Gobierno y libertad de expresión

En líneas generales, el Gobierno había sido hasta ahora respetuoso del quehacer de la prensa. Por eso resulta inexplicable su actitud confrontacionista y polarizadora con las radios Orión de Pisco y Cutivalú de Piura, que ha puesto en entredicho su compromiso con la libertad de expresión.

Orion ha sido denunciada por azuzar a la población para consumar saqueos, cargo que implicaría delitos por los que la emisora deberá responder. Lo cuestionable es la oportunidad y el manejo oficialista: primero, en incidentes confusos, la Marina incursionó en la radio para proceder a su cierre. Luego, se dijo que era pirata y, después, el Viceministerio de Comunicaciones señaló que la emisora no había renovado su licencia y debía ser cancelada, cosa que se cumplió ayer, esta vez bajo la presencia del fiscal y de la PNP.

En cuanto a Radio Cutivalú el asunto es igualmente preocupante. El Gobierno ha condenado la negativa de esta a difundir un spot oficialista sobre Majaz, pero además ha exigido que se rectifique y sea censurada por otras instituciones.

¡Cuidado! Los medios no están obligados a difundir contenidos publicitarios de ningún tipo, más aun si la propaganda incluye información inexacta, como sucedió en este caso. Sin embargo, como ha señalado IPYS, Radio Cutivalú podría haber adoptado una actitud de pluralismo periodístico y difundido la posición política del Gobierno para que la opinión pública la conozca con claridad. La pregunta es: ¿Qué hay de la línea editorial de un medio, sobre todo en el convulso contexto de oposición radical a la minería?

La prensa no puede abandonar su compromiso con la verdad. Pero, como señala la Declaración de Chapultepec, tampoco debe ser sancionada por formular críticas contra el poder político.