INTERMINABLES MOMENTOS DE PÁNICO

Y el caos nos recordó lo frágil de la capital

- Angustia reinó por cortes en la electricidad y las comunicaciones
- El cardenal Juan Luis Cipriani expresó su solidaridad a las familias que han perdido a sus seres queridos
- En el Congreso el sismo obligó a los parlamentarios, personal de seguridad y periodistas a abandonar las instalaciones

Pánico. A las 6:40 p.m., la capital entera se redujo a esa sola palabra. Durante dos minutos el movimiento telúrico borró de nuestras mentes los ligeros temblores a los que la naturaleza nos tuvo acostumbrados.

El desconcierto de los millones de capitalinos se hizo sentir desde el comienzo del siniestro: rostros pálidos y llorosos de gente aglomerada en las calles, mientras el resto dejaba sus casas y centros de trabajo en medio de la desesperación; vehículos deteniéndose de forma intempestiva, ocasionando un caos todavía mayor en una hora punta que pasará a la historia como una de las más pavorosas vividas en los últimos años.

El Instituto Geofísico del Perú localizó el epicentro del terremoto en el mar, 60 kilómetros al oeste de Pisco y con una profundidad de 33 kilómetros. En la capital, las réplicas sacudieron innumerablemente la calma de los limeños.

MIEDO EN EL CALLAO
La alerta de Tsunami, que generó el nerviosismo en los pobladores de las zonas costeras de la capital, fue cancelada a eso de las 10 p.m. por la Dirección Nacional de Hidrografía de la Marina de Guerra del Perú. 

No obstante, horas antes, los pobladores de la Provincia Constitucional del Callao habían expresado su temor ante la inminencia de un desastre marítimo, sentimiento que se mantuvo a lo largo de la noche e incluso tras la información de la entidad castrense.

Tras el hecho, cientos de personas sacaron sus enseres y se agolparon en las calles con la intención de pasar la noche allí.

La caída de una pared causó el terror de los vecinos de la cuadra tres de la avenida Buenos Aires. El hecho, ocurrido en un taller que por las noches funcionaba como cochera, afectó a los vecinos. Sin embargo, no se reportaron daños personales.

De igual modo, pobladores de La Punta caminaron hacia el parque Yahuar Huaca, donde el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) había instalado carpas para resguardar a la comuna.

Según pudo apreciarse, las principales calles y avenidas del distrito sufrieron daños materiales, caídas de paredes y de postes de fluido eléctrico, entre otros.

El presidente regional del Callao, Álex Kouri, lamentó que los sistemas de comunicación en el centro de operaciones de emergencia de la región fallaran, lo que motivó una respuesta tardía y una mayor zozobra en la provincia.

Pasada la medianoche un oleaje irregular en La Punta inundó la calle Bolognesi desde la primera cuadra hasta la novena.

DAÑOS EN BARRIOS ALTOS
En Barrios Altos, donde abundan las casonas de adobe y quincha, once inmuebles, entre locales y viviendas, resultaron levemente afectados al desprenderse el tarrajeo de las paredes o romperse el alero de los techos, pero sin víctimas que lamentar.

En el Rímac se registró un incendio de proporciones en el tercer piso de un departamento ubicado en la calle Bocanegra 194, luego de que sus ocupantes salieran despavoridos y dejaran encendida una cocina a kerosene. Cuatro familias perdieron todos sus enseres.

En el cruce de las avenidas Nicolás Ayllón y México se desató un aniego que dificultó por varias horas el pase de los vehículos.

Tanto en el Rímac como en La Victoria, el corte de fluido eléctrico que se produjo en algunas calles obligó a la gente a salir de sus viviendas, lo cual fue aprovechado por los delincuentes, que hicieron de las suyas aun cuando desde los primeros instantes se coordinó el despliegue policial.

En tanto, en las avenidas principales el tránsito vehicular se tornó caótico, pues la mayoría de personas buscaba retornar a sus hogares, para lo cual no dudaron en abarrotar buses de transporte público y hasta camiones.

Muchas personas, por este motivo, se quejaron por las altas sumas de dinero que los conductores de vehículos cobraron por llevarlas hacia sus hogares. Ni siquiera el aeropuerto se salvó del sobresalto. Muchos vuelos nocturnos tanto nacionales como internacionales fueron cancelados.

También se denunció el incremento desmesurado de los pasajes terrestres interprovinciales.

CORTES DE LUZ Y TELÉFONO
A la intensa angustia ocasionada por los sismos en la capital se sumó, a su vez, la causada por la falta de fluido eléctrico.

Hans Berger, vocero de Luz del Sur, informó que el apagón fue total en Villa El Salvador, Huachipa y algunos balnearios del sur. Lo mismo se vivió en la provincia de Cañete.  El corte del suministro fue parcial en distritos como Chorrillos, Ate-Vitarte, Lurín, Santa Anita, San Luis y La Molina.
Por su parte, la empresa Edelnor refirió que en Los Olivos también se produjo un apagón, al igual que en otros distritos de su jurisdicción, como Pueblo Libre.

Representantes de ambas compañías eléctricas indicaron que, una vez ocurridos los movimientos, varias cuadrillas de trabajadores se movilizaron a los diversos distritos para conseguir la reposición del servicio.

PROBLEMAS DE COMUNICACIÓN
Asimismo, los limeños sufrieron por las averías en el sistema de comunicaciones. Desde los primeros instantes del terremoto, las líneas telefónicas, tanto fijas como de equipos celulares, colapsaron, lo que causó desesperación entre la población que, en medio del silencio y la sorpresa, intentó comunicarse con sus seres queridos.

Carlos Oviedo, gerente de Comunicaciones de Telefónica del Perú, indicó que el problema se debió a que la demanda del servicio superó la capacidad de la red que tienen en el país.

"Hay más de un millón de teléfonos móviles; si estos intentan llamar al mismo tiempo, las llamadas se anulan unas a otras", dijo. Afirmó, no obstante, que, en un futuro cercano esperan implementar redes especiales de telefonía para atender la demanda de las instituciones ante este tipo de desastres. Al cierre de la presente edición, la compañía informó que trabajaba intensamente en el restablecimiento de las redes telefónicas.

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