SOLVENTES QUÍMICOS EN LA PLANTA PUDIERON DESENCADENAR UNA TRAGEDIA MAYOR

Nueve horas tomó apagar incendio en fábrica por falta de medios adecuados

Bomberos no podían hacer nada con agua. No hubo muertos ni heridos. Peritos investigan aún las causas. Más de 200 familias estuvieron en peligro

Por Gustavo Sánchez Valenzuela /  Fabiola Torres López

Fue como si hubiera caído una bomba. Primero hubo una explosión, lenguas de fuego iluminaron el cielo y enseguida se elevó un enorme hongo de humo negro. La fábrica Tekno, ubicada en la cuadra 18 de la avenida César Vallejo, en El Agustino, era devorada por llamas que tuvieron 40 metros de altura.

Eras las doce y media de la madrugada. Vilma Huamán (22) no había podido conciliar el sueño a causa del miedo a una nueva réplica sísmica. La última que vivió Lima se registró veinte minutos antes de la medianoche del viernes. De pronto, una luz iluminó la ventana de su habitación. Cuando se asomó para ver, vio una bola de fuego en la fábrica y cilindros de solvente que volaban por todos lados. Su vivienda, al igual que las de otras 20 familias que residen en el pasaje Virgen de Lourdes, eran las más cercanas a la planta de pinturas.

El nerviosismo cundió rápidamente. Mientras que unos gritaban que corrieran por sus vidas, otros buscaban con desesperación quien los ayude a sacar sus ropas y algunos de sus muebles. Al sobrevenir más explosiones con olas de intenso calor que podían sentirse a 100 metros, cerca de 200 familias que viven alrededor de la planta subieron al puente Huáscar.

Media hora más tarde, llegaron los bomberos con los primeros camiones-cisterna de agua. Sin embargo, se trataba de un incendio de líquidos combustibles derivados del petróleo que requería el uso de espumas químicas. Estos equipos solo están disponibles en 30 unidades de bomberos distribuidas en la ciudad. Por ello, los hombres de rojo tuvieron que pedir el apoyo de las refinerías del Callao que disponen de este material. Mientras tanto, los vecinos de los asentamientos humanos Huáscar, La Atarjea y Universal salían de sus casas atemorizados por las explosiones. Muchos se refugiaron en los parques.

La policía y los bomberos dispusieron la evacuación en un radio de 500 metros a la redonda. Se temía algo peor: la probable explosión de una cisterna que almacenaba unos 1.000 galones de gas natural.

A las cinco de la mañana, el incendio aún no estaba controlado. El único alivio era no tener víctimas mortales ni heridos. En el lugar ya había más de 200 integrantes del cuerpo de bomberos, centenares de miembros del Escuadrón de Emergencia de la Policía, efectivos de las comisarías de El Agustino y miembros del serenazgo.

El comandante del Cuerpo de Bomberos de Lima, Héctor Sánchez Carrión, señaló que "la situación estaba fuera de control debido al desabastecimiento de elementos para controlar el siniestro". Los administradores de la fábrica solo atinaban a mirarse y a escuchar a los comandantes de bomberos sobre sus acciones. A la hora del incendio la fábrica estaba en operación. Los trabajadores intentaron sofocar el incendio con sus equipos, pero al ver que eran vanos sus esfuerzos decidieron llamar a los bomberos.

Por la noche, el gerente de Tekno, Guido Carabelli, confirmó que las causas del siniestro seguían siendo investigadas y aseguró que las pérdidas se centraron en las áreas de materias primas y productos finales, aunque no al nivel de paralizar la fábrica. Del mismo modo, indicó que mañana podría tener un cálculo de lo perdido y ofreció cubrir los daños causados en los inmuebles aledaños.

ROBOS EN VIVIENDAS
La policía desplegó un centenar de hombres no solo para retirar a los curiosos y cortar el tránsito en la Vía Evitamiento y en la avenida César Vallejo, sino también para poner freno a los pandilleros que esperaban un descuido para ingresar a las casas abandonadas por sus dueños. "Están entrando a las viviendas haciéndose pasar por sus propietarios. Nos están robando", gritaban señoras desesperadas.

INTERMINABLE LABOR
Un olor extraño parecido al ácido recorría el lugar. La inmensa nube negra no se había desintegrado, pero ya no se veían las llamas. A las nueve y media de la mañana, Jorge Vera, director de la Unidad de Prevención e Investigación de Incendios de los bomberos, anunció que el incendio estaba controlado.

Tras extinguirse el fuego, los peritos ingresaron para iniciar las investigaciones y establecer las causas del siniestro. Se calcula que la mayor parte de la planta de Tekno fue afectada. Un vecino recordó que 20 años atrás, un incendio de similares dimensiones acabó con las instalaciones de esa fábrica. Sin embargo, aquella vez ninguna familia sintió temor, porque no había viviendas en los alrededores. La emergencia nos sorprendió de nuevo sin mayor prevención.

REACCIONES

"Vivo a cuatro cuadras de la fábrica y todos en mi casa se encontraban durmiendo cuando empezó el incendio. Escuchamos una serie de explosiones y salimos corriendo a la calle, porque no sabíamos lo que pasaba exactamente. Luego vi una bola de fuego inmensa". ENRIQUETA MARCELO 
VECINA DEL AA.HH. HUÁSCAR

"Hemos dormido toda la noche en el parque por el temor a una explosión mayor. La policía nos alertó. Lo peor fue que no pudimos volver a nuestras casas en horas y los delincuentes aprovecharon esto. Ha habido robos y ahora nadie podrá responder por esto". 
GLADYS FÁRFAN
VECINA AA.HH. HUÁSCAR

"Tenía que llegar al hospital Hipólito Unanue para ver a mi hermana que está internada. Tuve que caminar por toda la Vía de Evitamiento. No pasaban autos. Pensé que había explotado una bomba, porque estaba paralizado medio cono este. Nadie sabía por dónde salir".
DINA ROBLES
TRANSEÚNTE

"El cierre de la Vía de Evitamiento de norte a sur y de sur a norte nos dejó incomunicados. A las siete de la mañana había mucha gente que debía salir a trabajar y no había otra forma de transporte que caminar. Los choferes de transporte público no sabían por dónde ir".
ÁNGEL ESPEJO
 USUARIO DE TRANSPORTE