NUEVA ETAPA. Las primeras experiencias laborales
Por Jimena Villavicencio
Andrea acaba de cumplir 18 años. Ya se aburrió de pedir plata a sus papás, es consciente de que cada vez gasta más dinero y de que le sobra tiempo. Entonces toma una decisión: es momento de buscar trabajo. Decide poner manos a la obra, pero ¡problemas! Miles de dudas asaltan su cabeza ¿Adónde me presento? ¿Qué debo hacer? ¿Y si me contratan, cómo me comporto una vez dentro? De pronto, esas ganas por independizarse económicamente se convierten en una gran incertidumbre.
¿LANZARNOS A LA PISCINA?
Lo primero que uno debe tener en cuenta es que mientras más joven se inserte uno en el mercado laboral, más se va a aprender y, por lo general, le irá mejor en su futuro laboral. "En el Perú hay un comportamiento de rechazo hacia el trabajo. Los padres y la escuela deben ser los primeros en incentivar a los jóvenes a trabajar lo antes posible", afirma Juan Infante, creador de Di Empresa, programa que ayuda al adolescente a generar una visión empresarial.
Se debe tomar consciencia que el objetivo de estas primeras experiencias laborales es aprender y no ganar dinero. Ese es un momento para aprovechar al máximo y absorber todo lo posible, así se comience desde abajo. "La práctica constante es lo que hace a un joven un mejor trabajador, además del deseo de aprender", asegura Carlos Villa Solís, director ejecutivo del innovador programa Junior Achievement.
¿DÓNDE Y CÓMO?
El primer lugar al que se puede acudir en busca de una oportunidad es la empresa de una persona conocida. Si no, las organizaciones dedicadas a ventas y servicio al cliente son las siguientes opciones para postular. Lo que todas estas buscan en un joven es que tenga ímpetu, deseos de aprender, dominio de la tecnología y uso de los recursos que le ofrece la modernidad. "Hay que darse cuenta de que ambas partes, empresa y joven, tienen algo que ganar. Esa fuerza que tiene un muchacho y esa capacidad de innovación son sus mejores herramientas", asegura Inés Temple, gerenta de DMB Perú y Chile.
Sin embargo, el joven no debe olvidar que sí existe esa suerte de verticalidad entre jefe y subordinado. Debe entender de horarios, responsabilidad y, sobre todo, debe ser proactivo. Solo de esta manera, tendrá éxito en la empresa y ese comienzo puede generarle mayores oportunidades y hasta una línea de carrera dentro de la organización.
¿PAGAR PISO?
Una de las frases que nos repiten una y otra vez cuando somos jóvenes es esa ya famosa, pero no por ello respetable sentencia: "Tienes que pagar derecho de piso". ¿Pero qué tan cierto es eso? Juan Infante explica que esto no es más que una falacia, ya que el joven tiene que calcular su costo-beneficio, y este último no es monetario, sino que está en función del aprendizaje. "Si uno siente que ya no aprende más en ese trabajo, llegó el momento de mirar nuevas oportunidades o generarse unas propias, algo no común en el Perú. Sin embargo, en países como Estados Unidos jóvenes de 20 años han cambiado el mundo. Ejemplo de ello son los creadores de You Tube. Ese ímpetu e iniciativa es lo que necesitamos generar", comenta Infante.
Para la entrevista
Regla de oro. Nunca mentir ni exagerar en los datos que se dan al entrevistador.
La ropa es importante y depende del puesto al que se postula. Si en el trabajo usan ropa elegante, usarla, si van de sport, lo ideal es ropa casual. Hombres: pantalón caqui y camisa manga larga o polo de cuello. Mujeres: pantalón o falda (no muy corta). No ropa de discoteca, no muy apretada ni muy maquillada. Nunca jeans ni zapatillas.
Siempre es conveniente llevar una cartera en el caso de la mujer y, para ambos géneros, cargar un cartapacio con un block para apuntar y un currículum extra.
Muy importante tener zapatos, uñas y el pelo limpios. Tener buen aliento. Nunca oler a cigarro.
Preguntar el nombre del entrevistador cuando uno llega y referirse a él o ella por su nombre y, como se trata de jóvenes, hablarle de usted.
Siempre mirar a los ojos. No sentarse hasta que el entrevistador lo pida.
Mostrarse siempre positivo y no hablar mal de nadie.
Manejar buenos modales.
Fuente: Inés Temple