La noche del próximo miércoles 31, el ministro de Salud, Carlos Vallejos Sologuren, podría celebrar en alguna jarana criolla su satisfactoria presentación en el Congreso o, por el contrario, podría pasarla asustado, en una noche de Halloween, sintiéndose perseguido por las brujas y fantasmas de congresistas que lo culpan de no ejercer un buen control en su sector.
Vallejos deberá presentarse ante el pleno del Parlamento para responder al menos 44 preguntas de congresistas de oposición en tres temas en los que se le imputa responsabilidad política: la irregular compra de alimentos realizada por el Seguro Integral de Salud (SIS), la frustrada compra de ambulancias y el contagio con VIH a diversas personas debido a transfusiones de sangre hechas en centros hospitalarios del sector público.
La moción de interpelación sustentada por el congresista Alfonso Maslucán (PNP) recibió el apoyo de su bancada y la de congresistas de UPP y del Grupo Parlamentario Fujimorista. Se logró un total de 43 votos, 4 más de los necesarios para aprobarla.
En contra votaron los parlamentarios del Apra y Unidad Nacional, que sumaron 42 votos.
El tema más grave es el de la compra a precios sobrevalorados de raciones alimenticias para los afectados por el terremoto del 15 de agosto. El ministro ha pedido que se investigue a los funcionarios del SIS y ha aducido que él no tiene cómo saber qué es lo que pasa en todas las entidades de su sector. Para Maslucán, "no es posible que diga que no sabía nada al respecto".
Maslucán afirmó que el pliego interpelatorio sería ampliado con otros temas, como la supuesta compra de anticonceptivos malogrados.
El oficialismo criticó la decisión de parte de la oposición de interpelar a Vallejos. El primer ministro, Jorge del Castillo, hizo uso de su condición de congresista aprista para votar en contra de la moción. Luego, se quejó de la existencia de una alianza antigobierno por la aprobación de la interpelación.