Este banquero le roba tiempo al tiempo. De chico vivió dos años imborrables en el reino unido, hoy trabaja para que la muchachada sin recursos pase por lo mismo
Por Antonio Orjeda
Oír la alarma, dejarlo todo y correr hacia el acantilado. Descender asido a una soga. Solo el poderoso frío te podría paralizar, pero abajo hay personas atrapadas y amenazadas por el mar que revienta contra las rocas. Reino Unido. Ricardo tiene 17 años. Desciende. Adiós frío. Ha sido entrenado para esto durante meses. La más poderosa lección, sin embargo, está a punto de dársela esta escena de peligro.
Sus dos compañeros, el palestino y el judío que no se pueden ver ni en pintura, juntos, logran el rescate. A partir de ese momento mandaron el odio al demonio. Adiós frío. Ricardo hoy es una de las cabezas de un poderoso banco. Jamás olvidará su paso por uno de los colegios del mundo unido.
LOS AÑOS MARAVILLOSOS
En los años 50, el doctor Kurt Hahn huyó de la Alemania nazi y, en Escocia, fundó una escuela que fomenta la paz mundial. Reunió a chicos de diferentes países. De entre 16 y 19 años. A esa edad --decía Hahn-- ellos cimentan su cultura, están más abiertos a todo.
La experiencia cundió. En 1968 se creó el Movimiento de Colegios del Mundo Unido (CMU). Ricardo estaba en el Markham, se incribió. Se fue para allá.
1984. No, pues, no había Internet. Las cartas y llamadas telefónicas a Lima, a la casa de sus padres, que en un principio eran constantes, se tornaron nulas. "¡Yo estaba en otro mundo!". Mil razas. Mil idiomas. Mil amigos y amigas. Dos años juntos. El primero, de adiestramiento. El último, de trabajo en equipo.
"Por eso la despedida fue tan terrible. La tengo grabadísima. Hasta el día de hoy".
Se pasaban los libros de la 'promo'. Los firmaban. "Son de nacionalidades tan distintas que sabes que a muchos los dejarás de ver para siempre". No fue así con un noruego. Sven, su pataza.
Sven y Ricardo han ido y venido. Juntos han recorrido Noruega y el Perú. Siguen en contacto por Internet. Ricardo no se ha desligado del CMU. Preside la filial local.
Del mundo, cada año parten 1.100 chicos al Reino Unido. Hasta el 2002, máximo iban 4 peruanos. Hoy van 6 en promedio.
Ricardo trabaja para que la cuota suba a 10. "El 80% de nuestros chicos no podría costearse las becas". Aladino Valdivieso es uno de ellos. Nació en Pucallpa, es delegado del Movimiento Nacional de Niños y Adolescentes Trabajadores. En colegios y universidades de la tierra de Lady D, Aladino da charlas sobre derechos humanos y realidad nacional.
Para eso trabaja Ricardo. Para eso le roba tiempo al tiempo.
Sus hijos aún están en primaria. Por chamba, uno nació en México y, la menor, en Colombia. "Desde chiquitos han tenido amiguitos de diferentes países". Eso le gusta a papá. Él sueña con que llegado el momento vayan a los Colegios del Mundo Unido.
"Donde sea que te haya tocado vivir --en Puno o en Lima--, hasta los 15 has tenido una vida organizada. Es necesario que tengas la oportunidad de contrastarla, de conocer realidades distintas, de cuestionarte temas".
Eso es lo que Ricardo quiere para sus hijos. Eso es lo que él quiere para todo ser humano.