ENTREVISTA. FLORIAN HENCKEL VON DONNERSMARCK
Por Raúl Cachay A.
"La vida de los otros", sin duda la cinta más atractiva que ha llegado a nuestra cartelera comercial en mucho tiempo, siempre fue, por encima de todo, un acto de amor de su director, el debutante Florian Henckel von Donnersmarck, quien tuvo que superar incontables obstáculos de toda índole para culminar un proyecto que empezó más de cinco años atrás.
Pero la tozudez del realizador alemán dio frutos espléndidos: "La vida de los otros" fue un genuino éxito de taquilla en Europa, además de transformarse a pulso en la cinta germana más premiada de los últimos años. De hecho, su derrotero de continuos éxitos alcanzó una suerte de cúspide en febrero de este año, cuando desafió todos los pronósticos y venció a la superfavorita "El laberinto del fauno", del mexicano Guillermo del Toro, y se llevó a casa el codiciado Óscar a la Mejor Película en Habla no Inglesa.
A través de la línea telefónica, Henckel von Donnersmarck se muestra sorprendido y entusiasta por el hecho de recibir una llamada desde el Perú, país al que conoció algunos años atrás, cuando su hermano realizaba trabajos sociales con una orden religiosa ("Siervos de los pobres") en un alejado pueblo del Cusco. El director pudo pasar también algunos días en Lima, y recuerda perfectamente que se alojó en un hotel de Miraflores. "Un barrio muy bonito", afirma, en perfecto inglés (pasó parte de su infancia en Estados Unidos), antes de preguntar por el estado de la copia de su filme que ha llegado a nuestros cines: "¿Es una versión doblada al español o tiene subtítulos? ¿Te pareció buena la traducción?".
¿Por qué consideró que era importante contar ahora esta historia? ¿Cree que el resto de Europa es consciente hoy de lo que ocurrió en Alemania del Este durante la dictadura comunista?
Creo que aquellas personas que se han tomado el trabajo de investigar un poco más, de ir más allá de la superficie, sí saben perfectamente que ocurrieron incluso cosas mucho peores que las que se narran en mi película. Mucha gente fue torturada y asesinada. Pero también creo que una película como esta puede ser importante porque la gente debe entender que es muy peligroso dar tanto poder a otras personas. No me gustan los gobiernos autoritarios. Sería genial, por ejemplo, que las personas supieran o estuvieran en condiciones de decidir dónde se invierte al menos una parte del dinero de sus impuestos. Es indignante que todo ese dinero, todo ese poder, sea invertido en cosas que uno no quiere. Yo creo que la libertad individual es esencial, y espero que esta película muestre a las personas cómo se sienten aquellos que no tienen esa libertad.
A propósito, en tiempos como estos las cosas no son tan distintas a las que se narran en "La vida de los otros". En EE.UU. se aprueba una ley como la Patriot Act, que le permite al Gobierno inmiscuirse impunemente en la vida privada de los ciudadanos. Todavía existen gobiernos autocráticos en Occidente
Eso es verdad. Pero creo que todos los gobiernos siempre han vigilado de alguna manera a las personas. Muchos recién nos enteramos de eso con la Patriot Act, pero no crean que, por ejemplo, el Gobierno Peruano no intercepta las llamadas telefónicas y vigila a los supuestos 'enemigos del Estado'. Ustedes lo sufrieron durante una dictadura, pero te aseguro que eso sigue ocurriendo ahora, en la democracia.
Me imagino que antes y después de terminar la película conversó con muchas personas que sufrieron el acoso de la Stasi en la vida real. ¿Cómo reaccionaron después de ver "La vida de los otros"?
Nosotros viajamos mucho por Alemania del Este con la película y tuvimos todo tipo de reacciones. En general, la gente acababa muy conmovida. De hecho, en la mayoría de casos los espectadores se quedaban en la sala mucho tiempo después del fin de la película, en completo silencio. Fue muy emotivo; muchos se acercaban a decirme que los había ayudado a redescubrir su pasado.
Es una pena que Ulrich Mühe ya no esté más entre nosotros. Su actuación en la cinta es casi perfecta. ¿Siempre pensó en él para ese papel?
Yo trabajé en el personaje sin pensar en ningún actor en específico. Para mí, todos los personajes eran personas reales. Cuando piensas en un actor en particular le quitas naturalidad a tu personaje. Les pregunté a muchas personas sobre posibles candidatos para el papel y el nombre de Ulrich Mühe, a quien entonces yo no conocía, aparecía todo el tiempo. Él trabajaba en una serie de televisión y había actuado en muchos montajes teatrales, pero no tenía mayor experiencia en el cine. Cuando lo vi trabajar me pareció muy interesante desde el principio. Físicamente, además, era lo que estaba buscando.
Se produjo una gran controversia en Alemania cuando el propio Mühe acusó a su ex mujer de ser una informante de la Stasi
Yo he visto los expedientes. Claro que siempre existe la posibilidad de que un archivo haya sido adulterado, pero es uno en un millón. Muchos apelan a esa excusa para desentenderse de sus actos durante la dictadura. De hecho, muchos de los acusados de ser informantes de la Stasi, como la ex mujer de Mühe, emplean la misma estrategia para limpiarse: contratar a un abogado para que encuentre a los oficiales superiores para los que estos informantes trabajaron y los obligue a firmar una declaración en la que aseguren que lo inventaron todo. Pero puedo decir que yo revisé el expediente de Mühe y podría apostar mucho dinero a que ella reportó para la Stasi.
Imagino que después del Óscar ha recibido ya muchas llamadas de los estudios de Hollywood
Es verdad. De hecho, mi próximo proyecto será en lengua inglesa. El mundo del cine es muy capitalista. Me seduce la idea de trabajar con presupuestos más importantes, pero tampoco voy a aceptar que me impongan nada. Seguiré dirigiendo mis propios guiones.