Cuarta palabra: sufrimiento

Cuando no te limitas a pensar continuamente en ti mismo y permites que el río de la vida fluya, el dolor no existe

Por Paulo Coelho.  Escritor
www.paulocoelhoblog.com

Doy continuidad aquí a la serie de siete palabras que considero de especial relevancia para la actualidad, y sobre las que mis lectores escribieron en mi blog a mi pedido.

Marie: "Para aceptar la palabra 'sufrimiento', necesito sustituirla por entendimiento. Le pido a Dios que me haga comprender los momentos difíciles, porque solo así consigo creer que todo en esta vida tiene algún sentido".

Carmen Larissa: "Al sufrir, caemos en la trampa del dolor. Empezamos a creer que lo merecemos, que Dios nos ha olvidado. Pero con el tiempo las heridas cicatrizan, la vida continúa y nuestros ojos vuelven a abrirse. ¿Qué vemos? A Dios, esperándonos pacientemente".

Driss: "Mi padre era analfabeto, nunca fue a una escuela o a una mezquita. Trabajaba como peón de albañil y decía que Dios estaba en todo, y que, por lo tanto, no había por qué sufrir. Una vez le pregunté por qué no rezaba y me respondió: yo intento agradar al Señor todos los días, eso no me hace falta. Sufrí mucho cuando murió, pero me legó la lección más importante de todas: vive tu vida y deja que los demás vivan las suyas".

Siddartha Baral: "Cuando no te limitas a pensar continuamente en ti mismo y permites que el río de la vida fluya, el dolor no existe. No obstante, cuando te paras a cuestionarlo todo, empiezas a creer que nada tiene sentido: eso es el sufrimiento".

Violet: "Una compañera del trabajo perdió a la madre recientemente. En diversas ocasiones la he visto en la oficina esforzándose por comportarse normalmente, mientras mis amigos procuran fingir que no saben nada de lo ocurrido. Yo quise saber cómo se sentía, y ella me respondió: sola. Tiene a sus amigos, a su familia, pero este tipo de sufrimiento no puede compartirse con nadie".

Sarah: "El único sentido de la vida es luchar por el destino escogido. Y eso nos conduce a lugares tenebrosos donde existe el miedo y el dolor. Cuando tengo que enfrentar estas dificultades o estoy muy asustada, procuro quedarme sola. Intento acordarme de los momentos en los que pasé por la misma situación. Eso me ayuda, porque sé que ya lo viví una vez y sobreviví".

Charlie: "Luchamos como desesperados, hacemos lo mejor que podemos, a veces con confianza, a veces cegados por el entusiasmo. Y a pesar de todo, sufrimos. Pero basta prestar atención al que está a nuestro lado, y una simple palabra puede cambiar por completo nuestro ánimo. Responder a otras personas en este blog me ha hecho entender mejor mis propios dolores, porque todos somos iguales frente a la tragedia".

Joumana: "Siempre he buscado escapar del sufrimiento, y por esta causa no viví mi vida plenamente. Después de muchos años comprendí que era inútil, el dolor siempre acababa encontrándome en los lugares donde me había escondido. Hoy en día procuro vivir con más intensidad, y cuando el dolor aparece, ya sé que terminará desapareciendo, y que lo único que puedo hacer es tener paciencia".

Paulo Coelho: "Yo estaba en una feria de libros en Denver, Colorado, en 1993. Llamé por teléfono a mi madre, que sufría de mal de Alzheimer. Conversamos y le dije algo que no siempre reconocía: ' Te quiero'. Tres días después, en Toronto, supe por mi cuñado que ella había fallecido. Sufrí, por supuesto. Pero me contenta pensar que las últimas palabras que le dije fueron palabras de amor".

(c) Traducción del portugués: Diego Chozas Ruiz-Belloso