Crítica de arte

Por Élida Román

Barroco revisitado
El proyecto "A imagen y semejanza" (AI&S), emprendimiento de Ángel Valdez, es definido por su autor como "...una plataforma para la investigación, producción y difusión de obra barroca, histórica y contemporánea". Se trata de un verdadero programa interdisciplinario en el acercamiento, audaz en su instrumentalización y nueva contextualización en estos tiempos y en esta geografía, y cargado de una vastísima red de posibilidades de lecturas, desciframientos y elocuentes expresiones por crear. A la propuesta inicial se han ido sumando, en tránsito enriquecedor, varios artistas notables, lo que ha dado por resultado obras de creación colectiva, pero que siempre han seguido el programa que Valdez definió con claridad.

Meyer Schapiro definió el estilo como un sistema de formas cualitativas llenas de expresión, en el cual se manifiestan la personalidad del artista y la filosofía de su grupo. Vale decir, una suma de innumerables factores de condicionamiento social, espiritual y artístico. El estilo barroco implica "lo raro, lo caprichoso o lo extraordinario. Desde lo normal, la obra de arte puede tomar dos direcciones: la del arte clásico, que es la del idealismo (proporciones ideales, armonía ideal); o la otra, la de la fantasía, que es una negación de la realidad, en contradicción con todas sus leyes y 'raisons d'etre'. (El barroco) permitió al espíritu humano abundar en arrobadoras fantasías infinitas..." (H. Read)

Este estilo se impuso durante la conquista y colonización, y es a él al que respondió el arte local, lo que dio origen a un barroco andino que podemos admirar en la arquitectura, la pintura y las artes aplicadas de aquel período. En la pintura, el mayor propósito fue la contribución y facilitación del adoctrinamiento religioso, en que la simbología respondió a los valores y preceptos consecuentes. Imágenes de gran carga simbólica que representan conceptos morales e intelectuales, y sirven para trasladar, a través de la historia, evolucionando, códigos y conocimientos, realidades culturales y sociales. Estos símbolos son mensajes activos de la cultura, heredados y reconocidos por el conocimiento colectivo, y su lectura facilita la interpretación del mundo al que se pertenece, revela y señala, descubre e interroga.

"Fiat Lux", la exposición que se presenta en la Galería 80m2, cuyos autores son Sylvain Malet y Ángel Valdez, aborda una nueva mirada hacia esas imágenes de un pasado definitivo en la transculturación y el surgimiento de un nuevo estilo de representación. Mirada que instrumentaliza la iconografía histórica y la vuelve un elemento protagónico, pero no exclusivo de estas composiciones que buscan y crean nuevos símbolos. Malet acude al pop, se presta imágenes de historieta y juega a una mezcla iconoclasta y efectista que por momentos se vuelve ilustración o divertimento.

Valdez prefiere la cita bíblica, el juego irónico, el drama explícito. Sugiere el vértigo, habla claramente del dominio, de la sumisión y del absurdo de esta sujeción casi siempre cruel e inspirada en la culpa. En lo suyo, el humor está ausente y una cierta vocación apocalíptica se cuela por las rendijas. Es un conjunto interesante, para ver con detenimiento y más de una vez. Descifrarlo no es juego.