Perú hay aún un miedo por esto.
¿Cómo ve el mercado de proveedores de Internet?
En otros países con el triple 'play', ya los proveedores de Internet se han refocalizado a una cuestión de servicios. Aún no pasa ahora, pero a futuro los usuarios residenciales van a preferir un paquete de servicios de telefonía, cable e Internet --que dará Telefónica o Telmex-- y serán las empresas las que prefieran otro proveedor que les dé, además, asesoría, elaboración de páginas web, etc. El problema es que más del 90% de la infraestructura está en manos de una sola empresa. Hemos tenido compañías muy grandes tratando de ingresar al Perú. No podemos decir que AT&T se fue del país por problemas financieros: la mesa de juego en el Perú no era eficiente para que ellos invirtieran. Creo que al final, quedarán pocos proveedores compitiendo en el mercado.
LA FICHA
Nombre: Sandro Marcone Flores.
Profesión: Sociólogo.
Edad: 37.
Situación familiar: Casado.
Cargo: Gerente comercial.
Organización: Red Científica Peruana.
Cargos anteriores: Director ejecutivo del plan Huascarán. Miembro del consejo directivo del Inictel.