PERCEPCIÓN E IMAGEN REAL

Justicia sin agenda de reforma

Por Jorge Salmón Jordán. Comunicador social

Juristas de nota han publicado en este Diario diversos enfoques respecto de la justicia y su problemática global, tema que concierne a todos sin que necesariamente estemos inmersos en el ejercicio profesional o ser expertos en la materia. Esas opiniones son de importancia a la luz de una última encuesta de la Universidad de Lima, que señala que un 23 % considera al Poder Judicial como la institución menos transparente del Perú.

Cualquier ciudadano interesado en temas centrales del país puede aspirar a que exista una transformación judicial; sin embargo, es previsible que si no existe apoyo económico del Estado, la reforma seguirá como una entelequia.

Independientemente de la coyuntura --lo administrativo, la celeridad en los procesos y la idoneidad de los jueces--, existe un hecho vinculado directamente al tema de la comunicación y que se aprecia en el terreno de las percepciones. La imagen deteriorada del Poder Judicial viene de antiguo y está ligada también a la generalizada ignorancia vinculada con los entes de la justicia. Es así que cualquier traba o error que provenga del Ministerio de Justicia o del Ministerio Público automáticamente recae en el Poder Judicial cuyo simple enunciado le resulta más familiar al hombre común, en gran medida, por un tema de desconocimiento. Y claro, la contestación a cualquier encuesta va por ese confuso camino.

A ello se suma que en los procesos siempre hay una parte que asegura estar perjudicada lamentando su caso no solo en círculos pequeños. Asimismo, sonados juicios en los medios de comunicación generan una incorrecta percepción. Conclusión: pésimo perfil institucional.

Sin duda es vital que el Poder Judicial sea escuchado en su requerimiento, porque como bien señala Francisco Miró Quesada Cantuarias (10/8/2007) "si la justicia no funciona, el país no podrá salir de las dificultades contra las que está luchando".

Ciertamente, si bien la justicia necesita recursos, exige igualmente magistrados justos cuya idoneidad garanticen imparcialidad, probidad y en especial esa condición humana opuesta a la soberbia y al uso arbitrario del poder discrecional. Porque finalmente ese porcentaje que considera al Poder Judicial como la entidad menos transparente del país esta ligada a los propios jueces y a sus resoluciones.

A propósito de ello, recordemos lo dicho por Domingo García Rada en el libro "Jueces Justicia y Poder" de Luis Pásara: "Todo hombre, por el hecho de llegar al poder, se cree que es la ley hablando, sobre todo en la Corte Suprema y en las Cortes Superiores donde los vocales tienden a endiosarse, a creerse que son la encarnación de la ley misma".

Hay grandes esfuerzos por lograr el cambio a través de una actitud decidida y visible pero es interesante lo que Raúl Ferrero anota (21/7/2007): "Los peruanos siguen esperando con justificado derecho que los vientos de reforma del Poder Judicial se concreten....". Corresponde anhelar que este cambio se realice en hombres y leyes pero ciertamente con respaldo económico, incluso buscando aquello que Jorge Avendaño enfatiza (20/8/2007): "Puede reconocerse en la Constitución un mecanismo que garantice la autonomía del Poder Judicial en materia presupuestaria".

Recursos, sin duda, pero igualmente, jueces justos y probos.