Por Raúl Cachay A.
Darren Aronofsky es un tipo con suerte. No solo logró concretar su proyecto más ambicioso, "La fuente de la vida", luego de superar incontables obstáculos, como el repentino abandono del mismísimo Brad Pitt, uno de los financistas de la película. También supo conquistar el corazón de la protagonista de su filme, la bellísima Rachel Weisz, aunque --valgan verdades-- eso ocurrió antes de que empezara el rodaje.
"Se ha hablado tanto de lo desastroso que es trabajar con tu pareja y los conflictos que se generan, que tenía un poco de miedo participar en este proyecto. Pero los dos tuvimos mucho cuidado para que eso no ocurriera. Para empezar, sentimos un enorme respeto el uno por el otro. Yo soy una gran admiradora de su trabajo y naturalmente no quería que nada saliera mal. De hecho, fue idea suya vivir separados durante el rodaje. De esa forma, nuestra relación era estrictamente profesional", asegura Weisz, quien es acompañada en el reparto de este singular filme por Hugh Jackman y Ellen Burstyn, otra de las favoritas del director.
La película narra la lucha de un hombre por salvar de la muerte al amor de su vida. Pero no es una lucha cualquiera: trasciende los límites del tiempo y del espacio y atraviesa diversos períodos de la historia de la humanidad, desde la España del siglo XVI hasta el espacio exterior, quinientos años después del 2007. Es --como los otros filmes de Aronofsky-- algo delirante y bastante pretencioso.
"Han sido seis años de batalla para concretar este filme. No tengo tanta fe, pasión y tenacidad como Darren. He sido testigo de su lucha por llevar a cabo una historia tan compleja como esta y por hacerla a su manera, no como dictan los estudios de Hollywood", afirma la ganadora del Óscar por "El jardinero fiel". El estreno de la cinta en nuestro país es inminente. Promete.