Indeci es lo que los peruanos hemos querido que sea: un ente con el nombre de defensa civil, pero sin autoridad
Por Juan Paredes Castro
En el Perú tomamos a la ligera y románticamente cosas demasiado serias que son para nosotros de vida o muerte, como la defensa civil.
Resulta peor aun que esta cultura de irresponsable relajamiento se instale en un país repleto de puntos vulnerables en materia de desastres naturales.
El terremoto del 70 en Huaraz nos hizo pensar en la necesidad suprema de una institución como el Indeci. ¿Se había hecho el milagro? No. El terremoto de Pisco del 15 de agosto nos convenció de que la solución no es crear una institución como el Indeci, sino hacer que esta funcione de verdad.
¿Podremos dar hoy ese salto cualitativo, por sobre los escombros y muertes que hemos visto?
Todos entendemos que no podemos esperar gran cosa del Indeci. A menos, claro, que pretendiéramos pedirle peras al olmo al general Luis Palomino, que al igual que sus predecesores es un gran coordinador normativo, pero huérfano del principal de sus instrumentos: el poder coercitivo para, por ejemplo, cerrar un local inhabitable o demoler otro construido defectuosamente y sin licencia.
En entrevista con Mariella Balbi publicada ayer en El Comercio, el general Palomino resume en tres palabras su drama y el del país: "¡No tenemos autoridad!". Entonces no le freguemos tanto la vida exigiéndole resultados que no solo no puede inventar de la nada, sino que añadimos a su frustración nuestra terquedad en un reclamo ciudadano que no tiene pies ni cabeza. El Indeci debe pasar sin demora por una profunda transformación, como ha sugerido el ministro Allan Wagner, quizá inspirado en el hecho de que la defensa civil debería parecerse en todo momento a la defensa militar: no hay resultado posible sin poder de mando.
Para un general Palomino, acostumbrado a obedecer pero también a mandar, debe ser sin duda desanimante manejar el Indeci desde una perspectiva de pura coordinación con alcaldes y jefes regionales a los que les sale de un oído lo que les entra por el otro.
¡Indeci tendrá que tener poder coercitivo o no servirá para nada!
Tendría que ser como la Sunat; es decir, un organismo al que le tengan miedo todos, principalmente quienes se ríen a diario de las normas de defensa civil, construyendo como les viene en gana.
El peor riesgo que corre en estos días el Indeci es que la creación de Forsur (el organismo reconstructor del sur) entierre los planes de rescatarlo como organismo realmente ejecutivo de la defensa civil en el país.
Tendríamos pena por la prevención que nos falta construir como cultura, como práctica y como obligación, prevención que a pequeña y gran escala nacional solo puede ser forjada por el Indeci.