Albert Ellis. el fundador de la Terapia Cognitiva
Por Pedro Reyes Mispireta (*)
La psicoterapia no es hoy día lo que solía ser. Durante los últimos 50 años, la psicoterapia se ha convertido en un instrumento moderno, apropiado para el siglo XXI por ser más ágil, breve y centrado en las soluciones; muy opuesta a la versión clásica: el psicoanálisis ortodoxo, centrado en la investigación de las causas biográficas de los problemas emocionales, especialmente en la infancia temprana, con larga duración y sin respuestas claras a los temas urgentes.
Esta nueva psicoterapia se debe en gran parte a Albert Ellis, fundador de la TRE, que acaba de fallecer a la edad de 93 años. La noticia de su muerte dio la vuelta al mundo y no era para menos. Albert Ellis fue autor y co-autor de más de 75 libros, entre profesionales y de autoayuda.
Muchos de ellos fueron grandes éxitos de ventas, recibió reconocimientos y premios, llegando incluso a ser considerado por los norteamericanos y canadienses como el terapeuta más influyente, por encima incluso que Sigmund Freud, Carl Jung o B.F. Skinner. Su influencia marcó todas las psicoterapias modernas, incluso el psicoanálisis actual, enterrando para siempre la reduccionista terapia conductual.
Ellis fue el creador de los enfoques centrados en soluciones, el iniciador de la psicoterapia integradora, el pionero de la terapia breve, impulsador de lo que se llamó: la terapia del pasar de la queja al proyecto. Escribimos estas líneas para explicar brevemente la importancia de su trayectoria.
EL PRESENTE ES EL PASADO DEL FUTURO
Albert Ellis nació en Pittsburgh en 1913 y creció en la ciudad de Nueva York. Siendo muy pequeño sus padres se divorciaron y pasó muchas dificultades durante su infancia, marcadas por la pobreza, el distanciamiento emocional de sus padres y una enfermedad infantil que lo mantuvo mucho tiempo en cama.
Su familia llegó a vivir de la beneficencia pública y sus problemas de salud le generaron un carácter tímido e inseguro durante su adolescencia y juventud. Sin embargo, quienes lo conocimos, ya mayor, podemos decir que nada quedaba de esa timidez y no había ninguna señal visible de trauma psicológico por su dura infancia.
Más aún, exhibía una fuerte personalidad, muy carismática y con gran sentido del humor, y mantenía una gran irreverencia en su forma de pensar ante los tabúes y mitos o cualquier creencia sin sustento. Solía afirmar que practicaba su método consigo mismo.
Albert Ellis se interesó en la psicología y en el estudio de la personalidad y la sexualidad. Se doctoró en psicología clínica en la Universidad de Columbia y practicó profesionalmente en la ciudad de Nueva York y en Nueva Jersey. A pesar de tener mucho éxito como psicoanalista, escuela predominante en la época, comenzó a desarrollar un método muy diferente.
En esa época el modelo freudiano insistía en una tortuosa exploración de las experiencias infantiles, con mucha pasividad de parte del terapeuta, que en muchos casos podía llegar al mutismo total, y de lenta marcha ya que requería muchos años, siguiendo la metodología del genial teórico, pero quizá enigmático y controversial terapeuta que fue Freud.
Ellis encontró el psicoanálisis muy largo y tedioso y comenzó a desarrollar sus propias ideas. En 1955 fundó lo que inicialmente llamó una terapia racional emotiva, inspirándose en los filósofos griegos que tanto admiró, desde Epícteto hasta Sócrates, Aristóteles y Lucrecio. Luego, la llamó Terapia Racional Emotiva Conductual. Junto con Aaron Beck constituyeron la actualmente reconocida Terapia Cognitiva.
Sus diferencias con los modelos psicodinámicos y conductistas son muy puntuales. Primero, postuló enfatizar en el presente del paciente y colocar la atención en las soluciones presentes y futuras antes que las causas del problema. Exactamente lo contrario que se predicaba en esa época. Criticó lo que llamo la tarea de hacer "arqueología terapéutica" o desarrollar "la maquina del tiempo" con el paciente. "El presente es el pasado del futuro" solía decir.
Si se trabaja en el presente se puede cambiar el futuro de la persona. Por lo que el terapeuta procurará enseñar, exhortar, impulsar a sus pacientes a comprender, no solo el origen de sus temores y perturbaciones, sino convencerlos de que ya no necesitaban mantener esas perturbaciones y cambiar su vida, actuando proactivamente hacía su libertad.
LA TEORÍA ABC
Otra gran innovación fue la conexión directa que estableció entre los pensamientos, las emociones y las acciones. Para Ellis no existía un abismo infranqueable entre los aspectos mentales o cognitivos y los aspectos emotivos sino todo lo contrario, al establecer que era imposible dividir entre emociones, pensamientos y conducta.
Concibió la idea, ahora aceptada, de que las personas cambiaban sus emociones al modificar la perspectiva o interpretación de la realidad vivida, las creencias sobre sí mismas y sobre los demás, por lo que la terapia debía centrarse en ayudar al paciente a comprender cuáles eran las creencias asociadas a sus trastornos emocionales, descubrirlos y discutirlos con mucha fuerza para modificarlos, lo que se llamó el clásico modelo ABC.
Para Ellis la terapia debía construir creencias nuevas, modificar las creencias obstaculizadoras, que él llamó irracionales. De alguna manera su teoría ABC influyo en el desarrollo de los conceptos de Inteligencia Emocional y Resilencia. Ellis concibió un rol distinto para el terapeuta al hacerlo un activo interlocutor y colaborador del paciente.
A diferencia del modelo clásico que buscaba disminuir la intervención del psicoterapeuta para no interferir con los procesos del paciente, él planteó la necesidad de alejarse del mutismo y tornar al terapeuta en un participante activo de la conversación, criticó duramente la falta de involucramiento del terapeuta. Este debía ser un escucha activo que partía de la empatía con el paciente para luego llevar directivamente la conversación hacía la reflexión y cambio.
Generando preguntas socráticas que tuvieran un impacto reflexivo y de toma de conciencia en el paciente, brindando argumentos, y usando recursos retóricos como el humor, el autorrevelamiento, las metáforas y hasta el lenguaje fuerte, se lograba un cambio de la mentalidad de éste. "Dispute, dispute, dispute" (es decir "discuta, discuta, discuta" en castellano), era un común eslogan en su modelo.
SIN TEMOR A LOS RIESGOS
Albert Ellis fue una figura muy atípica de la vida norteamericana. Muy joven manifestó una gran independencia de pensamiento al renunciar a ser propietario de bien alguno, negándose así a ser un ciudadano típico de la sociedad de consumo.
Y así lo cumplió, a partir de 1960 fundó la institución que lleva su nombre el Albert Ellis Institute, ONG dedicada a mejorar el bienestar humano y la psicoterapia que fundó: la Terapia Racional Emotiva.
Así, todos sus honorarios eran donados a la Institución, así como todos los derechos de sus libros. Nada fue suyo ni sus libros ni sus cosas más personales, y pasó su entera vida bajo la manutención del Instituto, viviendo en el último piso del, eso sí, magnífico edificio, sede de la institución, en el corazón de Manhattan, apenas a dos cuadras del Central Park.
Siempre su vestir y estilo de vida fueron austeros, por lo que su sencillez era ejemplar. Durante 30 años ofreció su famoso taller de los viernes por la noche, para el cual el Albert Ellis Institute abría sus puertas a cientos de personas, entre profesionales y público en general, de manera gratuita, para hacer sesiones de terapia en vivo y promover la discusión y conversación sobre las emociones.
Estas sesiones solo se suspendieron en los últimos meses de su vida. Ellis fue un gran impulsador de la revolución sexual, junto a Kinsey, Master y Johnson publicó el best seller Sexo sin culpa y discutió con fervor muchos tabúes y mitos muy vigentes hasta ahora. Practicó lo que predicó.
Llevó una relación abierta por más de 37 años con su compañera y colega Janet L. Wolfe, de la cual se separó en el 2003 para casarse a la edad de 90 años con su psicóloga asistente Debbie Joffe-Ellis, cuarenta años menor que él. Siempre señaló que debíamos vencer el miedo a la soledad que nos lleva a la dependencia y el pánico a iniciar nuevas relaciones y tomar riesgos.
Dictó seminarios, talleres y conferencias alrededor del mundo, escribió sobre todos los temas de psicoterapia, desde la crianza infantil hasta el dolor y la muerte. Trabajaba domingos y feriados. Algo que me consta porque una vez que lo llamé un domingo al Instituto y él me respondió.
Entre los países que visitó estuvo el Perú, vino el 2001, un año después de que el Instituto de Terapia Racional Emotiva del Perú fuera aceptado como miembro asociado al AEI. Hasta el último día de su vida mantuvo una agenda cargada de eventos. "Mientras viva, quiero seguir haciendo lo que quiero hacer. Ver personas. Dictar talleres. Escribir y predicar el evangelio según San Albert". Se fue Albert Ellis, sus alumnos y discípulos, le rinden homenaje.
(*) Director del Instituto de Terapia Racional Emotiva del Perú