FESTIVAL. Cine

El gran regreso de Wang

SAN SEBASTIÁN [EFE]. Dos filmes de distinta condición, pero de gran calidad, se presentaron ayer en la Sección Oficial del Festival de Cine de San Sebastián: "Mil años de oración", una pequeña joya intimista de Wayne Wang, y "Matar a todos", del uruguayo Esteban Schroeder, quien aborda los tenebrosos años en que las dictaduras latinoamericanas crearon la Operación Cóndor.

Tras años atado a la maquinaria de Hollywood, el cineasta de origen hongkonés Wayne Wang ha vuelto a su esencia, las historias sencillas, contadas con ritmo lento, cargadas de ternura y humor en "A Thousand Years of Good Prayers", que fue recibida con el apoyo unánime de la crítica.

Dos personajes extraídos de un pequeño relato, un escenario y pocos diálogos sirven al autor de filmes míticos, como "Smoke" (1995) --escrita por el presidente del jurado en San Sebastián, Paul Auster--, para narrar la incomunicación entre una mujer, afincada en Estados Unidos desde hace 12 años, y su anciano progenitor, que le realiza una visita que le devolverá la presión de aquella tradición que creyó perdida.

Wang habla del contraste entre dos culturas, la norteamericana y la china, y entre dos generaciones, así como de un anciano ante un mundo extraño donde se siente como un alienígena, pero ante el cual responde de una forma abierta a todo aquello que se le presenta.

El humor, la ternura y la tristeza son los ingredientes con los que Wang teje su entrañable relato. Él se inspiró en un cuento de la autora china Yiyum Li y eligió al anciano entre aquellos que formaron el reparto de "The Last Emperor" (1987), en tanto que la joven es una nueva estrella del cine chino.

"La cultura y el idioma chino son un arte que no expresa los sentimientos y la pasión directamente. Mientras que el idioma inglés es maravilloso en cuanto a que tiene más facilidad y frescura, sin normas ni reglas", explicó Wang tras la emisión de la cinta en el festival.