Enfoque
Por Rafo Valdizán. Periodista
Aunque con el tiempo crecieron más --en mi escala de preferencias-- trabajos como "Revolver" y "The White Album", debo decir que fue "Abbey Road" el disco que me inició en la fabulosa órbita de los Beatles. Un trabajo que bien puede dividirse en dos segmentos bien definidos, a la sazón, los antiguos lados A y B. El primero, integrado por temas sueltos; el segundo, siguiendo los intereses de McCartney, compuesto de canciones unidas entre sí, como una suite. Musicalmente, la placa ofrece de todo: desde el áspero rock de "Come Together" y "I Want You (She's so Heavy)" hasta el complaciente pop de "Maxwell's Silver Hammer", pasando por el drama gris de "Because" y la inconfundible firma de Harrison en "Something" y "Here Comes the Sun", dos de las mejores composiciones del guitarrista. "Abbey Road" sigue siendo uno de los esfuerzos más sólidos del cuarteto de Liverpool, juzgo, por encima --incluso-- del "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band". Y pienso que encontró a los Fab Four en un estado de absoluta lucidez, pasada la resaca de la experimentación por los terrenos de la psicodelia y del misticismo de trabajos previos.