
Hay un sentimiento compartido de que la descentralización va muy lenta. No hay una política definida por parte del Gobierno
En los últimos años hay gran apertura en el interior para romper los localismos. La gente va cambiando...
Entrevista vladimiro huaroc|El presidente de la región Junín explica que la descentralización pasa por generar gobiernos con sólidas economías de mercado¿La asamblea de presidentes regionales nace como respuesta ante la limitación del Consejo Nacional de Descentralización (CND)?
La asamblea nace como consecuencia natural de una decisión que toma la Presidencia del Consejo de Ministros que deja sin efecto la creación del CND y propone una secretaría técnica. Esto generó una preocupación en la mayoría de presidentes regionales. Hubo la necesidad de tomar las riendas del proceso de descentralización a partir de una nueva estructura. Hay un sentimiento compartido por las regiones de que el proceso de descentralización va muy lento. No hay una política definida por parte del Gobierno para impulsarla y es muy claro que no hay una estrategia nacional. Prueba de ello es que cuando se deja sin efecto el CND no hay nada preparado que demuestre que eso es parte de una estrategia, sino que quedamos en el limbo. Así nace la asamblea el 20 de marzo como una opción en busca de una institucionalidad. Desde mi elección hemos llevado adelante una relación muy estrecha con el primer ministro Jorge del Castillo.
Quien celebró su elección fue Del Castillo, porque la otra corriente regional era Yehude Simon, quien tenía el apoyo de Puno y Cusco, enérgicos en torno a la aceleración de la descentralización, mientras que usted busca más el consenso y quizá no tanto la celeridad del proceso
Esa idea es equivocada. Tengo un compromiso muy claro para acelerar el proceso de descentralización y eso es una necesidad que tenemos todos los presidentes regionales. La descentralización va muy lenta. Después de ocho meses de este gobierno, se desarticula el CND y no hay alternativa en el Gobierno de sustituirla por una organización que haga dinámico el proceso. Estamos trabajando una propuesta para tener un reconocimiento en la ley y ser parte de la estructura del Estado.
Resulta ficticio hablar de regiones cuando en realidad son 25 departamentos con cambio de nombre. ¿Los especialistas consideran que basta con siete u ocho macrorregiones?
En ese tema hay un consenso entre los presidentes regionales de que el camino que viene es el de las macrorregiones, pero que debe ser transitado progresivamente. A partir del fracaso del 2005 (referéndum para las macrorregiones) se ha generado un trauma. Requerimos regiones mayores por la necesidad de crear economías de mercado más amplias y porque la demanda internacional lo exige. Hay que ir por ese camino y se está dando importantes pasos. Se trabaja la formación de la junta interregional del sur, que probablemente se divida entre Cusco, Madre de Dios y Puno, y otra entre Arequipa, Moquegua y Tacna. Además, hemos logrado formar la junta interregional del centro, donde están Ica, Lima-Provincias, Ayacucho, Huancavelica, Junín, Pasco y Huánuco, y también se acaba de formar la junta interregional del oriente. En el norte ya existe una junta interregional.
¿Es un primer paso hacia las macrorregiones?
Estas juntas interregionales traerán beneficios fiscales y presupuestales establecidos en la ley, pero también generarán confianza e intercambio entre estas regiones que forman las juntas para sentar las bases de una macrorregión en el futuro. La visión de los presidentes regionales es que el camino de las macrorregiones se abre a partir de las juntas interregionales y esperemos que en el 2009 podamos llegar en las mejores condiciones para impulsar las macrorregiones.
¿Cómo convencer para que se deje el localismo? ¿Se requiere un proceso cultural?
Hay un proceso cultural. En los últimos años hay gran apertura en el interior del Perú para romper los localismos. La gente va cambiando la concepción porque comprende la necesidad de incorporarse a un mercado mayor, exportar y ser parte de la globalización.
Imagino que el problema es que cada presidente regional tiene una personalidad bastante fuerte y cada cual con su perfil político como Guillén, Kouri, Salas, Simon ¿El manejo es complicado?
Sí, es complicado, pero la asamblea de presidentes regionales ha demostrado que tiene la capacidad de superar barreras ideológicas y empezar a construir una plataforma programática descentralista. Es muy importante que los presidentes regionales depongan sus aspiraciones y posiciones ideológicas por aspiraciones programáticas, descentralistas, democráticas y participativas. Ese es el mayor logro de la asamblea nacional.
¿Pero solo participaron 18 presidentes regionales?
Sí, pero estoy convencido de que los demás presidentes regionales van a incorporarse. Los presidentes regionales de la Amazonía no estuvieron porque prefirieron constituir su junta interregional; sin embargo, tras eso ya han expresado su apoyo y el próximo paso será su incorporación a la asamblea. En el caso del presidente regional de Arequipa, Juan Manuel Guillén, tomará su tiempo para reflexionar.
¿Un acuerdo que tomaron fue que del 50% del canon que recibe el Gobierno, 10% vaya a las regiones que carecen de recursos por concepto de canon? ¿Ya hubo respuesta del Gobierno?
Hemos tenido un diálogo franco con el primer ministro Del Castillo, quien acogió las recomendaciones. Ahora debemos sustentar técnicamente esta propuesta. Tenemos cuatro responsabilidades asumidas en la asamblea que deben cumplirse bajo mi coordinación. La primera es la descentralización del Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP), la otra es para el tema del canon minero, la tercera es una propuesta para las autonomías regionales y poder adecuar las líneas generales nacionales a las realidades regionales. La cuarta es la necesidad de que las regiones cuenten con la descentralización fiscal.
¿El primer ministro está de acuerdo con ustedes?
El primer ministro nos ha expresado que comparte absolutamente las propuestas de la asamblea. Ahora, el comité coordinador de la asamblea tiene la responsabilidad de acelerar esto. Estamos implementando la secretaría técnica que debe llevar adelante las propuestas. Esto debe hacerse en el transcurso de los próximos meses.
¿En cifras, qué implica el 10% del canon para las regiones, digamos, pobres?
En el Perú aproximadamente 3.700 millones de soles se captan por canon minero, de ellos 50% se queda en las regiones que lo producen mientras el otro 50% pasa al Gobierno Central. Proponemos que de este último, 10% del canon vaya a un fondo que sea distribuido entre las regiones que no tienen ningún ingreso por canon. Estamos hablando aproximadamente de 370 millones de soles.
¿Por allí surgió una versión de que las regiones tienen 10 mil millones de soles para obras y no saben cómo gastar?
Versiones como esas reflejan una idealización en el sentido de que el Gobierno Central maneja bien las cosas. Eso es irreal, las regiones tienen pocos recursos de inversión y están tratando de manejarlos de la mejor manera.
Hay regiones que tienen recursos como Áncash, Cajamarca, Cusco y otras. ¿Cómo hacer para mejorar el gasto, que tengan un ránking de necesidades y no repetir errores de gastos inútiles?
Hay una especie de desfiguración de los presidentes regionales porque se los presenta como ineptos. Algo así como que tenemos recursos y no sabemos qué hacer con ellos, y cuando los usamos lo hacemos para cosas que no corresponden a las regiones. Le puedo decir que en esta generación de presidentes regionales no he notado una actitud populista o irresponsable. Si, por ejemplo, Cajamarca, Áncash o Cusco, teniendo recursos, no avanzan en la implementación de sus proyectos, muchas veces no es por ellos, sino porque tenemos un sistema de calificación de proyectos, que es el SNIP, que es absolutamente exigente y que no permite aprobarlos con rapidez.
¿Está bien que sea exigente, salvo que me diga que es irreal?
Inadecuados para los parámetros regionales.
¿Un caso significativo?
Debo decir que ningún presidente regional está en contra del SNIP. Debe haber parámetros de exigencia, control y una lógica en la ejecución de los proyectos. Lo que no compartimos es que esos parámetros estén dados en Lima para todo el país por igual. Las regiones, algunas más, otras menos, no tienen equipos técnicos preparados para llevar adelante el diseño y ejecución de los proyectos. Tenemos dificultades para cumplir con requisitos para la construcción de carreteras porque el SNIP nos exige un determinado número de vehículos que transitarán por allí para aprobar el gasto, pero no entienden que las obras de infraestructura no solo sirven para el tránsito de vehículos, sino también para el turismo, el desarrollo de cultura y el tránsito de personas. Si esperamos a que un promedio de 300 a 400 vehículos pasen por una vía, entonces nunca tendremos carreteras asfaltadas. Hay prioridades en cada región que no siempre coinciden con los parámetros del SNIP.
¿Proponen un SNIP itinerante?
Proponemos la creación del SNIP regional. Empecemos por descentralizarlo en las regiones más grandes. Hay que empezar con ello.
¿El visto bueno de la obra de quién dependería?
Del gobierno regional, pero con apoyo técnico del MEF.
¿Y cómo operaría la descentralización de la Sunat?
Que parte de la contribución que hacemos al presupuesto nacional sea retribuida con mayor solvencia a las regiones. La mayoría de empresas que opera en nuestras regiones paga sus impuestos en Lima. Pedimos que las empresas paguen sus impuestos donde tienen sus operaciones. Esta segunda generación de presidentes regionales ha entendido que los gobiernos regionales no pueden quedarse en la gestión local, tienen que explorar lo nacional y tocar puertas afuera. Sin embargo, todavía persiste que para cualquier inversión internacional tenemos que pasar por el MEF. Allí hay una necesidad de más autonomía.
Pero el MEF debe decir si una región se endeuda o no
Que exista la responsabilidad de las regiones de poder ir manejando sus propios recursos y capacidad de endeudamiento. Es un aprendizaje que hay que empezar. La descentralización no puede tener ese paternalismo tan marcado del Gobierno Central.
Da pavor que cada gobierno regional se endeude y que al final sea el Estado Peruano el que asuma ese compromiso.
Existe el trauma de Argentina, lo he escuchado en muchos funcionarios del MEF. Pero debemos encontrar un mecanismo para evitar esto, no hay interés en de-sequilibrar nuestra balanza de pagos. Somos conscientes de que el Perú ha entrado a un proceso de crecimiento económico que debe mantenerse y todos debemos protegerlo. Pero debemos entender que las regiones necesitan un margen de autonomía para tomar iniciativas, gastar recursos para poder incorporarse a los mercados con mayor rapidez de la que nos plantean los tecnócratas del MEF. La asamblea jugará un papel importante en esto e incorporará una cultura de responsabilidad al interior de las gestiones regionales. El surgimiento de la asamblea nacional da un poco de miedo. Escuché en algunos sectores que creían que había surgido una gran plataforma política y social que se va a enfrentar al Gobierno, pero esa no es nuestra intención. Queremos construir un espacio regional, donde las regiones empiecen a crear una participación política y social mucho más comprometida con la modernización del Estado.
,Nombre: Vladimiro Huaroc Portocarrero.
Nacimiento: Huancayo, 28 de setiembre de 1948.
Estudios: Antropología Social en la Universidad Nacional del Centro. Diplomado en políticas del desarrollo en el Instituto Universitario de Estudios para el Desarrollo en Ginebra (Suiza).
Trayectoria: Funcionario del Alto Comisionado de la ONU en Centroamérica. Miembro de la misión de paz de la ONU en El Salvador y Guatemala. Asesor para temas de violencia política en la Defensoría del Pueblo, luego defensor del Pueblo en la región central. Postuló a la primera vicepresidencia en las elecciones 2001 por Somos Perú. Ahora es presidente regional de Junín y ha sido elegido coordinador de la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales.
,¿Hay actos de corrupción en su región?
Una de las instituciones más corruptas en la región Junín es el sector Educación. Teníamos una estructura de dirección regional enquistada y que estaba amparada por una disposición del Poder Judicial. Todo esto hizo de la educación en la región un centro de corrupción inmenso donde se traficaba plazas, negociaba cargos y la enseñanza estaba totalmente fuera del interés. Esto sobrevivió muchos años. Hemos cambiado de director regional y estamos variando la estructura.
¿El Gobierno conversó con ustedes para reducir los organismos públicos descentralizados (OPD)?
No hubo ninguna consulta. En algunos casos nos parece bien pero en otros deberían ser transferidos a los gobiernos regionales. Para la experiencia de Junín, Inrena ha cumplido un nefasto papel porque siendo la institución responsable de la promoción y fiscalización de los recursos naturales, no lo hizo. En Junín, se deforestó 700 mil hectáreas, el tráfico ilegal de madera se hace a vista y paciencia de Inrena. Por eso debe estar en manos del gobierno regional que sí tiene el compromiso de vigilar y controlar toda la explotación maderera. Lo otro es que las regiones deben tener la capacidad de fiscalizar la explotación minera. El Ministerio de Energía y Minas tenía ese papel, pero ahora se ha creado Osinergmin y va ser el mismo fracaso que el ministerio.
¿Usted ha tenido reuniones en Lima porque la cooperación internacional está interesada en apoyar a la asamblea?
El nacimiento de la asamblea ha generado expectativas en la cooperación internacional y algunos han expresado el deseo de apoyar su fortalecimiento. Por el momento, necesitamos pocos recursos para impulsar este trabajo. Creemos que será suficiente contar con una secretaría técnica y con expertos que apoyen el diseño y la organización de algunas estrategias. El CND recibió mucho dinero de la cooperación internacional, pero este se quedaba en ese organismo burocrático. En este caso estamos hablando de presidentes regionales que directamente van a tomar las riendas del proceso y eso genera mucho interés.
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