Jefe del Estado invoca a partidos a involucrarse en tareas de reconstrucción
La supuesta aparición de latas de alimentos --entregadas a los damnificados del terremoto del miércoles pasado-- con la foto del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y del líder del Partido Nacionalista, Ollanta Humala, generó ayer las críticas de las autoridades peruanas.
El presidente Alan García fue cauto al comentar la participación en este tema de su homólogo venezolano, pero criticó la utilización de la ayuda a los afectados por el sismo por parte de líderes políticos locales.
"No creo que (Hugo Chávez) esté haciendo propaganda. Él no es candidato aquí, en el país. Habría que preguntarse quién es el que entrega esa lata, pero es de muy mal gusto; es como si yo anduviera con una estrella del Partido Aprista acá. Es de muy mal gusto. No debe hacerse. Es jugar con el dolor humano", indicó.
El mandatario dialogó con la prensa en una de las puertas del Estadio Nacional, donde supervisó, a las 7:30 de la mañana, la ayuda entregada a los damnificados, antes de partir a Ica en compañía de su esposa, Pilar Nores.
Asimismo, aprovechó para preguntar a los partidos políticos qué estaban haciendo a favor de los afectados. Incluso preguntó cuál de los barrios destruidos había sido elegido por el Apra para poner manos a la obra en su reconstrucción.
"¿De qué barrio se hará responsable el Partido Aprista, de qué barrio Acción Popular, el señor Humala? Para eso sirven los partidos, para organizar las capacidades del país. Si son solamente para pedir votos una semana antes de la elección, no hay democracia, es un desastre. ¡A trabajar, señores! ¡Criticar menos y trabajar más!", exclamó.
Al canciller José Antonio García Belaunde también se le preguntó sobre el presunto uso proselitista que los humalistas estarían haciendo de la ayuda a los damnificados.
Y aunque en un inicio dijo no tener información y solo comentó que suscribía lo señalado por el jefe del Estado, luego agregó que la ayuda para los damnificados no puede tener un tinte político. "La asistencia humanitaria no puede tener ningún color político. No puede servir de instrumento para ninguna propaganda política. La asistencia humanitaria es de solidaridad, de hermandad; el único fin que puede servir es estar con los pueblos y las personas afectadas por una desgracia".
En otro momento, el presidente García afirmó que no era momento de hacer propaganda política: "No es el momento de aprovecharse de las circunstancias para hacer propaganda electoral. Hay que llevar la ayuda sin membretes, sin etiquetas, sin querer ganarse indulgencias con la tragedia humana".
AHORA LAS QUERE VER
Luego se preguntó dónde estaban las instituciones que usualmente reclaman representar al país y empezó a enumerar organismos como los colegios profesionales, la Cámara de Comercio de Lima, las organizaciones sindicales "grandes o pequeñas" y a los trabajadores de construcción civil. "Son organizaciones que pueden prestar concurso. No ir a buscar trabajo, que es otra cosa".
Luego mencionó a la Confiep, "que tiene inmensos recursos que podría movilizar si se decide".
García también prometió, en una de las múltiples declaraciones que dio ayer a la prensa, que en quince días la ciudad de Pisco se verá libre de los escombros esparcidos tras el terremoto. "El Estado hará todo lo posible con sus ministerios y yo haré personalmente todo lo que pueda. Todos en la medida de nuestras posibilidades hay que trabajar", finalizó.
REACCIÓN
PNP dice que hace recordar a psicosociales
El Partido Nacionalista Peruano (PNP) emitió un comunicado en el que rechaza "cualquier insinuación cobarde" que los acuse de utilizar el aporte solidario con fines políticos. "Hace recordar los psicosociales del Servicio de Inteligencia de Vladimiro Montesinos, quien fabricaba campañas y denuncias, tratando de desviar la ira contra el Gobierno", señala el comunicado.
Tras asegurar que toda su ayuda fue llevada directa y personalmente a las autoridades municipales, el PNP pide una investigación para hallar a los responsables "de tan burda maniobra".
De otro lado, el embajador de Venezuela en el Perú, José Laguna, negó que su país utilizase con fines políticos la ayuda y sostuvo que la denuncia sería "una maniobra vil, porque mi país trae apoyo humanitario y no tendencias políticas ni partidarias".