EL ARTE POLÍTICO DE NO MEDIR CON IGUAL VARA

No es lo mismo

El chicote aprista tiene dos puntas, una filuda para el pellejo ajeno y otra de seda para fingir el autoflagelo

Por Fernando Vivas

Cuando dos peruanos discuten, este diálogo es usual: "Y cuando tú hiciste lo mismo, ¿ahí no pasa nada?". "No, no es lo mismo". "Sí es lo mismo, no te hagas...".

En esas réplicas y dúplicas de doble moral o estándar está la sal de nuestra vida política. Enfrentados a la acusación de no estar midiendo nuestras faltas o las de aquellos con quienes simpatizamos, con la misma vara con la que medimos las ajenas, pecando, por lo tanto, de injustos y soberbios; ensayamos excusas banales, inventamos las siete diferencias mínimas que no valen nada, repetimos como autómatas "no es lo mismo, pé". Y sin embargo, a este razonamiento cínico-deductivo para pasar piola, a estos barajos ad hóminem, se les pasa el fondo de la cuestión: lo bueno está bueno y lo malo está malo.

No es lo mismo, por ejemplo y para seguir con la perversa dualidad, que la ministra independiente Pilar Mazzetti compre patrulleros sobrevaluados de marca conocida a que un ministro aprista como Luis Alva Castro pretenda comprar patrulleros chinos que nadie sabe cuánto valen. La primera será empujada a renunciar, el segundo recibirá algunas ayuditas para atenuar los efectos de una interpelación, como las que recibió Hernán Garrido Lecca, y tendrá luz verde para promocionar sus éxitos en la lucha contra el narcoterrorismo.

No es lo mismo pedir cuentas a un ministro del gobierno pasado, que se arriesga a que le saquen otros 'guardados' si replica, a que el ministro independiente Ismael Benavides cuestione a su antecesor aprista en Agricultura Juan José 'Chiquitín' Salazar. Tendrá que pedirle perdón y soportarlo 24 veces al día en Canal N diciéndole "no hables cojudeces" para algarabía de los correligionarios de Alfonso Ugarte.

No es lo mismo la Canchaya de UN que la Tula Benites aprista, el pacto contranatura entre UN y el humalismo que el amancebamiento del Apra con el fujimorismo, no es lo mismo el ALBA bolivariana que el buque de la salud gringo aunque ambos curen gratis a peruanos menesterosos que no les importa si el doctor se apellida Bush o Chávez. No es lo mismo el TLC con EE.UU., que es el diablo de muchos, que el TLC con China que está bien con Dios, el diablo y el tercer mundo.

Todos hemos metido alguna vez las dos patas en estas discusiones, pero nada como el doble estándar que pretende institucionalizar el Apra. Lo que se llamó en oposición escopeta de dos cañones pues disparaba suave por un lado y duro por el otro, ahora, en gobierno, es un chicote aprista de dos puntas, una filuda que cala en el pellejo ajeno y otra de seda para fingir el autoflagelo.

Malos ejemplos para un país que no se sacude aún de la epidemia de cinismo que nos abatió durante el fujimorato. El Gobierno cree que con la hábil aplicación del doble estándar se ahorra algunos sacrificios políticos, pero es incalculable lo que a la larga pierde en aprobación. Y mientras a la ciudadanía se le dé motivo de desconfianza, el Gobierno no podrá cosechar simpatías por los resultados de su gestión.