Ahora sé que tienes que sentir necesidad para que te veas obligada a crear, a tener ideas grandes
Por Vanessa Antúnez De la Vega
Hace 14 años, Rocío Torres fue despedida de su trabajo de oficina y, por una mala coincidencia, la empresa de su esposo quebró. Tenía ocho meses de embarazo y cree que por eso la despidieron, pero lo agradece. "Si no hubiera ocurrido eso --dice ella-- no habría podido aflorar eso que tengo". No lo explica pero seguro que se refiere a esas ganas de convencer, de vender y crecer. Ahora tiene tres hijos, su propia marca (con cinco líneas de producción) y un esposo que trabaja a su lado y que respeta que sea ella quien cargue la chequera.
Usted estaba embarazada de su segundo hijo cuando la despidieron, ¿qué hizo entonces?
Sabes que cuando los hijos piden leche, de donde sea hay que sacar. Así que mi esposo, que era ingeniero químico industrial de profesión, me dijo: 'yo no sé hacer otra cosa que mermelada así es que tendremos que hacer eso para vivir'. Y comenzamos a pesar de que en Iquitos todo era importado. Ahora sé que tienes que sentir necesidad para que te veas obligada a crear, a tener ideas grandes.
Y usted comenzó a ayudarlo a fabricarlas
¡Pero si yo odiaba hacer mermeladas! A mí me gustaba conversar, ofrecer mi producto, atender. Entonces coordinamos. Él producía la mermelada y yo la vendía.
Pero usted estaba acostumbrada a un trabajo de oficina.
No me fue muy fácil. Yo estaba toda 'fashion' en el banco y luego tenía que tocar puertas pidiendo que por favor me compraran una mermelada. Y como no me querían comprar porque al no ser un producto extranjero pensaban que estaba mal hecho, decidí conquistar el mundo a mi modo. Comencé a vender a mis amigos, que seguro por lástima me compraban, pero ¡oh maravilla! los hijos de mis amigos se devoraban la mermelada, y ellos pedían más. Lo mismo pasó en las bodegas. Al principio, no me querían recibir, y yo les dejaba a consignación 3 unidades. Luego me decían: "¡Qué raro, se han vendido!". Trabajé como una hormiga y los pedidos crecieron, me compré una carretilla y luego una moto .
¿Cómo los conquistó?
Es que hacer empresa también es pensar un poquito, es un poco mirar a esas empresas grandes que nos sirven de ejemplo, entonces pensé en un nombre, una marca y salió Persa: Productos Elaborados en la Región de la Selva Amazónica.
¡Y la gente pensaba que venía de Persia!
Sí, es persa, decían y poco a poco se iba popularizando la marca. Luego de eso todo lo que sacaba era Persa. Hoy en día he perdido mi identidad, ya no soy Rocío Torres, yo me llamo la Señora Persa, y mis hijos ahora son los 'persitas'.
No le incomoda que le cambien de nombre.
He perdido identidad personal pero eso es mínimo, porque lo importante es que conozcan mi empresa, porque yo no me voy a vender, voy a vender mi producto.
Usted comenzó con mermeladas, ¿por qué se animó a hacer otros productos como 'snacks' de plátano, yuca y sacha inchi?
Me di cuenta de que con un solo producto no podíamos vivir. Había que hacer otro, pero tenía que ser de marca Persa. Y así como entró uno, entraron dos, y tres. Lo último que hemos hecho es la línea de agua de mesa.
Trabajaba cada línea de manera paralela
Nooo, tiene que ser paso a paso, pero siempre con productos de acá, tenemos tal biodiversidad... por eso tenemos mermelada de aguaje, de cocona, 'snacks' de yuca, de sacha inchi. Yo no quiero que pase como el camu camu, que se llevan el producto y luego lo traen pulverizado.
Cuenta con 20 trabajadores. ¿No le es difícil hacer crecer las cinco líneas al mismo tiempo?
Es que en un principio yo quería sobrevivir y para esto tenía que hacerme conocida. Tener varios productos me daba esa posibilidad. Además, cuando un producto estaba bajo en ventas, el otro estaba arriba. Pero cuando me salga la posibilidad de exportar en cantidad, pues ahí sí, dejaré atrás lo que menos rinda.
¿De dónde vino la idea de producir agua de mesa?
Nosotros hacíamos mermelada y yogur y necesitábamos agua tratada, sumamente higiénica. Entonces, un día, un vecino nos pidió que le vendiéramos un balde. Al segundo día volvió con su balde vacío pidiendo más. Y empezó mi mente a volar. Comenzamos con un envase de agua de mesa de un litro y ahora hacemos hasta de 18 litros.
Pero para esto ya necesitaban un espacio más grande
Felizmente contábamos con un terrenito. Pero estaba vacío así es que pusimos calaminas por todos lados y, como no teníamos dinero, pusimos plásticos para el techo. Ya sabes que en Iquitos llueve, por lo que teníamos que levantar el techo para que se derrame el agua. Y nunca me voy a olvidar que cuando yo usaba las paredes de mis vecinos, uno de ellos nos decía que su pared no era medianera, o sea no es tuya, es solo mía.
Se sentía mal por eso
Sí, pero lejos de hacerme un daño, esa persona me hacía repetir a mi misma: "Algún día voy a tener mi pared, algún día". Y no pasó mucho tiempo para que hiciera no solo una sino dos paredes. ¡Y no solo un piso sino tres pisos! Si no hubiera ocurrido eso no hubiera podido aflorar eso que tengo.
¿Y su esposo sigue encargándose de la producción?
Claro, somos un equipo, hemos comenzado de la nada juntos. Hoy en día él está en la parte operativa y yo en la gerencia general. No ha sido fácil para él cedérmela. Que su esposa esté en las reuniones con los proveedores, que solo ella pueda firmar el cheque, que las invitaciones vengan a su nombre. A veces inclusive nos mandan partes de matrimonio que dicen Rocío Torres y esposo.
¿Y cómo reacciona él ahora?
Ahora él respeta eso. Empezamos a ponernos de acuerdo. Yo me encargaba de la parte financiera y él de la producción. A veces él requiere de más insumos y yo tengo que ver cómo consigo el financiamiento.
Además, tiene 3 hijos, ¿cómo distribuye su tiempo?
La mujer viene con su valor agregado. La mujer sabe cómo romper barreras, cómo darse un tiempo para todo. Sabe que todas las cosas las tiene que hacer bien, si no eres una mala esposa, una mala madre, no te sabes cuidar. Eso de decir que no tengo tiempo es una mentira, siempre hay tiempo.
Hasta el momento solo vende sus productos en Iquitos, ¿qué le falta para expandirse?
Primero quiero cubrir todo Iquitos, aún no tengo capacidad para cubrir todas las demandas. Estoy a punto de comprar unas máquinas industriales porque ya tengo pedidos de Tarapoto y Yurimaguas.
Casi ha perdido su acento charapa...
¿Sí? Debe ser porque converso con turistas de todos lados, y viajo a Lima para capacitarme. Pero no creas, cuando estoy con puro charapa no sabes cómo canto.
LA FICHA
Nombre: Rocío Torres García
Edad: 43 años
Cargo: Gerente general
Organización: Ecological Amazon Foods , empresa de Iquitos dueña de la marca Persa. Comercializa productos agropecuarios (mermelada, yogur , hojuelas de productos regionales, mantequilla de maní y agua).