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A UN AÑO DEL TERREMOTO

SIC: Brigadas juveniles siguen apoyando

Un año de esfuerzo continuo y buena voluntad

El 15 de agosto del año pasado muchas cosas cambiaron. Todos aquellos que no habíamos vivido un auténtico terremoto enfrentamos una pesadilla. Una pesadilla que duró un par de minutos, pero que para los habitantes de Pisco, Ica, Chincha y parte de Huancavelica literalmente, todavía no acaba.

En medio del olor a muerte, del pánico de la gente por las constantes réplicas y el caos, diferentes grupos juveniles acogieron a decenas de voluntarios y, luego de recolectar ropa y víveres, con mochila al hombro, enrumbaron a la zona del desastre.

Tal es el caso de la Universidad de Piura, desde donde diseñaron el portal de Internet Solidaridad Perú (www.solidaridadperu.org), a fin de contactar la ayuda de personas e instituciones y difundir el nombre y ubicación de los centros de donaciones, bancos de sangre, las cuentas bancarias para colaborar.

Alexandra Infante, alumna del segundo año de Economía de la Universidad de Piura y actual presidenta de Acción Social Universitaria (ASU), acudió junto a un grupo de alumnos para ver las condiciones del lugar. "El panorama era desolador: nos impresionó muchísimo ver que el pueblo solo tenía las paredes frontales en pie".

Como Alexandra, cientos de chicos mostraron total voluntad. Yandra Ísmodes (24), de la ONG Un Techo para mi País, cuenta que viajaron por mar cuatro días después de la tragedia debido al mal estado de las vías terrestres. Cuando llegaron, Pisco parecía un campo de batalla.

"Decenas de hombres y mujeres corrían de un lado a otro, las casas estaban derrumbadas, había restos de paredes, los niños se acercaban con unos vasitos por un poco de agua".

MUY INVOLUCRADOS
Otra de las instituciones que apoyó a los damnificados del sur fue la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (Fepuc), que organizó una colecta estudiantil para conseguir donaciones de víveres y ropa. Ingrid Soria Torres, ex secretaria de Defensa de la Fepuc, cuenta que de regreso a Lima, luego de brindar ayuda en las zonas afectadas, el panorama fue tétrico. "Había gente en medio de la Panamericana Sur con unos letreros enormes que decían: 'Ayúdanos, por favor'. No pedían dinero, pedían un pan".

En la Universidad San Martín de Porres los alumnos se pusieron de acuerdo con la institución y decidieron llevar ayuda. Heber Montesino, alumno de Ciencias de la Comunicación, fue uno de los que decidió ir a colaborar en persona. Para él la ayuda se sintió, pero no fue suficiente. Heber cree que es labor de los jóvenes participar activamente en estos casos. "No somos el futuro del país, somos el presente", asegura.

En San Marcos tenían muy claro eso, pues un grupo de alumnos formó La Brigada Estudiantil Sanmarquina. La idea se planteó el 24 de agosto y se aprobó con resolución rectoral el 6 de setiembre. La universidad llevó ayuda a Ica de manera institucional, pues los estudiantes también quisieron participar. "La brigada se basa en el libre albedrío de la persona que presta servicios de voluntariado", menciona Carlos Inca, miembro activo de la brigada.

Pero no todo fue necesariamente ayuda en términos de donaciones o construcción de viviendas. Liliana Loayza pensó en ayudar en la reconstrucción de las sonrisas en las caras desoladas de los niños de toda la región. Su iniciativa, La Caravana de la Felicidad, tiene programada una novena jornada para este sábado 23 y contará con el apoyo de instituciones como Unicef y del grupo artístico Yuyachkani.

Desde hace un año estos grupos dispuestos a ayudar vienen trabajando para revertir una situación de desamparo que se sufre en Pisco, Ica, Chincha y aquellos caseríos olvidados. Manos voluntarias no estarán de más. ¿Te apuntas?

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