Especial. SEMANA DE BANDERA
El Perú ha tenido 112 gobernantes con mandatos que han durado siete meses en promedio. El orden constitucional se ha quebrado varias veces pero los mensajes nunca dejaron de leerse
Crónica. MENSAJES PRESIDENCIALES
Por Nelly Luna Amancio
Parafraseando a Montesquieu, podríamos decir que el mensaje presidencial es mitad de quien lo pronuncia, mitad de quien lo escucha (y cree). Así nos lo puede garantizar un repaso por los mensajes leídos o proclamados en el Parlamento cada 28 de julio durante nuestra vida republicana. Raras veces el verbo florido va de la mano con los hechos o con lo que la gente espera de ellos. El mensaje presidencial es parte del ritual patriótico, aunque casi siempre se lo escuche más por costumbre que por entusiasmo.
Desde grandes oradores como Ramón Castilla, Fernando Belaunde y Alan García, hasta los más parcos y adormecedores como Fujimori y Toledo, todos los discursos han intentado convencernos con redundante empeño de sus prolíficos logros. A pesar de que pocas veces lo hayan logrado o, como cuenta el historiador Fernando Ayllón, no todos hayan sido escritos por los mismos presidentes: "Basadre ayudó a escribir el de Prado, también se le atribuye la autoría de la proclama de Arequipa de Sánchez Cerro a Bustamante y Rivero".
Al principio
De Gamarra a Pezet
Al inicio no había presidente ni mensaje ni República. San Martín proclamó la independencia del Perú en 1821, pero el primer mensaje presidencial ante el Congreso lo dio 11 años después un militar, el mariscal Agustín Gamarra. Fue hasta 1849 que nuevamente el discurso fue leído en fiestas patrias por el mariscal Ramón Castilla, el mismo que años más tarde protagonizaría uno de los incidentes más recordados durante la lectura de un mensaje presidencial.
Durante los años posteriores a la independencia, las pugnas políticas dieron origen a una ola caudillista. Los mensajes de los esporádicos presidentes se concentraban más en las guerras internas y sus peculiares ideas de patria, que en planes de gobierno. Así llegó 1864. Ramón Castilla era el presidente del Senado y el Gral. Juan Antonio Pezet presidente de la República. "España había invadido las islas guaneras y el mensaje no consideró como prioridad el tema, por eso, Castilla le exigió dar cuentas de las acciones desarrolladas ante la amenaza española", cuenta Fernando Ayllón.
"A no ser por el sacudimiento que han experimentado los negocios, con motivo de la violenta ocupación de las islas de Chincha (por parte de España), nuestro porvenir sería más que lisonjero, espléndido y feliz"
JUAN ANTONIO PEZET - 1864
El caudillo
Palabras al viento
La carga mesiánica es un síntoma frecuente en los mensajes presidenciales. Viejos caudillos militares como Sánchez Cerro (1930-1933) y Manuel A. Odría (1948-1956) se adueñaron del poder aludiendo la voluntad popular y un deseo casi divino. "Este movimiento significa la salvación de la nacionalidad", dijo Sánchez Cerro en 1930.
Y en el caso de Odría, además del tono duro y mesiánico, el discurso reivindicaba un odio visceral hacia el Apra, partido con el que (paradójicamente ) después tuvo un pacto político. Su último mensaje presidencial fue leído desde la cama de un hospital, en 1956. "Todos los actos de mi gobierno han estado inspirados en el patriótico y honesto propósito de servir a los intereses del pueblo peruano. En todos me ratifico. Me cabe la satisfacción de haber dado al Perú un gobierno con autoridad". Una autoridad con el auténtico rostro de una dictadura.
La grandilocuencia de los discursos continuaron con los golpes de Estado. Doce años después, en su primer mensaje de 28 de julio (1969), el Gral. Juan Velasco Alvarado aludió 72 veces a la situación revolucionaria de su gobierno. "Hace casi diez meses la Fuerza Armada asumió el Gobierno del Perú. No fue un golpe militar. Fue el comienzo de una Revolución Nacionalista. Con ella se inició una etapa y a su término, viviremos en una sociedad nueva, distinta y justiciera".
"De allí la responsabilidad de a quienes el Gobierno Revolucionario encomienda la dirección de los diarios expropiados (...) A partir de hoy debe surgir un nuevo periodismo independiente de todo poder"
GENERAL JUAN VELASCO- 1974
"Quiero dar un breve mensaje que ustedes me han de perdonar si algo tiene de jactancioso. Yo digo a todos los pueblos del Perú, en síntesis al pueblo hidalgo del Perú: ¡Este pecho, es tu pecho! ¡Esta banda, es tu banda!"
FERNANDO BELAUNDE - 1980
"Ratifico mi compromiso con el pueblo para construir una sociedad autónoma y libre de la que se eliminen la injusticia, la explotación y la miseria"
ALAN GARCÍA -1985
"Hace cinco años llegamos llenos de esperanza. Hemos confrontado grandes dificultades porque una cosa es desear, soñar y otra, gobernar y administrar"
ALAN GARCÍA -1990
En 1974, a través de un mensaje presidencial, Velasco Alvarado anunciaría la expropiación de los diarios más importantes del país. Un año después, su comandante general del Ejército, Francisco Morales Bermúdez le relevó del cargo, para, 5 años después, convocar a elecciones generales, proceso en el que Fernando Belaunde Terry retoma la presidencia.
Aún hoy la imagen del arquitecto vociferando de memoria el mensaje presidencial ante el Congreso persiste en el recuerdo de quienes lo escucharon aquel 28 de julio de 1980: "Para soportar el peso de nuestras grandes responsabilidades, débiles serían nuestros hombros si una pléyade de peruanos de buena voluntad no acercara los suyos para aligerar la carga y permitirnos conducir rectamente al país por el cauce de la ley", dijo al referirse al Congreso nacional.
Este florido mensaje, sin embargo, chocó con la realidad. Javier Portocarrero y Jorge Franco, investigadores del Consorcio de Investigación y Estudios Sociales (CIES), sostienen que Belaunde "tuvo que enfrentar una coyuntura muy difícil, pues no solo se iniciaba la insurrección terrorista de Sendero Luminoso, sino que también empezaban las turbulencias en la economía mundial". La pomposidad de los discursos del arquitecto fueron pronto apenas lindas frases aisladas ante el implacable avance terrorista. Sin embargo, los resultados negativos de su régimen fueron superados por la administración que le sucedió, la de Alan García.
1900
Democracia y dictadura
Treinta páginas tuvo el primer discurso de Alan García, en 1985 (el último de su primer gobierno apenas cuatro y fue constantemente interrumpido). Aquella primera vez un conmocionado y joven García repitió en 59 oportunidades el carácter histórico de ese momento. En un tono más mesiánico que de estadista concluyó así el mensaje : "Pueblo del Perú, te digo que vamos aún a caminar el árido desierto de la prueba histórica". Es ocioso recordar cómo acabó su gobierno, histórico pero por lo desastroso. El García del 85 parece la antítesis del 2006 (al menos en el discurso).
En julio de 1990, el hijo más engreído del Apra le entregó el mando a un parco y nasal Alberto Fujimori. Diecisiete años después de ese mediodía, luego de haber visto decenas de 'vladivideos' y conocer el tamaño que alcanzó la corrupción durante su gestión, resulta curioso contar las veces que Fujimori insistió en moralizar al país. Sin duda, él fue una prueba más de que el poder de las palabras radica en los hechos antes que en los discursos.
"Proclamo que desde hoy la palabra moralización dejará de ser un vocablo de rutina de los discursos de 28 de julio (...) Nuestro gobierno será implacable en la lucha contra la corrupción. El Estado dejará de ser el lugar en que se amase grandes fortunas al amparo del poder"
ALBERTO FUJIMORI - 1990