ESPECIAL. Minería

El despertar arequipeño

LA ECONOMÍA DE LA REGIÓN SE ENCUENTRA EN FRANCO CRECIMIENTO, PERO ESTO NO LOGRA ACALLAR LOS RECLAMOS SOCIALES. ¿POR QUÉ?

Por Manuel Marticorena 

Hace cuatro años Diego Muñoz-Nájar disfrutaba de una envidiable carrera en un banco limeño. Arequipeño de nacimiento, como muchos hijos de la Ciudad Blanca tuvo que alejarse de ella porque las expectativas de desarrollo personal que ofrecían las provincias no eran las óptimas. Sin embargo, fue el propio banco para el cual trabajaba el que le encargó retornar a Arequipa, y un par de años allí fue suficiente para darse cuenta de que algo estaba pasando. No se trataba de una posible erupción del Misti, ni de un desborde del apacible río Chili, sino de un interesante dinamismo económico que estaba impulsando los negocios.

Diego dejó el banco, retornó al negocio de la familia (quizá el apellido ya lo delató, se trata de la licorería que produce el anís Nájar) y ahora está al frente de la empresa que fundara su bisabuelo en 1854. Su filosofía es bastante sencilla: "Arequipa, y en general las provincias, son los únicos lugares que te pueden dar las mayores facilidades para crecer fuertemente, lo que no conseguirías en Lima". En efecto, desde hace dos años su empresa ha empezado a crecer y ya no solo produce anisados, sino que ha empezado a competir en el rubro del pisco.

Y es que la economía de la Ciudad Blanca está en tránsito, pero aún le falta mucho para salir de la pobreza. En el 2006 la región registró un crecimiento de su producto bruto interno (PBI) de 12%, mientras el 2005 fue de 15%, cifras que han estado por encima del promedio nacional, que no pasó del 7%. Ello podría llevar a preguntarnos: ¿Qué está pasando en esta región?

EN ERUPCIÓN
"Después de Lima, la economía arequipeña es la que más aporta a la producción nacional", recuerda Mauricio Chirinos, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa. Lo hace con el orgullo típico de los arequipeños, que a veces incomoda a los que no lo son.

Chirinos identifica dos columnas vertebrales que están permitiendo la expansión mistiana: el sector minero y el textil. Según el representante gremial, el 50% de los ingresos de la Ciudad Blanca proviene de la minería, en especial de Cerro Verde, que se encuentra a 40 kilómetros de la capital. La minera inyecta anualmente cerca de US$80 millones por el consumo de bienes y servicios. "Arequipa es una ciudad minera por antonomasia, no se puede decir que es una ciudad industrial ni agrícola", sostiene Chirinos, quien labora en el negocio textil.

En efecto, existen operaciones mineras como la aurífera Ares (del grupo Hochschild), Orcopampa (grupo Buenaventura) y mineras como Caravelí y Laytaruma. Pero no solo eso, hay proyectos como Cerro Negro, de Cerro Verde, y Tía María, de Southern Perú, que aseguran una continua producción minera en la región por lo menos por 30 años más.

Por su parte, el sector fabril está renaciendo. Tras años de desolación, el parque industrial ha recobrado su brillo de la mano de la industria textil y del comercio, que ha utilizado la infraestructura industrial como depósitos. Esto ha generado que los precios por metro cuadrado se disparen escandalosamente hasta alcanzar US$150 el metro cuadrado (llegaron a los US$50). Y no es que haya muchos lugares disponibles.

DE PROTESTA
El presidente regional Juan Manuel Guillén nos citó a las diez de la mañana, pero fue imposible que nos atendiera, pues un grupo de protestantes se instaló frente a la sede de la presidencia para solicitar una audiencia inmediata con la cabeza de la administración regional. Trasladamos la cita para el día siguiente. Una vez frente a Guillén, le lanzamos la pregunta: ¿Por qué si a Arequipa le va tan bien en cuestión de cifras, las protestas continúan siendo el pan de todos los días?

Guillén, quien encabezó el recordado 'arequipazo' del 2001 (que se opuso a la privatización de la empresa eléctrica Egasa), señala que se trata de protestas que reclaman principalmente acceso a servicios como salud, educación y sobre todo saneamiento. Nos da una explicación más estructural: que el Estado ha generado mecanismos para controlar los gastos en momentos de escasez, pero que no permite gastar en aquellos de abundancia, lo cual significa que no permite a los gobiernos regionales y locales que gasten los recursos del canon.

Pero la explicación va más allá. Las tasas de desempleo, según datos proporcionados por el gobierno regional, se mantienen por encima del 15%, y al año se incorporan al mercado laboral regional 11.000 personas. No solo eso, Arequipa es tradicionalmente una ciudad que convoca mucha migración, en especial de las ciudades de Puno y Juliaca, lo cual agrava el problema.

Javier Ísmodes, abogado especialista en temas comerciales del estudio Muñiz, Ramírez, Pérez Taiman y Luna Victoria de Arequipa, indica que el problema del empleo se siente más en los sectores menos preparados, los que no pueden acceder al sector minero ni industrial, que tienen altas exigencias técnicas.

Según Ísmodes, los menos favorecidos deben integrarse al sector agroindustrial. Arequipa en ese sentido es una región que recién ha empezado a integrarse al 'boom' agroexportador.

'AGROESPONJA'
La reconversión agrícola intensiva a la que se está sometiendo el valle de Majes ha permitido que de las 23.000 hectáreas de tierras, 4.500 se destinen a la agroexportación. Esto, en solo dos años. En dicho lapso, empresas como Danper Trujillo, Copemur, Alsur (del grupo español Mustafá) y Agrícola Virú han llegado a la zona y han invertido principalmente en plantas de acopio y procesamiento, y han desembolsado más de US$15 millones en el 2006 y han dado empleo a alrededor de 5.000 personas.

Guillén asegura que la región Arequipa tiene capacidad para mantener productivas 60.000 hectáreas. La segunda etapa del proyecto de irrigación de Majes se licitaría en diciembre próximo e incluiría más áreas para la agroindustria, y por supuesto generar más empleo.

NUEVOS MERCADOS
Para que el desarrollo de la economía arequipeña sea sostenible se requiere, además de la agroindustria, de tres ejes adicionales, señala Gonzalo Galdós, director de la Escuela de Posgrado de la UPC y arequipeño autoexiliado en Lima. El primero de ellos es convertirse en un centro de mantenimiento y servicios para el sector minero. No solo para los proyectos que estén en Arequipa, sino en general para todos los ubicados en el sur del país. El segundo, apuntar al turismo de tránsito, sin tratar de competir con el Cusco. El tercero, acceder al mercado brasileño a través de la Interoceánica, que debe estar operativa en no más de dos años.

Según explica el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa, Mauricio Chirinos, con la Interocéanica se accedería a un mercado de 20 millones de personas en las ciudades brasileñas de Rondonia, Asís y Acre, las que con la construcción de esta vía estarán más cerca de Arequipa que el propio Sao Paulo. "El sector industrial arequipeño debe estar preparado para atender estos mercados", añade Galdós.

La carretera Interoceánica impulsaría el consumo de productos como cemento, agroindustriales y metal-mecánicos. Aparte de esto, el panorama sería prometedor para la Ciudad Blanca si se considera que hacia el 2010 se ha calculado inversiones privadas por US$510 millones, entre proyectos comerciales, agroindustriales y mineros .

Con este panorama, la región tendría una situación a pedir de boca. Aunque el alcalde de Arequipa, Simón Balbuena, pone paños fríos a este entusiasmo. El cinturón de la Ciudad Blanca continúa viviendo en situación de pobreza (lo cual se aprecia en sectores como Mariano Melgar, Selva Alegre y Paucarpata), y mientras estos no mejoren su condición, las protestas continuarán y la inversión privada podría pensar dos veces antes de poner un sol en Arequipa.

El año pasado la ciudad estuvo 60 días paralizada por huelgas y manifestaciones. Balbuena pide que no se satanice más a Arequipa por estos hechos. Aunque eso dependerá de los propios arequipeños.

INVERSIÓN EN EL SUR
El otro" boom" comercial
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En los siguientes dos años se invertiría alrededor de US$60 millones en proyectos comerciales en la ciudad de Arequipa. El primero de ellos está a cargo de la empresa Supermercados Peruanos, la cual ha iniciado la construcción de un Plaza Vea en la avenida La Marina con un costo aproximado de US$4 millones.
4Por su parte, la empresa chilena Parque Arauco asociada con el grupo Gloria invertirá alrededor de US$24 millones en la construcción de un centro comercial en el terreno de la otrora fábrica de Lanificio del Perú. Han asegurado su presencia Plaza Vea, la tienda arequipeña Estilos y la cadena Cine Planet. Ya se inició la demolición del local.
4Asimismo, con una inversión de US$30 millones, el grupo Alfa, formado por las cadenas de tiendas por departamentos Ripley y Saga Falabella, planea construir un centro comercial en lo que es actualmente el hipódromo de Porongoche.
4De igual modo, el grupo Wong ha anunciado que está a la búsqueda de terrenos donde instalar una tienda Metro en la Ciudad Blanca.