ENTREVISTA. JAIME QUIJANDRÍA SALMÓN, presidente de la Vigésima Octava Convención Minera
Por Manuel Marticorena
Hace dos años, los empresarios mineros le dieron a Jaime Quijandría la responsabilidad de presidir la organización de la Vigésima Octava Convención Minera que se inicia hoy. Su paso por el Ministerio de Energía y Minas, por el de Economía y Finanzas y su --en ese momento-- reciente nombramiento como director ejecutivo del Banco Mundial, eran currículo suficiente para el encargo. Ahora, al frente de esta mana cita, pretende que sirva para hacer propuestas de solución a los problemas, sobre todo sociales, que afectan a la actividad minera.
¿Cómo ve la situación de la minería en el Perú?
Diría que hay varias cosas que coinciden en el sector: los buenos precios de los metales, proyectos importantes en proceso de evaluación, las expectativas de la población por obtener beneficios y el temor de algunas comunidades que creen que la minería causa impactos negativos al entorno. Esos cuatro elementos son el telón de fondo del sector y sobre ellos hay que trabajar para mantener el dinamismo que la minería ha inyectado a la economía peruana en los últimos años.
¿Cuánto tiempo más durarán los buenos precios?
No soy un 'trader', pero cualquiera que se precie de serlo no creo que se animaría a hacer previsiones más allá del 2009. Factores preponderantes como las economías de China y de la India permitirán que los precios se mantengan por encima del promedio de los últimos diez años.
¿Los proyectos mineros que están por desarrollarse llegarán a alcanzar buenos precios?
Yo creo que sí. Tal vez no los precios de punta del 2006, pero sí van a alcanzar precios que les permitan ser rentables. Basados en estas expectativas, muchos proyectos han empezado a obtener financiamiento, pese a que les va a tomar cinco o diez años más ser implementados.
El sector minero se ha comprometido a realizar inversiones por US$10.000 millones en los próximos cinco años, ¿lo logrará?
El sector tiene el reto de que, en primer lugar, se concreten estos proyectos, y en segundo, y más importante, que entren en fecha, porque los ruidos políticos y sociales, como las protestas, ocasionan que se retrasen las decisiones de los inversionistas.
Parte de los reclamos sociales se dan porque la minería no ha logrado resolver el problema del empleo en las zonas de explotación.
La minería genera empleos de alta complejidad y capacidad técnica, no es un gran productor de mano de obra directa masiva; sin embargo, sí genera impactos indirectos por las compras que realiza. Lo que en estos momentos se está planteando es que la mina debe ser generadora de empleo en el entorno del proyecto a través de actividades no necesariamente vinculadas a la minería, pensando en el futuro y que vayan más allá de la explotación de las reservas. Cuando es tomada la decisión de ir adelante con un proyecto minero, en paralelo se deben evaluar que surjan actividades como la agricultura, turismo o construcción de infraestructura, que podrían tener un impacto permanente en los pobladores. Ese es el gran reto que hoy tiene el sector.
¿Esto es responsabilidad del Estado o de los empresarios mineros?
De ambos. En muchos sitios el Estado brilla por su ausencia y eso es una responsabilidad que el sector minero no puede absorber. El aporte minero voluntario es una primera fórmula para que el sector y el Estado participen directamente en las necesidades de los entornos de cada mina.
¿Será suficiente para romper la paradoja de departamentos ricos en producción minera, pero pobres en índices de desarrollo humano?
Uno de los motivos de preocupación y que va a ser planteado en uno de los paneles de la convención minera es la concentración de recursos en determinados departamentos. Cuatro concentran el 60% de los recursos del canon y no son necesariamente donde se da la mayor concentración de pobreza. Se han hecho algunos esfuerzos para tratar de que los recursos del canon se usen reduciendo las exigencias del sistema nacional de inversión pública y los gobiernos regionales han formado cuadros de planificación. La experiencia en años pasados permitirá que la distribución de los recursos sea mejor en el futuro.
En la convención minera anterior se propuso la creación de un Ministerio del Ambiente. Este proyecto no se cristalizó.
Es que la convención minera todavía no legisla, sino propone y es el Gobierno el que al final decide.
¿Considera necesario aún la creación del referido ministerio?
Hay que continuar con el tema. De acuerdo con un estudio apoyado por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, se han identificado dieciocho autoridades de carácter ambiental en el Estado. Podríamos evaluar que estos se unan y dependan de la Presidencia del Consejo de Ministros. Con ello daríamos tranquilidad y confianza a los pobladores de zonas que piensan que van a ser afectados por la minería.
Aprovechando la convención podrían proponer el tema a las autoridades...
Hemos invitado, como de costumbre, a todo el Gabinete, viceministros y a los jefes de los organismos reguladores vinculados a la minería. No es que pensemos que tienen que tomar las recomendaciones de la convención, pero sí creo que va a ser una oportunidad importante para estudiar algunos temas como el ambiental.
La convención, entonces, podría ser más de lo mismo: debate, análisis y pocas propuestas concretas.
No es así. El comité directivo ha sido muy explícito en pedirles a los expositores y panelistas que sean propositivos; es más, hemos pagado consultorías a las que todos van a tener acceso, sobre temas como la participación fiscal de la minería, el tema de la energía y el crecimiento minero. Hemos pedido a los expositores que más que ayudarnos en abundar en diagnósticos hagan propuestas concretas, de tal manera que la convención sirva de mecanismo de validación o de confirmación de esas ideas.
¿Cuál es la autocrítica que debe hacerse el sector minero?
Pese a haber sido ministro de Energía y Minas diría que soy poco representativo del sector minero. No provengo de esa cantera. Sin embargo, una de las críticas que manejaría en primera instancia es el tema de la comunicación de la minería con su entorno, ahí hay que hacer un trabajo de mayor profundidad y precisión. Las extraordinarias cifras que aporta el sector minero al pueblo a veces no son suficientes cuando se trata de comunicar y ganarse la categoría de buen vecino.
EL ENTREVISTADO
[EDAD] 64 años.
[ESTADO CIVIL] Casado, cuatro hijos (tres varones y una mujer).
[HOBBY] Caminar todas las mañanas.
[ESTUDIOS] Economista, graduado en la Universidad Nacional Agraria de La Molina.
[EXPERIENCIA] Se desempeñó como ministro de Energía y Minas en los regímenes de Valentín Paniagua y de Alejandro Toledo, y en el segundo de ellos también asumió el cargo de ministro de Economía y Finanzas. Fue presidente de Petro-Perú y director ejecutivo del Banco Mundial, y actualmente es representante del Perú ante el Banco Interamericano de Desarrollo.