Especial. EL MENSAJE PRESIDENCIAL
LA NOVEDAD DE LA JORNADA
El ministro Alva Castro escuchó desde su curul al jefe del Estado
Por Jorge Saldaña Ramírez
El primero en llegar al hemiciclo del Congreso para escuchar el mensaje presidencial fue el legislador Santiago Fujimori: 8:30 a.m. en punto. Eso sí, nunca se le pasó por la mente que escucharía --de parte del jefe del Estado-- que dentro de dos meses será rematado el avión presidencial en cuya gestión de compra en 1995 él participó y por el cual hasta el día de hoy tiene que rendir cuentas ante la justicia.
El último en dejar su curul al término de la sesión solemne fue el legislador aprista Jhony Peralta, pero más por una cuestión de disciplina familiar: sus dos hijas querían tomarse una foto con él en el mismísimo escaño donde pasa la mayor parte de su tiempo.
Fue un clima de distensión político-partidaria el que se respiró ayer en el Congreso durante el desarrollo de la sesión solemne que por primera vez le tocó dirigir a Luis 'Cabezón' Gonzales Posada Eyzaguirre, en el segundo día de funciones como presidente del primer poder del Estado.
Una de las dos únicas novedades que la prensa pudo registrar en la expectante jornada parlamentaria fue la inesperada descompensación que padeció la legisladora nacionalista Nancy Obregón, quien llegó al extremo de dejar su curul auxiliada por sus colegas Daniel Abugattas y Cenaida Uribe.
El otro hecho singular fue una súbita decisión personalísima del ministro del Interior, Luis Alva Castro. Y es que apenas llegó, acompañado por sus colegas del Gabinete Ministerial, al centro del hemiciclo parlamentario, se despojó de su fajín bicolor y se colocó en el cuello su medalla de congresista por La Libertad y a paso firme se dirigió hacia su escaño en la bancada aprista para escuchar desde allí al jefe del Estado.
La primera impresión que circuló en los pasillos parlamentarios fue que, de pronto, Alva Castro habría renunciado a su cargo, pero luego él mismo se encargó de aclarar a El Comercio que por encima de cualquier responsabilidad ministerial, está el ejercicio de su representación parlamentaria y qué mejor oportunidad de demostrarlo en una sesión solemne y con motivo de las Fiestas Patrias.
Los más suspicaces pensaron que era otro capítulo de las conocidas diferencias con el presidente del Consejo de Ministros, Jorge del Castillo, porque este también es congresista en ejercicio pero no por eso dejó a sus otros colegas ministros para tomar asiento en su curul aprista.
Lo que sí llamó la atención fue que los ministros parecían no estar muy bien enterados sobre el contenido del mensaje presidencial a pesar de que, por mandato constitucional, debe ser aprobado por el Consejo de Ministros antes de que sea expuesto por el jefe del Estado ante el Congreso de la República.
De otra manera no se explica la forma en que se comportaron los ministros apenas empezó la disertación del jefe del Estado.
El único ministro que no anotaba nada de lo que decía Alan García Pérez cuando leía cada una de las 53 páginas que comprendía su disertación era el de Economía y Finanzas, Luis Carranza. Al que le faltó papel para escribir cada meta gubernamental que marcaba el gobernante en sus dos horas de disertación fue al titular de la PCM, Del Castillo Gálvez, ubicado en primera fila y distante a menos de cinco metros del podio presidencial. Otro afanoso fue el ministro de la Producción, Rafael Rey, quien competía con su colega de Defensa, Allan Wagner, y el canciller, 'Joselo' García Belaunde.
De las ministras, la más ordenada fue a todas luces la titular de Trabajo, Susana Pinilla, quien no se sabe cómo pudo conseguirse un block de notas --y así no padecer con papelitos sueltos como sus otros colegas-- para atender las metas del gobierno de aquí al 2011.
Luego se supo que la cita que se realizó durante la noche del viernes en Palacio de Gobierno no fue exactamente una sesión del Consejo de Ministros, como originalmente se había informado. Fue un cónclave en el que participaron congresistas y varios ministros de Estado, pero sin ningún resultado concreto.
Cuando García Pérez concluyó su mensaje, fue despedido con sonoras palmas apristas.
Pronto los ministros irán al Congreso
No hay fecha, pero la directiva presidencial fue dada: los ministros concurrirán al pleno del Congreso para exponer sus logros sectoriales y la forma en que alcanzarán sus metas al 2011. La Constitución permite en su artículo 129 este tipo de interacción entre los dos poderes públicos.
Lo que sí no está permitido en la Ley de Leyes es que los presidentes de los gobiernos regionales puedan presentarse al plenario congresal para exponer sus planes de acción. La instancia que sí corresponde es la de las comisiones de trabajo del Congreso de la República.