EXPOSICIÓN. "Vivir en el Perú"
Por Alberto Revoredo
De cerca no se aprecia porque está trabajada a través del píxel digital, producido por el zoom in que fragmenta la imagen en casillas cromáticas. Hay que retroceder unos metros para ver la obra. Con el zoom out se despeja la distorsión y encuadra el símbolo, en este caso el escudo peruano, en un contexto neutral.
"Tú puedes ver que en el escudo están las riquezas peruanas. Se dice que el Perú es un país rico, un mendigo sentado en un banco de oro, pero al final no es tan claro. ¿Dónde están las riquezas entonces? No las llegas a ver. Hay que alejarse para mirarlas, porque cuando 'pixeleas' algo, mientras más lejos estás más claro ves las cosas. Cuando estamos adentro no nos damos cuenta de lo que nos rodea, y eso es, en buena cuenta, lo que pasa en el Perú", explica Hernán Pazos, quien inaugura hoy su nueva muestra: "Vivir en el Perú".
IDENTIDAD
Estuvo unos meses en Inglaterra corrigiendo una novela en la que trabaja. Tenía una cámara y comenzó a hacer fotos tratando de recoger la esencia de ese lugar, pero, claro, Hernán no es inglés. Al final, en su crónica fotográfica de Inglaterra, aparecieron imágenes de pájaros que peleaban en un parque y otras de casas.
"De regreso en el Perú me pregunté cuáles serían para mí las crónicas peruanas, porque con eso sí tengo más acercamiento", cuenta Pazos. Así surgen, en su más reciente obra, elementos como la bandera, el escudo, el cielo y las máscaras de las fiestas populares andinas.
"Estas son, en especial, máscaras de hombres blancos, que en el fondo son un poco el español que el hombre del Perú quiere ser o no quiere ser, y están muy presentes como símbolo de poder en esa lucha por definir su identidad", añade el artista.
Pazos establece además una asociación directa con el emoticón, conocido como Smiley o carita feliz. "Al ver las máscaras sonrientes me di cuenta de que son el Smiley peruano. Para mí ellas son la verdadera sonrisa peruana", dice.
En esta muestra la pintura de Pazos sigue explorando en las alteraciones digitales de la imagen, pero desplaza la abstracción geométrica para introducir una experiencia específica: inscribirse en el territorio y el imaginario de una nación.
Se trata de un conjunto de obras que retoma el acercamiento del artista a los fondos celestes como soporte de textos y símbolos, presente en su producción de fines de la década del 80.
El retorno pospop a la superficie y a la representación kitsch de imágenes de la cultura popular fue constante en la pintura internacional de aquella época.
MÁS INFORMACIÓN
DÓNDE: Vértice (Ernesto Plascencia 350, San Isidro)
HORARIO: Lun. a vie. 11 a.m. a 8 p.m. Sáb. 3 a 7 p.m.