FPF: Juego sucio al descubierto

Las elecciones para renovar la dirigencia de la Federación Peruana de Fútbol (FPF) serán este viernes, pero bajo un anticipado juego sucio. Aparentemente algunos descalificados personajes pretenderían postular a la hora undécima para atornillarse más en los cargos, pese al explicable y ostensible rechazo que generan en el país. La lista de Manuel Burga Seoane trama inscribirse precisamente bajo ese escandaloso ardid para bloquear la cantidad de tachas existentes sobre su nefasta gestión. Desconcierta, entonces, que cuente aparentemente con el aval de la FIFA.

Son tales las maniobras y corruptelas que estos burócratas del deporte se juegan este viernes que nada descarta que la elección se convierta, una vez más, en el coto de caza de una mafia.

Para la elección de la nueva junta, que incluye otras listas renovadoras y reformistas, se requiere un total de 37 votos, 25 de los cuales son departamentales y otros 12 profesionales. El peso radica en los primeros, donde existe el riesgo de que Burga apele a su viejo sistema de prebendas para obtener concesiones y la inaceptable reelección.

Aquí no hay ambigüedades ni medias tintas. Manuel Burga debe ser expectorado de la directiva del fútbol peruano junto con sus favorecidos. Hay que dar paso a una nueva generación de dirigentes que demuestren profesionalismo y liderazgo, y que sean el buen complemento que nuestra selección nacional necesita para iniciar con mejores posibilidades las Eliminatorias al Mundial de Sudáfrica 2010.

El balompié peruano no soporta más fracasos ni merece una federación como la que ha integrado en los últimos 16 años Burga Seoane; una gestión vergonzosa que no solo denigra al fútbol peruano, sino que lo ha convertido en un deporte sin futuro, sin planes y, sobre todo, sin esperanzas. ¡Y un fútbol sin esperanza no es fútbol!