Por Antonio Muñoz Monge
Hace cincuenta años Julio Rosales Huatuco viajó a los Estados Unidos en una gira artística, con su saxo como carta de presentación.
No hacía mucho, (estamos caminando por los años de 1957), que este instrumento musical de origen europeo había llegado al valle del Mantaro y su aclimatación fue inmediata.
El mestizaje musical en esta zona es muy rico, algunas danzas como la chonguinda tienen ritmos y pasos del minué y la contradanza europea. Don Julio Rosales Huatuco, con sus saludables 78 años de edad, nos mira y en su recuerdo aparece su orquesta Los engreídos de Jauja, tocando una Tunantada en la fiesta del 20 de enero en honor de los Patrones religiosos San Sebastián y San Fabián en el distrito jaujino de Yauyos, capital, meca, de esta portentosa celebración.
El arpa y el violín juegan en cabriolas improvisadas abriendo el camino musical para los clarinetes y la contundencia y afirmación de los saxos. El horizonte abierto y los aires ondulantes del anchuroso valle son propicios para estas voces.
La orquesta Los engreídos de Jauja fue fundada por Julio Rosales hace cuarenta años, y cambió de nombre en 1974 por Los engreídos del Perú. De ahí su vida cambió demasiado.
"Hace diez años que enseño música en Paterson, New Jersey, Estados Unidos, en la escuela 24, como asistente de un profesor. Mis alumnos son niños muy espontáneos, imaginativos; es hermoso trabajar con ellos y me entrego a la docencia en cuerpo y alma", dice quien es ahora protagonista del documental El país de los saxos.
Como todos los músicos de su región, empezó a tocar desde niño, y de oídas. "De tanto escuchar fui aprendiendo", dice. A los once años trabajaba en la chacra hasta las cuatro de la tarde, luego se ponía a estudiar y después a tocar el saxo hasta entrada la noche.
Recuerdo que vinieron a buscarme unos señores, músicos de Acolla, y me dijeron "te hemos escuchado cuando tocas en las noches, lo haces bien, por qué no trabajas con nosotros". Así se convirtió en músico.
A los catorce años ingresó como alumno libre en el Conservatorio de Música de Acolla, filial del Conservatorio de Lima.
"Pero donde me sentí más comprometido con mi saxo", dice, "fue en la gira que hice en 1978 por varios países de Europa junto con el guitarrista Pepe Torres y Ezmila Zevallos, dueña de una hermosa voz. Tenía necesidad de tocar a pleno pulmón como se toca el saxo en el valle del Mantaro, tomé conciencia de esta relación del instrumento con el paisaje, con el espíritu del pueblo, con sus fiestas, con sus bailes".
A la entrada de Acolla, el pueblo de Julio Rosales Huatuco, dos símbolos nos dan la bienvenida: sobre un pedestal la pequeña escultura de un pentagrama y las felices y contundentes palabras: "Pueblo sin analfabetos".
Acolla es el gran semillero de músicos de todo el valle, esta tradición musical hace que las bandas, por ejemplo del Ejército o de la Policía, estén conformadas casi en su totalidad por acollinos. Esta es la tierra de Julio Rosales, que un buen día de 1964 forma parte de la orquesta de Leonor Chávez Rojas, Flor Pucarina , la más representativa cantante del valle del Mantaro.
Un año después graban el huayno "Ayrampito" de Emilio Alanya Carhuamaca, "Moticha", que rompe todas las marcas de venta en discos e inicia el liderazgo de Flor Pucarina, como leyenda del folclore huanca.
Desde su solitario refugio en Paterson, Julio Rosales sigue componiendo canciones con su saxo andino, en permanente comunicación con su hija Elizabeth, violinista de la Sinfónica de Madrid, con su hijo Julio Rosales Prechas, pianista de la sinfónica de Berlín y con su hermano Marcial, encargado de la dirección de la orquesta Los Engreídos del Perú.
El país de los saxos
Este documental, dirigido por la antropóloga y periodista, Sonia Goldenberg, nos introduce en el mundo de los saxofonistas de la sierra central del Perú, que adoptaron un instrumento asociado al blues, jazz y rock and roll, para expresar los sentimientos más profundos de sus pueblos nativos.
El film va del Valle del Mantaro -donde casi todos los días hay fiestas y el saxofón se ha convertido en el instrumento musical más popular- a Nueva York, la "Gran Manzana", el lugar en el que muchos músicos sueñan ir a tocar y donde el gran saxofonista Julio Rosales Huatuco vive en la más absoluta soledad.
Comparten los papeles protagónicos del documental, junto con Julio Rosales, Javier Unsihuay, director de la orquesta Ases de Huayucachi, y Gady Mucha, de Selecta Mucha Hermanos.