Por José Quezada Macchiavelo
TQ Producciones presentó una vez más en Lima al gran pianista Alexander Paley, en un recital a beneficio de los damnificados del sur por el sismo del 15 de agosto.
Antes nos hemos referido a las notables condiciones de excepción que posee el pianista moldavo, pero en esta ocasión fue más notoria su brillante capacidad de transmisión y de recreación de los diferentes estilos. El recital empezó con una majestuosa y serena versión de la Partita N° 1 en si bemol mayor, de Johann Sebastian Bach, impecable y sin alardes en el plano técnico. A continuación escuchamos una recreación bastante personal de la conocida sonata "Appassionata", de Beethoven, con gran concentración, riqueza dinámica, contrastes extremadamente marcados y de un libre lirismo. No cabe duda de que muchos podrían discutir sobre la supuesta fidelidad, pero dentro de un concepto libre estuvo lo beethoveniano y el pianista lo abordó de manera honesta, y logró una recreación válida y notable.
La segunda parte del programa se inició con cuatro "Improntus Op 90", de Franz Schubert, que fueron quizá lo menos espectacular, no obstante la perfección técnica, pero sin duda los momentos de mayor profundidad musical en el concierto. Paley cerró el programa con una impresionante ejecución de la sumamente difícil "Sonata" (1926), de Béla Bartók. En el contexto del virtuosismo más extremo y espectacular, Paley supo resaltar el lirismo que contiene la magnífica obra del compositor húngaro, que muchas veces pasa inadvertido, o suele ser ignorado en aras de remarcar lo bárbaro y percutivo del estilo. Dos rapsodias húngaras de Liszt, entre estas la célebre N° 4 en do menor, fueron los encore, que obviamente resaltaron en grado sumo el impresionante virtuosismo de Paley.
Es justo destacar el esfuerzo de TQ Producciones no solamente por ofrecer actuaciones artísticas del más alto nivel, sino también por el ejercicio de su responsabilidad social empresarial que ha hecho, al sumarse con el apoyo de sus patrocinadores a la campaña de solidaridad por el sur del Perú. Destaco por cierto la generosidad del concertista que tuvo el gesto de ponerse a plena disposición. Subrayo también que en esta estadía de Paley, TQ organizara varias clases maestras gratuitas para alumnos de piano, que fueron una verdadera lección de arte para todos los que pudieron apreciarlas, incluidos a los que no tocan piano.