REPORTAJE. Día de visita
Por Enrique Planas
Anita es una 'burrier' alemana que hoy cumple condena en el penal Santa Mónica. Tiene 24 años y ha perdido el olfato. Una especie de bloqueo cerebral, una sugestión, le dijo el médico del tópico, producto del asco al paisaje que la rodea a diario: charcos de orines, sanitarios impresentables, escupitajos y papeles sucios. Ciertamente, perderlo ha sido una bendición. Anita es una de las 15 reclusas del penal de Santa Mónica, en Chorrillos, que le confesó al periodista Marco Avilés su historia en su revelador "Día de visita". "Claro, ella me decía que su vida en Alemania era muy limpia, su casa llena de flores, la comida siempre a punto. Cuando llegó al penal ella creía que encontraría una celda para ella, con jabón, champú y agua de colonia. Sin embargo, se encontró con baños en los que ni siquiera podía sentarse.
Viendo la romántica imagen de un penal donde cada año se realizan concursos de belleza y los canales de televisión dan cuenta de las internas como modelos de pasarela, valdría la pena preguntarnos, si como Anita, los peruanos no hemos perdido también el olfato, nuestra capacidad para reconocer la verdad de la miseria humana detrás del maquillaje. "A veces, el periodismo que nosotros hacemos parece también un engaño --reflexiona Avilés--. Como esos reportajes en que se muestra el penal de mujeres de Chorrillos como un festival de modelaje. En este libro creo que he intentado de desengañarme de esa imagen", señala.
Una cárcel de mujeres siempre ha sido un tema tópico de las fantasías sexuales masculinas...
Claro. El resultado de eso es el festival Miss Santa Mónica, donde hacen desfilar a las mujeres más guapas, por lo general todas extranjeras. Es un producto creado por las autoridades para decirle a los televidentes que las presas están bien. Pero no es así. Hasta el año pasado, Rosa Mavila fue la directora del Instituto Nacional Penitenciario. Es una mujer muy inteligente que escribió, a fines de los 90, un libro sobre las cárceles de mujeres en el Perú. Ella decía que el sistema carcelario era muy machista. Las cárceles de mujeres fueron creadas por hombres, y por eso las mujeres se ven privadas del derecho a ejercer su sexualidad. Por eso, la cárcel parece un internado, donde las mujeres no pueden hacer casi nada. Creo que los periodistas que han intentado mostrar el penal, de alguna manera, siempre vamos con una visión machista.
¿Ellas se sienten utilizadas en estos espectáculos para los medios?
Se sienten frustradas, definitivamente. Por otro lado, también hay un acostumbramiento de quienes procesamos las noticias. Ya no nos conmueve saber que las mujeres duermen en el piso, o que 200 deben usar solo 4 inodoros por la mañana. Tenemos como periodistas una mirada torpe o cínica para contar esa realidad. Nos hemos endurecido.
¿Cómo nace tu inquietud para escribir este libro ?
La editorial me planteó la idea de escribir un libro sobre 'burriers'. Fui al penal, a visitar a una amiga presa por enviar ayahuasca al extranjero, y ella me presentó a tres de sus compañeras y nos pusimos a conversar. Un día de visita, cada sábado, parece una especie de kermés escolar, la fiesta de una gran unidad vecinal. Todas ellas estaban arregladas, como si celebraran un cumpleaños. Cuando me contaban sus historias, aparecía siempre el tema de la incapacidad para tener sexo con sus parejas y cómo algunas habían ya perdido sus novios por la distancia. Me di cuenta de que, más allá de las ' burriers', el tema del libro debía ser los sentimientos de estas mujeres, cómo se interrumpen sus vidas cuando se aleja la gente que quieren.
Esa primera intención generó muchas otras historias...
Conversé con cerca de cincuenta internas. Y en el libro solo salen 16 historias. Al final, traté de quedarme con las historias más representativas. Y sí, allí está el tema del amor, pero también del hacinamiento, del asco, de la locura, de la homosexualidad. A veces mucha gente compara el penal de Chorrillos con Lurigancho y, claro, a su lado, Santa Mónica parece un internado. Pero la violencia de las mujeres es diferente, es mucho más femenina. Muchas me decían que no podían tener amigas dentro del penal, que no pueden conversar entre ellas porque luego las confesiones se van reproduciendo como chismes. No existe la intimidad. l
DÍA DE VISITA
Autor MARCO AVILÉS / Editorial AGUILAR/ Nacionalidad PERUANA/ Número páginas 212