Por Alonso Rabí do Carmo
Eva Perón ha sido representada casi de todas las formas posibles: gráfica, literaria, cinematográfica y pictóricamente. ¿Cuál es el secreto de la enorme seducción que ejerce este personaje?
Creo que hay muchas maneras de interesarse en ella. Una es ir por el lado de las biografías, otra es recorrer las diversas representaciones que, en efecto, se han hecho de ella. En ambos casos, lo que ha sucedido es que se ha producido una larga serie de narrativas sobre Eva Perón y muchas de ellas han terminado fracasando porque terminaron ofreciendo simulacros. Además, la esencia de Eva ya se había perdido hace mucho tiempo y ella misma se encargó de construir y alimentar los mitos existentes sobre su persona. La fascinación surge, entonces, de la capacidad de Eva para construirse y reinventarse.
¿Cuál era esa esencia perdida?
La que tenía que ver con su infancia y su adolescencia. Ella fue hija ilegítima, no fue reconocida por el padre. Él tuvo una amante, que fue la madre de Eva. Ella, por ejemplo, había nacido en un pueblito llamado Los Toldos, pero cuando asciende al poder, manda reconstruir su partida de nacimiento y aparece como nacida en Junín. Cada vez que tuvo la oportunidad de reinventar su biografía, lo hizo. Hay que tener en cuenta que su educación tuvo un referente central en la cultura de masas, en el cine, en el melodrama, de modo que se puede afirmar que ella quiso construir para sí una imagen que la acercara a la heroína de un melodrama. La autobiografía que mandó a escribir está en esa clave. Entonces, si ella misma se reinventa, ¿qué pueden hacer los biógrafos y los novelistas sino inventar una Eva más?
¿Qué importancia tienen los medios en la difusión de esa imagen?
Bueno, cuando ella empieza a trabajar como modelito, era fácil darse cuenta de que no tenía un cuerpo atractivo, digamos, era más bien delgada y su piel tenía una gran palidez. Sin embargo, ella empieza a hacer conexiones, a "trepar", para lograr lo que muchas deseaban, que era salir retratada en las portadas de las revistas populares de su tiempo. El espaldarazo lo consigue cuando conoce a Perón, en 1943, cuando tenía 24 años. Así tuvo la posibilidad de acceder a las cabezas de los medios y eso le venía muy bien a Perón, quien también manejó, y mucho, los medios de comunicación en Argentina, con un aparato de información y propaganda de estirpe claramente fascista. Perón, sin duda, vio en Eva la posibilidad de introducir, a través de los medios, un mensaje ideológico. Y eso fue lo que ocurrió.
Los medios tienen en ella un efecto hipnótico, por decirlo de algún modo.
Claro, porque cuando ella llega al poder, termina convirtiéndose en la actriz de cine que siempre quiso ser. Usaba abrigos de piel, iba a Europa a comprar prendas de Christian Dior, lucía elegantísima, con todo el glamour y el carisma de las grandes actrices. Pero ella hacía todo esto desde el mundo real, desde el poder, eso era lo fascinante. Y eso no es todo. Hay una película que ella filmó, cuyas copias fueron destruidas por los peronistas. Se llamaba La hija pródiga, una de las pocas películas en las que actuó, justo antes de conocer a Perón, quien mandó desaparecer todo vestigio del filme. En esa película ya Eva hace el papel que luego, años después, haría junto a Perón. Es un camino al revés: ella acaba siendo en al vida real lo que quiso ser en el mundo de la ficción, porque en esa película ella se entrega a los pobres, les ofrece su vida, casi como un martirologio.
¿Si viéramos en conjunto todas las representaciones que se han hecho de Eva Perón, cuál sería el denominador común de estas, dónde confluyen?
El problema es que todas esas representaciones, de una u otra manera, la reinventan. Imagínate que el modisto, el embalsamador y la propia hermana de Eva escribieron biografías de ella. La hermana, por ejemplo, escribe su versión después de ver el cadáver de Eva, cuando este le fue devuelto a Perón en 1971. Todos los que se han internado en el mundo de Eva para escribir sobre ella o representarla en otro lenguaje parecen decir: "Yo la inventé". Cada narrador, cada biógrafo, se ha apropiado de ella. Y de cuando en cuando aparece alguien que ofrece algo "nuevo" sobre su vida.
La figura de Eva Perón se asocia a dos cosas, principalmente: el nacionalismo y el hecho de fungir como abanderada de los pobres. ¿Esta percepción mantiene aún vigencia?
Yo creo que sí la mantiene. Piensa que Perón refunda la historia argentina partiendo de esta idea: él es el padre que reconoce a sus hijos, los descamisados. Desde la muerte de San Martín la historia de Argentina es una historia en la que la figura simbólica del padre ha gobernado sin tener en cuenta a sus hijos; entonces, cuando Perón utiliza esta retórica, está movilizando un simbolismo muy poderoso, el del padre protector, como si les dijera: "Yo soy el padre y de ahora en adelante ustedes ya no caminarán solos, yo los protegeré". Eso tuvo un impacto fuertísimo y claro, Eva también recogió ese mismo discurso, adoptó esta estrategia retórica, pero hablando el lenguaje del pueblo, que era el suyo, porque Eva no era precisamente una mujer instruida. Fue un discurso visceral, lleno de sentimiento y que no ahorró lágrimas, de ahí el efecto que causó en los sectores populares.
La muerte de Eva fue también un espectáculo.
Claro, su cadáver se exhibió en la Central de Trabajadores Argentinos durante tres años, desde 1952 hasta 1955. Cuando los militares derrocan a Perón, se encuentran con que el cadáver no ha sido enterrado. Le encomiendan entonces a un coronel que se deshaga del cadáver. El coronel enloquece y no logra su cometido. Luego se lo encargan a otro oficial, quien saca el cuerpo de Argentina y lo lleva a enterrar en Milán, colocando otro nombre en la lápida. Por años, este fue el secreto mejor guardado de los militares argentinos. Los montoneros llegaron a secuestrar al presidente Aramburo y logran que les revele el lugar en que reposan los restos de Eva, los mismos que Perón recuperará recién en 1971.
El cuerpo de Eva llega a ser tan importante como su ser histórico.
Exacto. Yo diría que hasta más importante, porque el cuerpo representa aquí la continuidad de Eva Perón, el hecho tangible de que no ha muerto. Que el cuerpo esté presente quiere decir que su mensaje perdura. Además, es santa, ¿no?, es inmortal, esa es otra cosa en que han insistido muchas de las representaciones de Eva. Hay relatos que cuentan, por ejemplo, que tocándola, los enfermos podían curarse o cierta anécdota como esta, que al visitar a unos enfermos de sífilis, ella besaba sus pústulas. En un texto escolar se decía, por ejemplo, que a ella Dios le había dado la idea de crear el llamado "tren ambulante", un tren que rodaba por toda Argentina llevando servicios médicos a las poblaciones más alejadas. Pero la idea había sido una inspiración divina. Todo esto es la base de la inmortalidad del personaje.
¿Cuál de las novelas sobre Eva Perón te parece la más lograda? La de Abel Posse, La pasión según Eva. Es un acercamiento más completo, pues Eloy Martínez, en Santa Evita, se centra más en la historia del cadáver y caricaturiza algunas cosas. Entre las biografías, me quedo con la de Alicia Dujovne, Eva Perón. La biografía.