Especial. EL MENSAJE PRESIDENCIAL
Presidente ofreció disculpas por ciertos calificativos y por falta de gestión. Ejercicio autocrítico dio paso a lista de objetivos y recuento de logros en un año
Por Francisco Sanz Gutiérrez
El presidente de la República, que ayer a las 11:15 de la mañana empezó a dar su mensaje a la Nación, no parecía el Alan García que usted y yo conocemos. El verbo pulcro y cuidadoso era el mismo, mas no el contenido.
Antes que promesas y anuncios grandilocuentes (usuales no solo en sus mítines de campaña, sino también en sus discursos presidenciales), el jefe del Estado arrancó con una reflexión: "Nuestro Perú es un país de problemas profundos y de grandes conflictos que sacuden las instituciones, que deprimen las conciencias y que muchas veces nos llevan a creer que todo se ha detenido o que va a empeorar". El sacudón de las protestas sociales en las últimas semanas marcó, sin duda, este inicio cauteloso.
"Yo mismo, señores, hubiera querido hacer mucho más y hacer más rápido el crecimiento para los pobres, pero la realidad, los recursos y seguramente la falta de mayor capacidad nos limitan", entonó García como inédito mea culpa.
Habló luego de cuatro pecados en este primer año de gestión: faltó velocidad, profundizar el área social, anticiparse a los problemas y desburocratizar el país.
"Hubo impaciencia por hacer e impaciencia en los calificativos por los que ofrecemos disculpas, por eso mi reflexión es de confianza y de serenidad. La patria vive un momento en el que depende de su energía psicológica y su fuerza racional para dar un gran salto al desarrollo y la justicia o detenerse en los conflictos y renunciar al futuro", sentenció.
Estuvimos ante un ejercicio autocrítico casi impecable que hasta los mismos recalcitrantes dirigentes sindicales valoraron, sobre todo cuando líneas más adelante el gobernante se deshizo nuevamente en disculpas, esta vez a los maestros del país por alguna imprecación fuera de lugar.
EL PERÚ EN CUATRO AÑOS
El paso siguiente fue el trazado de metas bajo el pomposo y futurista título de "¿Cómo será el Perú el 2011?". Una visión que, según García, no es un sueño, sino que se apoya en la dirección de estos años. Y si primero ofreció disculpas, ahora solicitó a los más pobres "dar tregua a su cólera histórica contra el Estado" para obtener resultados.
Ahora bien, en vista de lo prometido, no la tendrá fácil el Gobierno. La vara que se ha puesto es bastante alta y así lo reconoció el ex ministro Fernando Villarán al darnos sus impresiones del discurso de Fiestas Patrias.
"Se ha puesto metas interesantes y ambiciosas, pero es preferible pecar de ambicioso que de demasiado prudente", resaltó.
En cualquier caso, habrá que controlar que este paisaje proyectado al 2011 no dispare demasiado las expectativas sociales, cuyas consecuencias hemos sentido en estos días. "García sigue siendo un excelente orador, ha dado un muy buen discurso, pero todavía no nos ha probado que sea un excelente presidente", remató.
La visión hacia el 2011, junto con la autocrítica y el balance general, fue también lo más positivo para Alfredo Torres, director de Ipsos Apoyo Opinión y Mercado. Cinco fueron los tópicos que abordó García: descentralización, austeridad, crecimiento, redistribución y el Perú ante el mundo.
"Lo que me pareció más importante fue el llamado que hizo a las regiones a darse cuenta de que hoy cuentan con más recursos en sus manos, a que deben abandonar esa visión virreinal de pedir todo a Lima y a que los presidentes regionales puedan presentar en el Congreso sus proyectos y planes", agregó Torres.
EL RECUENTO EXCESIVO
Pero si la primera parte despertó simpatías, con la segunda pasó lo contrario. "Se entró en un nivel de detalle excesivo, con demasiados números, y cuando hay tantos al final no queda ninguno grabado en la mente ciudadana", dijo Torres.
"La parte de los logros en este primer año me pareció demasiado larga. El mismo presidente dijo que los ministros irían al Congreso a brindar esos detalles, así que debió ser mucho más corto", opinó Villarán.
Lo que hasta entonces venía digiriéndose como un mensaje claro y diáfano se tornó en una presentación farragosa de números y detalles menudos que abrió la puerta al sopor y que llevó a completar nada menos que dos horas de hablar sin parar, superando así la hora y media de hace un año.
Puesto que al final les 'tiró' la pelota a sus ministros --ir al Parlamento a desmenuzar las metas--, está por ver el grado de compromiso con ellas y la manera en que se conseguirán unos fines que hoy todavía asoman lejanos.
"Yo le reclamo al presidente que este discurso debió haberlo dado hace un año, eso hubiera ayudado a ordenar las prioridades"
FERNANDO VILLARÁN
Ex ministro de Trabajo
"Hasta dos veces dijo que el Estado no debe gastar en publicidad. Es un error, porque hay la obligación de informar y comunicar"
ALFREDO TORRES
Ipsos Apoyo Opinión y Mercado
EN PUNTOS
En rojo por ausente o por superficial
-La mención a la reforma del sistema judicial y de la lucha anticorrupción fue hecha sin mucha convicción. Incluso no se tocó el plan de la Ceriajus, cuya implementación se ha hecho efectiva en un ínfimo porcentaje.
-No hubo alusión alguna al plan Sierra Exportadora, que fuera presentado con bombos y platillos hace un año como el gran impulsor de la agroexportación en zonas altoandinas.
-La seguridad ciudadana sigue en debe. Se habló de más policías en las calles, de más operaciones contra el tráfico ilícito de drogas, pero no fue suficiente y faltó desarrollo, pues la sensación de inseguridad lo exige.
-Hubo una omisión, según Alfredo Torres, al hecho de que parte del crecimiento económico se debe también a los mayores impuestos que hoy pagan las empresas privadas.
-En educación se habló de la importante ley de carrera magisterial, pero no de cómo se implementará el Proyecto Educativo Nacional ni de si se cumplirá con elevar el presupuesto.
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