RECORRIDO POR EL SUR DE LIMA

Punta Hermosa pierde iglesia y parte de malecón por sismo

Es el balneario más afectado, aunque en otros también hay daños. Están destruidos templos de Chilca y de la Fortaleza de Hualcará

Por Andrea Castillo Calderón

Una semana después del fuerte movimiento sísmico que remeció la costa central del país, no solo las zonas más afectadas por el terremoto de Pisco surgen lentamente de entre los escombros.

También buscan salir adelante las localidades ubicadas a la vera de la Panamericana Sur, a mitad de camino entre la gran Lima y la provincia de Cañete, donde la fuerza de la naturaleza dejó damnificados en sectores puntuales.

En los balnearios del sur de Lima, caracterizados en esta época del año por un ambiente apacible y de calma, no se reportaron daños de consideración, como fue el caso de Santa María del Mar.

Empero, las huellas más graves las tiene Punta Hermosa, donde el movimiento telúrico destruyó la iglesia del distrito y causó la caída de casi cinco cuadras del muro del Malecón Sur, en la zona conocida como El Paso.

"Lo que el sismo no hizo, lo terminará de hacer el mar", comentó el alcalde de Punta Hermosa, Guillermo Fernández Otero, al referirse al proceso de erosión que causan las olas que rompen con fuerza en esa zona y que no solo amenaza la estabilidad de las viviendas ubicadas en la cuadra cinco del Malecón Sur, sino también la matriz de la red de desagüe, cuya tubería está quedando al descubierto.

El balneario, que por esta época del año solo cuenta con unos 5.000 residentes (alrededor de 12.000 llegan durante el verano), carece de recursos para atender el problema, aseguró el alcalde.

A escasos kilómetros, las autoridades edilicias de San Bartolo realizaban coordinaciones para enviar ayuda a los damnificados en Ica, Pisco y Chincha, pues en su jurisdicción los daños eran menores.

La medida más urgente allí fue declarar inhabitable el local del anexo municipal luego de que el sismo agravara el mal estado de sus instalaciones.

LOS GOLPES EN CAÑETE
El panorama de serenidad que reina en los balnearios limeños va cambiando a medida que se avanza hacia el sur.

En Chilca, el primer distrito de la provincia de Cañete ubicado al pie de la carretera, aparecen las primeras señales de que lo más grave está kilómetros más arriba: se limpian los escombros de las 60 casas de adobe que se vinieron abajo en la zona urbana de distrito, donde los damnificados suman unos 350.

Además, la histórica iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, cuya remodelación iniciada hace dos años no culminaba cuando la sacudió el sismo, ha sufrido graves daños.

Ese día casi todo el pueblo participaba en la procesión de la venerada imagen, llevada a las calles como parte de la celebración del aniversario del distrito.

"Salvó de la muerte a muchos", comentó el primer regidor de Chilca, José Ávila Huapaya.

En Cerro Azul, la gente se recupera del susto que le deja cada réplica y trata de retomar las actividades cotidianas, dándose la mano entre vecinos.

Sin embargo, este ánimo se pierde en las calles Paz Soldán, Los Claveles y la Asociación Ketín Vidal, en Nuevo Cañete, donde faltan voluntarias para preparar las ollas comunes.

La alcaldesa, Juana de Pain, lidera la entrega de ayuda.

Quienes también pasan por situación crítica son unos 150 pescadores y sus familiares. Hace una semana no pueden hacerse a la mar y no tienen ingresos para sostenerse, aseguró Roberto Arias Campo, presidente de la Asociación de Pescadores Artesanales de Cerro Azul.

Como este, San Vicente, Imperial, Nuevo Imperial, San Luis, Quelmaná, Santa Cruz de Las Flores, Coailo, Lunahuaná, Pacarán y Zúñiga son los distritos más dañados por el sismo.

El desastre no solo causó daños severos en la Casona Montalván y el Castillo Unanue, en Imperial, sino que también desoló el pueblo (la mayoría de casas era de adobe) y la iglesia de la otrora Fortaleza de Hualcará.

Más allá de las cifras del Indeci, que reporta 2.190 familias damnificadas y 2.795 afectadas en la provincia de Cañete, hasta el momento no se maneja un padrón único y la ayuda se entrega según las listas que presentan los dirigentes de cada sector afectado. Los reclamos no faltan.