ROMANOV. Como víctima de represiones

Fiscalía deniega nuevamente rehabilitación del zar

NO EXISTEN TESTIMONIOS FIDEDIGNOS QUE COMPRUEBEN QUE SE HAYA DECIDIDO SOMETER A REPRESIONES A LOS DIFUNTOS LA FAMILIA ROMANOV ADUCE QUE ESO ES INFUNDADO E ILEGAL

MOSCÚ [EFE]. La Fiscalía General de Rusia ha vuelto a denegar esta semana la rehabilitación del último zar, Nicolás II, y de su familia como víctimas de las represiones políticas de los bolcheviques, que los fusilaron en 1918.

El nuevo veredicto, emitido tras una revisión del caso después de que una corte de Moscú descalificara el anterior, de febrero del 2006, insiste en que no existen fundamentos legales para reconocer a la familia real como víctima de las represiones. "La revisión ha establecido que no existen testimonios fidedignos sobre la existencia de sentencias oficiales de órganos judiciales o extrajudiciales en las que se haya decidido someter a represiones a los difuntos", indica el comunicado de la fiscalía.

El documento insiste en que "la existencia de tal sentencia es una condición indispensable para aprobar la rehabilitación", según la agencia Interfax. "Nicolás, Alejandra, Alexis, Olga, Tatiana, María y Anastasia Romanov no pueden ser rehabilitados, pues no han sido acusados, ni se ha dictado sentencia contra ellos", señala el veredicto, que será enviado para su aprobación a la sala de asuntos penales del Tribunal Supremo. En noviembre del 2006, el tribunal del distrito Tverskoi de Moscú declaró ilegal el anterior veredicto de la fiscalía y ordenó que volviera a estudiar, por enésima vez, el recurso presentado por la Gran Duquesa María Romanova, actual cabeza de la Casa Imperial rusa. El abogado de la gran duquesa, Guermán Lukiánov, protestó esta semana contra el nuevo veredicto, al que calificó de "infundado e ilegal". "La decisión de fusilar a la familia real fue tomada, precisamente, por un órgano estatal extrajudicial: el Consejo de Diputados de los Urales", subrayó el letrado.

Insistió en que el zar, su esposa y sus hijos "deben ser rehabilitados porque fueron sometidos a represiones por motivos clasistas, sociales y religiosos". El veredicto de la fiscalía indignó también al centro de derechos humanos Memorial, que denunció que aquel asesinato fue cometido "por orden del máximo órgano de poder bolchevique" de la ciudad siberiana de Yekaterimburgo. "No entiendo qué problema hay con Nicolás II, cuando rehabilitan hasta a campesinos que fueron deportados. La familia imperial debe ser rehabilitada", dijo el dirigente de Memorial, Arseni Roguinski. El conocido historiador y literato Eduard Radzinski declaró que Rusia, como sucesora jurídica de la URSS, debe "declarar a los miembros de la familia real como víctimas del Estado soviético, para hacer justicia sobre el pasado".

"Los Romanov no fueron víctimas de un error judicial, ni de bandidos, sino del nuevo poder, que los fusiló de acuerdo con sus nuevas leyes. Esa rehabilitación no la necesitan ellos, pues ya les da lo mismo, sino nosotros, los vivos", enfatizó. Iván Artsishevski, representante de la Asociación de miembros de la familia Romanov, restó importancia al veredicto, al señalar que "Rusia ya rehabilitó a su emperador, al dar sepultura a sus restos en la Fortaleza de San Pedro y San Pablo de San Petersburgo".

La Iglesia Ortodoxa Rusa, que canonizó al zar en el 2000 como "mártir del comunismo", declaró que "los santos no necesitan rehabilitación", pero que esta era deseable, y mejor si es en el contexto de una "condena del régimen comunista, verdugo de millones de rusos". La obstinación de los fiscales por presentar a la familia real como "víctimas de un delito común, y no del régimen comunista, se debe a que actualmente Rusia vive una especie de rehabilitación del pasado soviético", comentó el arcipreste Gueorgui Mitrofánov, de la comisión de canonización del Santo Sínodo de la Iglesia.

María Romanova, residente en España, ha amenazado con acudir al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo para hacer realidad sus anhelos de "justicia histórica" en caso de que Rusia no reconozca el asesinato de la familia real como un "crimen político". Nicolás II, su esposa y sus cinco hijos, entre ellos el príncipe heredero, Alexis, fueron vilmente ejecutados en un sótano de la casa Ipatiev, en la ciudad de Yekaterimburgo (Urales) el 17 de julio de 1918, y sus cuerpos destruidos y enterrados en un bosque.

Los restos atribuidos al zar, su esposa y tres hijos fueron hallados en 1979 y, tras ser identificados, fueron sepultados en San Petersburgo en 1998, en presencia del entonces presidente ruso, Boris Yeltsin, y representantes de casas reales. En agosto pasado, arqueólogos rusos hallaron también los restos del Zarévich Alexéi y la gran princesa María, que son sometidos a pruebas genéticas antes de recibir sepultura junto al resto de la familia.